viernes, 24 de abril de 2026

24 de abril fiesta de San Benito Menni.



Origen familiar y vocación hospitalaria

La ciudad de Milán fue su cuna, habiendo nacido y sido bautizado el mismo día 11 de marzo de 1841. 

Se le puso el nombre compuesto de Ángel-Hércules, que han sido como una premonición del espíritu y fuerza, que había de caracterizar su personalidad.

Era el quinto de quince hijos del matrimonio formado por Luis Menni y Luisa Figini. 

En su hogar cálido y acogedor halló el apoyo y estímulo para su desarrollo intelectual y personalidad.

La llamada de Dios la siguió pronto: fino de conciencia, dejó un buen trabajo en un banco y, altruista ante el que sufre, se ofreció a ayudar al traslado de los soldados heridos que llegaban de la batalla de Magenta, cerca de Milán.

Admirado de la entrega que entonces descubrió en los Hermanos de San Juan de Dios, a los 19 años pidió el ingreso en la Orden Hospitalaria.

Con el nombre de Benito inició la vida religiosa y se consagró a Dios y a la asistencia de los enfermos; con el mismo nombre le veneraremos como San Benito Menni.




Formación y misión hospitalaria

Durante sus estudios de enfermería y sacerdotales fue forjando su personalidad religioso-hospitalaria, que puso a disposición de los superiores, es decir de la causa en favor de la sociedad más necesitada, como eran tantos enfermos.

España, la cuna de la Orden Hospitalaria, vivía entre luchas políticas en declarada hostilidad hacia lo religioso, mientras la obra de Juan de Dios había quedado prácticamente extinguida; necesitaba un impulso renovador, y Benito Menni será la persona providencial para su realización.

Destinado a España en 1867, llevó a cabo sus dos grandes obras: la restauración de la Orden de San Juan de Dios y la fundación de la Congregación femenina, " Hermanas Hospitalarias del Sdo. Corazón de Jesús ".

Su espíritu magnánimo, capacidad y disposición le ayudaron a superar muchas dificultades y tomar grandes iniciativas de especial consideración en pro de los enfermos y su asistencia integral.

Restaurador de la Orden Hospitalaria

Mandado por el entonces General de la Orden Juan M. Alfieri, que siempre fue su apoyo, y con la bendición del papa Pío IX antes de salir de Roma, Benito Menni manifiesta desde el primer momento su fuerte voluntad y espíritu decidido. A los pocos meses abre con éxito el primer hospital infantil de España en Barcelona (1867), que constituye el inicio de su extraordinaria obra restauradora, que dirigirá durante 36 años.

Desde el primer momento, gracias a su empeño vocacional, se le unirán numerosos y generosos seguidores, con los cuales a su vez podrá dar continuidad a las nuevas instituciones hospitalarias, que se multiplicarán por España, Portugal y México, continuando después por todo el nuevo mundo.

Fundador de las Hermanas Hospitalarias

Con la llegada a Granada (1878), Benito Menni entra en contacto con dos jóvenes, María Josefa Recio y María Angustias Giménez, las cuales serán en 1881 la semilla de una nueva Institución sanitaria,  netamente femenina, con característica específica para la asistencia  psiquiátrica.

En Ciempozuelos, Madrid, tiene su origen y se constituye la Casa Madre de la "Congregación de las Hermanas Hospitalarias del Sagrado Corazón de Jesús", la cual es aprobada por la Santa Sede en 1901.

Como signo de su identidad en el servicio hospitalario les transmite su lema en seis palabras: "rogar, trabajar, padecer, sufrir, amar a Dios y callar".




Muy pronto, sin embargo, la nueva fundación extiende sus alas de caridad misericordiosa y se establece por diversos países de Europa y América Latina, y más tarde por África y Asia. Actualmente, en que tiene lugar la canonización de Benito Menni, su fundador, se hallan presentes en 24 naciones con más de 100 Centros hospitalarios.

