viernes, 7 de julio de 2017

7 de julio fiesta de San Fermín.



Es la tradición que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana enviado por San Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al cristianismo con toda su familia. Fermín, su hijo, fue educado por Honesto y cuando tuvo diecisiete años comenzó a predicar por los alrededores. Más tarde, a los veinticuatro, fue consagrado obispo por Honorato, prelado de Toulouse.

A los treinta y uno, Fermín marchó a predicar el Evangelio a las Galias: en un primer momento, en Aquitania, Auvernia y Anjou; más tarde, en Amiens, lugar donde consiguió muchas conversiones y donde, finalmente, sufrió cárcel y, con posterioridad, martirio por decapitación, precisamente un veinticinco de septiembre.





Su cuerpo, sepultado en secreto por algunos cristianos, aparecería portentosamente siglos después, el trece de enero del año 615, en el episcopado de San Salvio, y sería trasladado a la cercana ciudad: unos magníficos relieves góticos del siglo XV, labrados en el trasaltar de aquella catedral que conserva los restos del Santo, narran esta historia.



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