sábado, 16 de mayo de 2026

16 de mayo fiesta de San Luis Orione (Don Orione).



Luis Orione nació en Pontecurone, diócesis de Tortona, el 23 de junio de 1872. A los 13 años fue recibido en el convento franciscano de Voghera (Pavía) que abandonó después de un año por motivos de salud. De 1886 a 1889 fue alumno de San Juan Bosco en el Oratorio de Valdocco de Turín.

El 16 de octubre de 1889 entró en el seminario de Tortona. Siendo todavía un joven clérigo, se dedicó a vivir la solidaridad con el prójimo en la Sociedad de Mutuo Socorro San Marciano y en la Conferencia de San Vicente. El 3 de julio de 1892, abrió en Tortona el primer Oratorio para cuidar la educación cristiana de los jóvenes. Al año siguiente, el 15 de octubre de 1893, Luis Orione, un clérigo de 21 años, abrió un colegio para chicos pobres en el barrio San Bernardino.

El 13 de abril de 1895, Luis Orione fue ordenado sacerdote y, al mismo tiempo, el Obispo impuso el hábito clerical a seis alumnos de su colegio. En poco tiempo, Don Orione abrió nuevas casas en Mornico Losana (Pavía), en Noto (Sicilia), en Sanremo, en Roma.

Alrededor del joven Fundador crecieron clérigos y sacerdotes que formaron el primer núcleo de la Pequeña Obra de la Divina Providencia. En 1899 inició la rama de los ermitaños de la Divina Providencia. El Obispo de Tortona, Mons. Igino Bandi, con Decreto del 21 de marzo de 1903, reconoció canónicamente a los Hijos de la Divina Providencia (sacerdotes, hermanos coadjutores y ermitaños), congregación religiosa masculina de la Pequeña Obra de la Divina providencia, dedicada a «colaborar para llevar a los pequeños, los pobres y el pueblo a la Iglesia y al Papa, mediante las obras de caridad», profesando un IV voto de especial «fidelidad al Papa».En las primeras Constituciones de 1904, entre los fines de la nueva Congregación aparece el de trabajar «para alcanzar la unión de las Iglesias separadas».

Animado por una gran pasión por la iglesia y por la salvación de las almas, se interesó activamente por los problemas emergentes en aquel tiempo, como la libertad y la unidad de la Iglesia, la «cuestión romana», el modernismo, el socialismo, la cristianización de las masas obreras.

Socorrió heroicamente a las poblaciones damnificadas por los terremotos de Reggio y de Messina (1908) y por el de la Marsica (1915). Por deseo de Pío X fue Vicario General de la diócesis de Messina durante tres años.






A los veinte años de la fundación de los Hijos de la Divina Providencia, como en «una única planta con muchas ramas», el 29 de junio de 1915 dio inicio a la Congregación de las Pequeñas Hermanas Misioneras de la Caridad, animadas por el mismo carisma fundacional y, en el 1927, las Hermanas adoratrices Sacramentinas invidentes, a las que se añadirán después las Contemplativas de Jesús Crucificado.

Organizó a los laicos en las asociaciones de las «Damas de la Divina Providencia», los «Ex Alumnos» y los «Amigos». Después tomará cuerpo el Instituto Secular Orionino y el Movimiento Laical Orionino.

Después de la primera guerra mundial (1914-1918) se multiplicaron las escuelas, colegios, colonias agrícolas, obras caritativas y asistenciales. Entre las obras más características, creó los «Pequeños Cottolengos», para los que sufren y los abandonados, surgidos en la periferia de las grandes ciudades como «nuevos púlpitos» desde los que hablar de Cristo y de la Iglesia, «faros de fe y de humanidad».

El celo misionero de Don Orione, que ya se había manifestado con el envío a Brasil en 1913 de sus primeros religiosos, se extendió después a Argentina y Uruguay (1921), Inglaterra (1935) y Albania (1936). En 1921-1922 y en 1934-1937, él mismo realizó dos viajes a América Latina, Argentina, Brasil y Uruguay, llegando hasta Chile.