Benito Menni, en cuanto Fundador y Padre espiritual, les  infundió su espíritu característico juandediano, continuando durante más de 30 años su dirección y formación ascético-hospitalaria. 

Visitador y Superior general de la Orden

La magna obra que Benito Menni realizó como restaurador y fundador se extendió, llamado por la Santa Sede, en favor de toda la Orden siendo nombrado primero Visitador Apostólico de la misma (1909-1911) y a continuación como Superior General (1911), a cuyo cargo, sin embargo, tuvo que renunciar un año después por incomprensiones y por motivos de salud.

Sus dos últimos años los pasó en humildad y purificación, muriendo santamente, lleno de méritos, en Dinán, Francia, el 24 de abril de 1914.





Sus restos, trasladados por sus Hermanos de España a Ciempozuelos, hoy son venerados bajo el altar central de la "Capilla de los  Fundadores" en la Casa Madre de sus Hijas Hospitalarias de Ciempozuelos.
 
En la Gloría de los santos

Abierto su proceso de santidad en la diócesis de Madrid, donde está enterrado, en los años 1945-1947, sus virtudes fueron reconocidas como heroicas por la Congregación para las Causas de los Santos el 11 de mayo de 1982, por lo que pasó a ser considerado " Venerable".

Reconocida como milagrosa la curación en favor de Dña. Asunción Cacho, fue proclamado "Beato" en la Basílica vaticana por el Papa San Juan Pablo II el 23 de junio de 1985. Su canonización fue el 21 de noviembre de 1999.





jueves, 23 de abril de 2026

23 de abril fiesta de San Jorge de Capadocia.



San Jorge de Capadocia fue un mártir cristiano, y probablemente uno de los santos más famosos del santoral, aquí se presentará como ejemplo de valor y lealtad por Cristo.

Su vida

San Jorge fue un soldado que murió martirizado en el siglo III. Circulan muchísimas leyendas sobre su vida y martirio, y es posiblemente, uno de los santos más populares de toda la cristiandad. Con seguridad tan sólo conocemos lo arriba citado, sin embargo análisis históricos de las distintas tradiciones y el trabajo de los bolandistas nos han permitido inferir más detalles sobre su vida.

Jorge nació en Capadocia (la actual Turquía) en el siglo III, su padre era Geroncio, un soldado del Imperio Romano de Oriente que murió al poco de nacer Jorge. Su madre, Policromía, le llevó con ella a su ciudad natal: Lydda (La actual Lod, en Israel), donde creció y acabó convirtiéndose también en soldado, alcanzando rápidamente un puesto destacado, llegando a ser tribuno y comes y siendo destinado a Nicomedia, con la guardia personal del emperador.

Ignoramos si era cristiano de antes o se convirtió durante su estadía en el ejército, pero el caso es que en los años 303 y 304 DC. El emperador Diocleciano emitió una serie de edictos por los cuales se obligaba a los cristianos a hacer sacrificios a los dioses romanos y se perseguía a los que se negasen a hacerlo (Este momento fue conocido como la Gran Persecución de Diocleciano, y tuvo un alcance terrible). Diocleciano ordenó a San Jorge perseguir y ejecutar a los cristianos, pero él se negó, atreviéndose a criticar la decisión tomada por el emperador en su presencia.

Diocleciano reaccionó violentamente, ordenó su tortura y ejecución. Así en abril de 303, frente a las murallas de Nicomedia, San Jorge fue torturado cruelmente durante varios días (la tradición nos dice que se usaron 4 métodos distintos de tortura) y decapitado el día 23, se dice que sin emitir una sola queja.

Se cree que su ejemplo alentó a muchos cristianos a resistir, entre ellos a una sacerdotisa pagana conversa y a la emperatriz Alejandra, esposa de Diocleciano, que fueron también martirizadas (aunque como veremos, se cree que Alejandra murió antes). San Jorge fue enterrado en Lydda.

