El
Papa Francisco pide difundir la paz como los pastores de Fátima.

Miles
de peregrinos se colocaron a lo largo de la ruta donde pasaría la caravana de
vehículos en la que iba Francisco y arrojaron pétalos de flores, evidencia de
que el primer pontífice latinoamericano de la historia tiene una enorme
cantidad de seguidores en este país mayormente católico. Se escucharon vítores
de “¡Viva el papa!” cuando él ingresó a la plaza principal de Fátima, que había
sido empapada por fuertes aguaceros pero estaba iluminada por un sol brillante
a su llegada.
No
se emitió un estimado oficial del número de asistentes, pero la plaza principal
tiene una capacidad de 600.000 personas y estaba atestada. Las autoridades
dijeron que esperaban a un millón de personas.
“Es
una gran emoción porque es la primera vez que él viene aquí, y siempre tenemos
la esperanza de que algo pueda mejorar”, dijo Laurindo Pereira, un carpintero
de 55 años. “Es la fe. En todo, es acerca de la fe y es algo bello”.
Francisco
pasará menos de 24 horas en Fátima para conmemorar el centenario de las
apariciones y canonizar a dos de los tres niños pastores. Espera que el mensaje
de paz que reportaron hace 100 años, cuando Europa estaba sumida en la angustia
de la Primera Guerra Mundial, resuene entre los fieles católicos de la
actualidad.

En
una oración exhortó a los fieles a imitar a los pastorcitos y difundir la paz,
incluso en tiempos de guerra.
“Derribaremos
todos los muros y cruzaremos todas las fronteras, a medida que vamos a todas
las periferias, para dar a conocer la justicia y la paz de Dios”, afirmó.

Dijeron que ella les reveló tres
"secretos": mensajes apocalípticos que preveían la Segunda Guerra
Mundial, el infierno, el surgimiento y caída del comunismo y la muerte de un
papa, y les pidió que rezaran por la paz y se alejaran del pecado.
Aunque
la Iglesia católica local e incluso los padres de los niños dudaron de la
historia contada por los niños, la versión ganó creyentes y al paso del tiempo
la Iglesia la aceptó como una aparición auténtica en 1930.
Los
hermanitos que serán canonizados, Francisco y Jacinta Marto, que tenían 9 y 7
años cuando ocurrieron las apariciones, murieron de gripe dos años después.
Su
prima Lucía dos Santos, de 10 años entonces y la mayor entre ellos, se
convirtió en la principal narradora de lo sucedido. Dos Santos también está en
proceso de beatificación, el primer paso para convertirse en santa. Su proceso
comenzó hasta después de su muerte en 2005.
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