Gozó de la estima personal de los Papas y de las autoridades de la Santa Sede, que le confiaron numerosos y delicados encargos para resolver problemas y curar heridas tanto dentro de la Iglesia como en las relaciones con el mundo civil. Fue predicador, confesor y organizador infatigable de peregrinaciones, misiones, procesiones, «belenes vivientes» y otras manifestaciones populares de la fe. Muy devoto de la Virgen, promovió su devoción por todos los medios y, con el trabajo manual de sus clérigos, construyó los santuarios de la Virgen de la Guardia en Tortona y de la Virgen de Caravaggio en Fumo.

En el invierno de 1940, intentando aliviar los problemas de corazón y pulmones que sufría, fue a la casa de Sanremo, aunque, como decía, «no es entre las palmeras donde deseo vivir y morir, sino entre los pobres que son Jesucristo». Después de tan sólo tres días, rodeado del afecto de sus hermanos, Don Orione falleció el 12 de marzo de 1940, suspirando «!Jesús! !Jesús! Voy».

Su cuerpo, intacto en el momento de la primera exhumación en 1965, fue puesto en un lugar de honor en el santuario de la Virgen de la Guardia de Tortona, después de que, el 26 de octubre de 1980, Juan Pablo II inscribiera su nombre en el elenco de los Beatos.

En octubre de 1984, llega por tercera vez a la Argentina, ya no vivo, sino a través de su corazón que es traído en un relicario especial, para recorrer todas las comunidades.

El 29 de agostodel 2000, llega definitivamente a la Argentina el corazón de Don Orione, para ser colocado en el Cottolengo de Claypole.

El 7 de julio del 2003, se produce la promulgación del Decreto que reconoce un milagro atribuido a la intercesión del Beato Don Luis Orione.

El 19 de febrero de 2004, el Papa Juan Pablo II anuncia durante el Consistorio de Cardenales que el domingo 16 de mayo proclamará santo a Don Luis Orione.

El  16 de mayo del 2004, el Beato Don Luis Orione es canonizado por Juan Pablo II en la Plaza San Pedro de Roma.

Su fiesta litúrgica es el 12 de marzo, pero la familia Orionita festeja también esta fecha.





16 de mayo fiesta del Beato Vladimir Ghika



































Sacerdote y Mártir

Nació el día de Navidad de 1873 en Constantinopla (ahora Estambul - Turquía), era el nieto del último rey de Moldavia, el príncipe Gregory V. Ghika (1849 - 1856), hijo de Juan Ghika (general de división, ministro plenipotenciario) y Alexandrina Ghika. Tenía cuatro hermanos y una hermana.

Fue bautizado y ungido en la fe Ortodoxa, su madre es fiel devota de esta Iglesia, su padre en ese momento era ministro plenipotenciario en Turquía. En el año 1878 es enviado a la escuela en Francia, en Toulouse, y dejado al cuidado de una familia protestante -en cuanto a la educación y la práctica religiosa- porque en la zona no existe un templo ortodoxo.

Terminará los estudios básicos en 1895, pasando a la Facultad de Ciencias Políticas de Paris. Paralelamente realiza cursos de botánica, arte, literatura, filosofía, historia y derecho. 

Ghika, por una angina de pecho, regresa a Rumania, donde continuará sus estudios hasta 1898 cuando ingresa en la Facultad de Filosofía y Teología de la Pontificia Universidad de Santo Tomás de Aquino en Roma, instituto superior de los dominicos conocido con el nombre de "Angelicum".







Es durante este período, luego de un intenso discernimiento para ser "más ortodoxo", cuando en 1902 decide profesar la fe católica, lo cual provoca una mortal indignación en su madre, a quien desagrada la decisión de su hijo.

Él quería ser sacerdote o monje, pero Pío XI le aconsejó renunciar a esa idea, al menos por un tiempo, y que se dedicara al apostolado seglar.

Realiza una tarea excepcional a nivel mundial: Bucarest, Roma, París, Congo, Tokio, Sydney, Buenos Aires... el Papa Pío XI en broma lo llamará "gran vagabundo apostólico". Él es uno de los pioneros del apostolado laico.

De regresó a su país, se dedica a obras de caridad y abrió el primer dispensario gratuito en Bucarest, la llamó "María de Belén"; creo el gran hospital y sanatorio "San Vicente de Paúl"; funda el primer hospital gratuito en Rumania y la primera ambulancia, por todo ello es el fundador de la primera obra de caridad católica en Rumanía.


Colabora en los servicios de salud durante la guerra de los Balcanes en 1913, y en Zimnicea se dedica -sin miedo- a la atención de los pacientes de cólera.