San Jorge Mártir

Es en Lydda donde aparece la primera iglesia dedicada a él, durante el reinado del emperador Constantino el Grande, convirtiéndose muy pronto en uno de los santos más populares. Su devoción se extendió en el Siglo V por occidente, y fue canonizado por el papa Gelasio I en el 494 DC  junto con aquellos cuyos nombres son justamente reverenciados, pero cuyos actos sólo son conocidos por Dios.

Los primeros cruzados que volvieron de oriente trajeron consigo una alta opinión de la intercesión del santo, convirtiéndose rápidamente en uno de los santos patronos de los caballeros. El santo fue asimilado por el Islam, quien también le venera cómo Al-Hadr (el caballero verde). Las Iglesias ortodoxas consideran hoy en día a San Jorge como uno de sus santos mayores.

Durante el Concilio Vaticano II, Pablo VI retiró del santoral católico la festividad de San Jorge (23 de abril) aunque la mantuvo cómo optativa, lo que no quiere decir ni mucho menos que se prohíba su devoción o que no se reconozca cómo santo, simplemente fue retirado porque se quería poner el énfasis en santos más modernos y con una biografía más fiable.

San Jorge y el Dragón

A partir de su martirio y junto con la expansión de su devoción se difundieron muchas versiones de su martirio, varias de ellas incluían a San Jorge siendo cortado en pedazos, decapitado y resucitando varias veces y hasta una columna de fuego que descendía para matar a Diocleciano.

Sin embargo la más famosa sin duda es la versión de San Jorge y el Dragón(Aparecida en el Siglo XIII), la cual tenía varias variantes, pero manteniendo siempre un núcleo central. 

Un terrible dragón atemorizaba la ciudad de Lydda, devorando el ganado y manteniendo a toda la población espantada. Acabado todo el ganado los habitantes decidieron ofrecer al dragón doncellas vírgenes para aplacar su hambre, al tiempo le tocó el turno a una princesa, la cual fue voluntariamente para salvar a su pueblo. Estando el dragón a punto de devorarla apareció San Jorge con armadura y montado en un caballo blanco, se interpuso entre la dama y el dragón y le mató de una sola lanzada. Liberada la princesa, San Jorge convirtió al cristianismo a todos los habitantes del pueblo y repartió generosamente sus riquezas, tras lo cual lo abandonó sin aceptar recompensa alguna.

Esta historia, evidentemente inventada, guarda curiosas similitudes con la vida del santo. Muy probablemente fue una corrupción de la historia original, que perdiendo los elementos secundarios, mantuvo el mensaje que se quería conservar. De esta forma se puede observar cómo el San Jorge de la leyenda y el real realizan un acto extremadamente meritorio que implica la salvación (espiritual o material, según la versión) de mucha gente, en especial de una princesa.

La derrota del dragón (en un caso un animal físico, y en el otro del Dragón llamado diablo, que le tentaba durante su martirio) delante de todos, que implica la salvación del pueblo (Del pueblo de Dios, es decir, de los cristianos, evitando que se acobarden y renuncien a Dios, en el caso de la historia real). 

El hecho de que sea común a varias versiones que San Jorge derrotase al dragón de una sola lanzada (acto insólito en las historias medievales, pues una lucha larga y dificultosa sirve en general para engrandecer aún más el valor y fuerza del caballero) nos indica que llevó a cabo esa hazaña de manera especialmente sobresaliente, pudiendo significar esto una entereza fuera de lo común durante el martirio. 
En el caso de la princesa rescatada se refiere muy probablemente a la emperatriz Alejandra, la cual, según una leyenda no comprobada, alentada por su ejemplo, fue a dar su vida en martirio, pero murió de forma pacífica momentos antes de sufrirlo por intercesión de San Jorge.

La leyenda del dragón vino con varias interpretaciones metafóricas y didácticas de la historia, convirtiendo al dragón en el Diablo, el mal, etc; al caballo blanco se le identifica con la Iglesia, con la fe o con el mismo Cristo y a la princesa con la Iglesia, generalmente.

Patronazgo

A lo largo de la historia San Jorge se ha convertido en el patrón de muchos reinos y ciudades (especialmente durante la Edad Media), entre los más conocidos figuran: Aragón, Inglaterra, Georgia (que también le da el nombre), Génova, Moscú (cuya bandera es un San Jorge a caballo con fondo granate), Portugal, Cáceres...

También fue santo patrón del estamento de caballería, de los ejércitos de Rusia, del movimiento Scout y de las Órdenes Teutónica y de Calatrava.

Su emblema es una cruz roja con brazos que llegan hasta los extremos y fondo blanco. Fue utilizada profusamente y aun ahora puede verse en multitud de banderas nacionales y regionales, con el notable ejemplo de la enseña de Inglaterra, conformada exclusivamente por la llamada Cruz de San Jorge.

Iconográficamente se le suele representar a lomos de un caballo blanco, sujetando una lanza clavada en un dragón que suele aparecer a sus pies y recubierto de armadura, a modo de caballero de Dios victorioso contra el mal. Se le considera el santo guerrero por excelencia, y junto con San Miguel Arcángel, el terror de los demonios.



lunes, 20 de abril de 2026

20 de abril fiesta de Santa Inés de Montepulciano.




Nació el año 1274 en Gracciano Vecchio, cerca de Montepulciano (Italia). A la edad de nueve años, Santa Inés solicitó a la comunidad de Montepulciano que le invistan el hábito de su congregación ya que decidió consagrar su vida y alma al Señor. Fue muy dada a la oración desde que tuvo uso de razón, y al parecer era una persona muy contemplativa.

A la edad de quince años abrazó la vida religiosa llamando la atención por su entrega sin límites a toda clase de sacrificios y a la más rigurosa vida de observancia regular, y pronto todas las monjas se fijaban en ella tratando de copiar sus virtudes. Ella, en compañía de Margarita, que había sido su maestra y guía en la vida monacal, dio comienzo a la fundación de un convento que pronto llamaría la atención por la irradiación de frutos de santidad que de él se desprenderían por toda aquella comarca. 
Fue el célebre convento de Proceno en el que a sus dieciocho años ya fue nombrada abadesa del mismo, atendiendo a todos con una profunda dedicación y humildad. 
Como la fama del convento iba extendiéndose día a día, los religiosos de Montepulciano quisieron que también allí, en su pueblo natal, hiciera otra fundación para que fuera una instancia de irradiación espiritual y recta conversión.

En poco tiempo obtuvo del Papa los permisos necesarios y el Señor empezó a obrar allí como lo había hecho antes en el convento de Proceno. Las gracias del cielo se multiplican; los éxtasis, milagros y mensajes que recibe del Señor son casi diarios, y son muchas las almas que por su intersección se enriquecen espiritualmente y se convierten de corazón.


La santa cae enferma a la edad de cuarenta y tres años, falleciendo el 20 de abril de 1317.









domingo, 19 de abril de 2026

19 de abril fiesta de San Expedito.




San Expedito es sin dudas un modelo de fortaleza y compromiso con el Amor de Dios, un defensor de Su Divina Voluntad. En estos tiempos su devoción ha crecido porque la gente busca ayuda espiritual, intercesión ante el Trono de Dios, y San Expedito viene a ocupar un espacio importante en esa fundamental misión. Conozcamos su historia y devoción.

Historia de San Expedito

Los datos más precisos sobre la vida militar de Expedito fueron recopilados por un grupo de Jesuitas llamados Bolandistas, que se dedicaron a investigar y recopilar del modo más preciso posible la vida de nuestro santo. Con siglos de crónicas, San Expedito es conocido en toda Europa y Asia menor. El santo habría sido armenio, y si bien se desconoce su lugar real de nacimiento, es probable que haya sido la localidad de Metilene, que es también en donde sufre su martirio. Otra posibilidad es que fuera oriundo de Roma, y enviado en misión militar a Metilene. Esta ciudad fue construida en el Siglo II por el emperador romano Trajano. Armenia fue una de las primeras regiones en recibir las enseñanzas de los apóstoles Judas Tadeo, Simón y Batoloméo, como así también un lugar de innumerables persecuciones a los cristianos. En este país se derramó la sangre de muchos mártires, entre ellos San Expedito y San Pantaleón.