Durante la Primera Guerra Mundial estaba a cargo de las misiones diplomáticas, de los damnificados por el terremoto de Avezzano, de los tuberculosos del Hospital de Rome, de los heridos de guerra, moviéndose en los ambientes diplomáticos más populares con una naturalidad sorprendente.

El 7 de octubre de 1923, Ghika fue ordenado sacerdote -en París- por el cardenal Dubois, Arzobispo de la ciudad, y llevará a cabo el ministerio sacerdotal en Francia hasta 1939. Debido a que su corazón estaba en Rumanía, pidió al Papa el privilegio de poder celebrar en los dos ritos: latino y bizantino, permiso que le es concedido poco después de su ordenación, convirtiéndose así en el primer sacerdote rumano bi-ritual.

Se le designa una parroquia pobre y peligrosa en París, Villejuif, donde poco a poco va cambiando el espíritu del vecindario. 

En 1930, por enfermedad, se retira de allí y es designado Rector de la iglesia de los extranjeros en París.

El 13 de mayo de 1931 el Papa lo nombró protonotario apostólico. Ghika se muestra renuente a aceptar este nombramiento ya que a su ingreso al clero había hecho voto de no aceptar dignidades eclesiásticas, finalmente lo acepta comentando que "nada cambiará mi estilo de vida, tan sólo será una cinta estrecha añadida a la vestidura".

El 3 de agosto 1939 regresó a Rumania, eran los tiempos del inicio de la Segunda Guerra Mundial. Se niega a salir de Rumania para estar con los pobres y los enfermos, para ser capaz de ayudar y animar, incluso se queda -por el mismo motivo- en Bucarest cuando comienzan los bombardeos aliados.

Después de que los comunistas llegaron al poder (1947) nuevamente se niega a abandonar a quienes servía como confesor, director espiritual o maestro. 






Fue detenido el 18 de noviembre de 1952 bajo los cargos de "alta traición" y es encarcelado en Jilavam es amenazado y golpeado hasta hacerle sangrar, fueron 18 meses de un trato brutal, hasta que finalmente muere el 16 de mayo de 1954.


El 28 de marzo de 2013 S.S. Francisco firmó el decreto reconociendo el martirio de este Siervo de Dios.  Fue beatificado el 31 de agosto de 2013.

viernes, 15 de mayo de 2026

15 de mayo fiesta de San Isidro Labrador.




Es el patrono de los agricultores del mundo. Le pusieron ese nombre en honor de San Isidoro, un santo muy apreciado en España.
Sus padres eran unos campesinos sumamente pobres que ni siquiera pudieron enviar a su hijo a la escuela. Pero en casa le enseñaron a tener temor a ofender a Dios y gran amor de caridad hacia el prójimo y un enorme aprecio por la oración y por la Santa Misa y la Comunión.
Nace por los alrededores de Madrid, hacia el año 1080.
Huérfano y solo en el mundo cuando llegó a la edad de diez años Isidro se empleó como peón de campo, ayudando en la agricultura a Don Juan de Vargas un dueño de una finca, cerca de Madrid. Allí pasó muchos años de su existencia labrando las tierras, cultivando y cosechando.
Se casó con una sencilla campesina que también llegó a ser santa y ahora se llama Santa María de la Cabeza (no porque ese fuera su apellido, sino porque su cabeza es sacada en procesión en rogativas, cuando pasan muchos meses sin llover).
Isidro se levantaba muy de madrugada y nunca empezaba su día de trabajo sin haber asistido antes a la Santa Misa. Varios de sus compañeros muy envidiosos lo acusaron ante el patrón por "ausentismo" y abandono del trabajo. El señor Vargas se fue a observar el campo y notó que sí era cierto que Isidro llegaba una hora más tarde que los otros (en aquel tiempo se trabajaba de seis de la mañana a seis de la tarde) pero que mientras Isidro oía misa, un personaje invisible (quizá un ángel) le guaba sus bueyes y estos araban juiciosamente como si el propio campesino los estuviera dirigiendo.
 