San Expedito era contemporáneo de Santa Filomena y San Jorge y vivió a principios del siglo IV. Nuestro santo era un militar del Imperio Romano que tenía a su cargo toda una legión a las ordenes de Dioclesiano, emperador que años más tarde lo mandaría a matar. La Tradición cuenta que Expedito era jefe de la 12ª Legión Romana conocida como "Fulminante", que estaba establecida en Metilene, sede de una de las provincias romanas da Armenia. Militar de carrera, tenía más de seis mil hombres a su cargo, y había recibido el estricto entrenamiento militar de las legiones del César, comprometido con la defensa del imperio y sus leyes. Se cree que su nombre deriva de “Expedici”, que era un tipo de formación militar romana ligera y veloz; seguramente nuestro santo se inició en una unidad de este tipo y de allí deriva su apellido.

Milagro en batalla

Las legiones eran poderosas unidades militares dispersas a lo largo y ancho del imperio, con unos siete mil soldados de infantería cada una y apoyadas también por caballería. Expedito estaba a cargo de la Legión “Fulminante”, con el título de Tribuno, equivalente al rango de General de División. Las milicias romanas habían recibido de Diocleciano el decreto ordenando la persecución de los cristianos, que se oponían  a profesar la fe politeísta oficial del imperio. La pena era la muerte, y en particular era la pena de flagelación y decapitación para los funcionarios del imperio, militares o civiles, que se convirtieran al cristianismo.

La legión de Expedito estaba basada en Armenia y tenía como misión principal luchar contra los pueblos bárbaros en la zona de Germania, esto es en Armenia y Turquía. Habían luchado durante mucho tiempo, bajo las órdenes de su general, pero habían agotado las provisiones de alimentos y agua en tierras que estaban infectadas de enemigos. Finalmente, enfrentaron una vez más la batalla sin tener las fuerzas para hacerlo. Expedito les habló, trató de levantar sus espíritus una vez más, pera nada logró esta vez. El enemigo estaba cada vez más cerca, y sin fuerzas, alimentos ni bebida, nada podía hacerse.

Los soldados romanos habían visto muchas veces lo que hacían los cristianos cuando enfrentaban la muerte que ellos mismos les prodigaban: elevaban sus brazos al cielo y pedían ayuda a su Dios. Y la leyenda decía que ese Dios muchas veces escuchaba sus pedidos y oficiaba milagros. Para sorpresa de Expedito, sus soldados, de uno en uno empezaron a elevar sus brazos al cielo y rogar a ese Dios único de los cristianos del que ellos habían escuchado hablar. Las tropas enemigas se sorprendieron porque nunca habían visto a una Legión Romana completa elevando sus brazos al cielo y rogando a Dios en pleno campo de batalla. Se detuvieron extasiados, sin comprender lo que ocurría. En ese momento el cielo se oscureció y precipitó un vendaval de viento y agua que cubrió a soldados y bestias, transformando el lugar en confusión. La Fulminante se recompuso y aprovechando la situación volvió a salir victoriosa de la batalla.
 
La conversión y muerte de Expedito

Muchos de los soldados de la legión se convirtieron al Cristianismo de inmediato, felices de haber testimoniado el Poder del Dios Único. Expedito no comprendía lo que ocurría, sin embargo su corazón estaba tocado por la fortaleza de ese Dios que se había acordado de sus hombres, y de él mismo. Su corazón sabía que Dios lo estaba llamando, pero su puesto en la milicia romana no era compatible con tal conversión, lo esperaba la muerte en caso de desafiar la autoridad del Emperador. Los hechos llegaron a los oídos de Dioclesiano, que preocupado envió ordenes para que se detenga esa revuelta militar, de soldados romanos convertidos al cristianismo.

Expedito dudó y dudó, postergó su decisión una y otra vez. Muchos de sus propios soldados se habían unido a Jesucristo, a la fe de los cristianos. Su corazón no se decidía entre los apegos a las glorias humanas, a su carrera militar, y el llamado que indudablemente recibía desde lo alto. Pero cierto día Expedito fue tocado por la Gracia de Dios y recibió la Luz Divina. Este episodio cambiaría para siempre su vida, convirtiéndose inmediatamente al cristianismo, cueste lo que cueste.

Conmovido por los hechos vividos e inspirado por el Espíritu Santo, Expedito resuelve un día cambiar su vida y convertirse al cristianismo. Fue entonces que se le apareció el espíritu del mal en la forma de un cuervo. El cuervo le gritaba ¡cras...cras...!, palabra latina que quiere decir "mañana...mañana". Esta decisión déjala para mañana, le decía el cuervo. ¡No tengas apuro! ¡Espera por tu conversión! Pero San Expedito reaccionó enérgicamente aplastando al cuervo con su pie derecho mientras exclamaba Hodie... Hodie... Hodie (que en latín significa Hoy... Hoy... Hoy...). ¡No dejaré nada para mañana, a partir de hoy seré cristiano!

El circo romano había sido creado por el Emperador para demostrar el poder del Imperio, pero irónicamente había producido el efecto contrario, el de difundir el cristianismo más y más. Cuando Expedito se convirtió al Cristianismo comenzó a proteger a los mártires que eran devorados por los leones en el circo. Para Dioclesiano esto era inadmisible, un general a cargo de una Legión del Imperio se atrevía a desafiar su decreto Imperial. De inmediato se ordenó el arresto y el interrogatorio de Expedito y sus más cercanos soldados y amigos, todos convertidos a la fe de Cristo, por aquellos que hasta poco tiempo atrás eran sus compañeros de milicia.

El 19 de abril del año 303 de nuestra era, por orden del Emperador Diocleciano, nuestro santo fue sacrificado en Melitene, sede de una de las Provincias Romanas en Armenia junto con sus compañeros de milicia Caio, Galatas, Hermogenes, Aristonico y Rufo. La pena fue de flagelación (dando lugar al posible arrepentimiento del reo) y la decapitación. Su sangre regó aquellos primeros siglos de la Iglesia, junto a la de tantos otros mártires que comprendieron que Cristo mismo, en Su Cruz, tiene Su Trono en la celebración Eucarística legada en la noche del Jueves Santo.

La devoción a San Expedito

La devoción a San Expedito se ha ido difundiendo especialmente en la época moderna. Se recogen noticias de su devoción hacia mediados del siglo XVII en Sicilia, especialmente, en las ciudades de Mesina y Arcireale, donde en 1781 fue declarado segundo patrono de la ciudad y patrono especial de comerciantes y navegantes, y también protector para obtener rápida solución a los problemas urgentes. En nuestros tiempos, infinidad de Iglesias tienen imágenes de nuestro santo, y rinden culto a su devoción.

En forma coherente con su propia historia de vida, San Expedito tiene un rol de intercesión especial frente a Dios para atender los casos urgentes. Nos referimos a los casos en que de producirse una demora habría un gran perjuicio. Es conocido como uno de los abogados de las causas imposibles junto con Santa Rita de Cascia y San Judas Tadeo (oriundo de Nazareth y primo del Señor), a quienes también se les suele invocar en estos casos. También ha pasado a ser patrono de las personas que quieren obtener una Gracia por una causa perdida, pero la necesitan inmediatamente. De este modo, San Expedito es reconocido por el Don que Nuestro Padre Misericordioso le dio para resolver nuestras necesidades en formas urgente pero también es Patrono de los Jóvenes, Socorro de los Estudiantes, Mediador en los Procesos y Juicios, Salud de los Enfermos, Protector en los Problemas de Familia, Laborales y Negocios, pudiendo ser invocado en otros casos.