Los mahometanos se apoderaron de Madrid y de sus alrededores y los buenos católicos tuvieron que salir huyendo. Isidro fue uno de los inmigrantes y sufrió por un buen tiempo lo que es irse a vivir donde nadie lo conoce a uno y donde es muy difícil conseguir empleo y confianza de las gentes. Pero sabía aquello que Dios ha prometido varias veces en la Biblia: "Yo nunca te abandonaré", y confió en Dios y fue ayudado por Dios.
Lo que ganaba como jornalero, Isidro lo distribuía en tres partes: una para el templo, otra para los pobres y otra para su familia (él, su esposa y su hijito). Y hasta para las avecillas tenía sus apartados. En pleno invierno cuando el suelo se cubría de nieve, Isidro esparcía granos de trigo por el camino para que las avecillas tuvieran con que alimentarse. Un día lo invitaron a un gran almuerzo. El se llevó a varios mendigos a que almorzaran también. El invitador le dijo disgustado que solamente le podía dar almuerzo a él y no para los otros. Isidro repartió su almuerzo entre los mendigos y alcanzó para todos y sobró.
Los domingos los distribuía así: un buen rato en el templo rezando, asistiendo a misa y escuchando la Palabra de Dios. Otro buen rato visitando pobres y enfermos y por la tarde saliendo a pasear por los campos con su esposa y su hijito. Pero un día mientras ellos corrían por el campo, dejaron al niñito junto a un profundo pozo de sacar agua y en un movimiento brusco del chiquitín, la canasta donde estaba dio vuelta y cayó dentro del hoyo. Alcanzaron a ver esto los dos esposos y corrieron junto al pozo, pero este era muy profundo y no había cómo rescatar al hijo. Entonces se arrodillaron a rezar con toda fe y las aguas de aquel aljibe fueron subiendo y apareció la canasta con el niño y a este no le había sucedido ningún mal. No se cansaron nunca de dar gracias a Dios por tan admirable prodigio.
Volvió después a Madrid y se alquiló como obrero en una finca, pero los otros peones, llenos de envidia lo acusaron ante el dueño de que trabajaba menos que los demás por dedicarse a rezar y a ir al templo. 
El dueño le puso entonces como tarea a cada obrero cultivar una parcela de tierra. Y la de Isidro produjo el doble que las de los demás, porque Nuestro Señor le recompensaba su piedad y su generosidad.
En el año 1130 sintiendo que se iba a morir hizo humilde confesión de sus pecados y recomendando a sus familiares y amigos que tuvieran mucho amor a Dios y mucha caridad con el prójimo, murió santamente. 
A los 43 años de haber sido sepultado en 1163 sacaron del sepulcro su cadáver y estaba incorrupto, como si estuviera recién muerto. Las gentes consideraron esto como un milagro. Poco después el rey Felipe III se hallaba gravísimamente enfermo y los médicos dijeron que se moriría de aquella enfermedad. 
Entonces sacaron los restos de San Isidro del templo a donde los habían llevado cuando los trasladaron del cementerio. Y tan pronto como los restos salieron del templo, al rey se le fue la fiebre y al llegar junto a él los restos del santo se le fue por completo la enfermedad. 
A causa de esto el rey intercedió ante el Sumo Pontífice para que declarara santo al humilde labrador, y por este y otros muchos milagros, el Papa lo canonizó en el año 1622 junto con Santa Teresa, San Ignacio, San Francisco Javier y San Felipe Neri.


Isidro nos muestra como Francisco de Asís, San Roque y otros muchos santos, el aprecio hacia los animales. Es más, Isidro lo hace con aquellos que son sus propias herramientas de trabajo: los bueyes. Desgraciadamente, se tienen a los animales del campo como simples instrumentos y muchos aún no se han parado a pensar que son seres que sienten, igual que nosotros. En este caso, los animales son puestos al servicio del hombre de una forma gratuita, para nuestro provecho; bueno será reconocerles la ayuda que prestan a los trabajadores del campo. Gran ejemplo sin duda la que nos da Isidro.
En 1657 el arquitecto fray Diego de Madrid comenzó a levantar la capilla de San Isidro -primer ejemplo del barroco madrileño-, anexa a la iglesia de San Andrés, destinada a contener la urna del santo, cuyo traslado se produjo definitivamente en 1669. El 4 de febrero de 1789, Carlos III ordenó que la urna fuera instalada en el antiguo Colegio Imperial, que pasó a llamarse entonces Iglesia Real de San Isidro, y que luego sería la catedral de Madrid.