martes, 30 de junio de 2026

30 de junio conmemoración de los Santos Mártires de la Iglesia de Roma.



LOS PROTOMARTIRES DE ROMA

LA CALUMNIA

Si a Oriente, Jerusalén, le bastó un Protomártir, Esteban, porque le había precedido la Cabeza, Cristo, a Occidente, la Capital del Imperio, Roma, a quien alude, le hizo falta la multitud innumerable del Apocalipsis, los Protomárties de Roma, de cuya historia nos dan testimonio Tácito, Dion Casio y Plinio el Joven por la historia civil, Tertuliano y San Clemente I papa, por la de la Iglesia. En el año 64 un incendio devastó 10 de los 14 barrios de Roma. Fue un incendio tan voraz que dispersó a los vecinos por todas partes enloquecidos por la fuerza de las llamas. Gritaban las mujeres, chillaban los niños y en su desesperación algunos ya se daban por vencidos y se dejaban alcanzar por el fuego trepidante. El emperador Nerón, fue acusado por el pueblo de haber provocado él mismo el incendio con la intención de satisfacer su orgullo de querer alzar una nueva  Roma, sobre los escombros de la vetusta y bochornosa Roma. Siempre ha ocurrido, para alzar una Constitución nueva y derrumbar un Estado, se busca un chivo expiatorio sobre el que se carguen los muertos a base de mentiras, silencios  y trampas.
 
LOS ANALES DE TACITO

El gran historiador Tácito Cornelio (54-120), senador y cónsul, describirá este acontecimiento escribiendo en tiempo de Trajano sus Anales. Cuando los rumores se hicieron públicos, Nerón, encontró los culpables, los cristianos. Con ello empieza la primera, gran persecución que durará hasta el 68 y acabará con la vida entre otros de los apóstoles Pedro y Pablo. Sometió a refinadísimas penas a los cristianos, que ya eran mal vistos por las infamias que se les atribuían. El nombre de cristianos venía de Cristo, quien bajo el reinado de Tiberio había sido condenado al suplicio por orden del procurador Poncio Pilato. Momentáneamente adormecida, esta maléfica superstición irrumpió de nuevo no sólo en Judea, sino también en Roma, adonde todo lo que es vergonzoso y abominable viene a confluir. Primeramente fueron arrestados los que hacían abierta confesión de su fe. Después, tras denuncia de estos, fue arrestada una gran muchedumbre, no tanto porque acusados de haber provocado el incendio, sino porque se los consideraba encendidos en odio contra el género humano.

LOS TORMENTOS

Aquellos que iban a morir eran también expuestos a las burlas: cubiertos de pieles de fieras, morían desgarrados por perros, o eran crucificados, o quemados vivos como antorchas que iluminaban las tinieblas, puesto el sol. Nerón ofreció sus jardines para gozar de tal espectáculo, mientras él anunciaba los juegos del circo y vestido de auriga se mezclaba con el pueblo, o aparecía erguido en su carroza.

JUICIO PERSONAL DE TACITO

Los cristianos eran, pues, considerados también por Tácito como gente despreciable, capaz de crímenes horrendos, como el infanticidio ritual, la renovación de la Cena del Señor, en la que se alimentaban de la Eucaristía, era interpretada como el asesinato de un niño para comérselo. Lo que originó la disciplina del arcano, que prohibía divulgar el sacramento de la eucaristía. También interpretaban como incesto el abrazo de paz que se hacía en la celebración de la Eucaristía «entre hermanos y hermanas»). Estas acusaciones, nacidas del chismorreo de la gentuza, fueron sancionadas por la autoridad del emperador, persiguiendo a los cristianos y condenándolos a muerte. Desde ese momento, nos lo atestigua Tácito, se añadió a la imputación contra los cristianos también un nuevo crimen,: el odio contra el género humano. Plinio el joven, irónicamente, escribirá que con una acusación semejante se habría podido en lo sucesivo condenar a muerte a cualquiera.

ACUSADOS DE ATEISMO

El historiador griego Dión Casio, que en Roma fue pretor y cónsul, en el libro 67 de su Historia Romana afirma que bajo Domiciano fueron acusados y condenados «por ateísmo» (ateótes) el consul Flavio Clemente y su mujer Domitila, y con ellos muchos otros que «habían adoptado los usos judaicos».

La acusación de ateísmo, es dirigida contra quien no considera divinidad suprema la majestad imperial. Domiciano, durísimo restaurador de la autoridad central, pretende el culto máximo a su persona, centro y garantía de la «civilización humana».

Parece mentira que un intelectual como Dión Casio llame «ateísmo» el rechazo del culto al emperador, lo que significa que en Roma no se admitía ninguna idea de Dios que no coincida con la majestad imperial. Quien tiene una idea diversa es eliminado como gravemente peligroso para la «civilización humana».

LA COARTADA DE NERÓN

Sobre los cristianos en consecuencia, descargó Nerón, las acusaciones que se le habían hecho a él, condenándolos a terribles suplicios. Aparte de que la doctrina  cristiana eran un desafío a los dioses paganos celosos y vengativos... “Los paganos—dirá Tertuliano— atribuyen a los cristianos todas las calamidades públicas, cualquier catástrofe. Si las aguas del Tíber se desbordan e inundan la ciudad, si por el contrario el Nilo no se desborda ni inunda los campos, si hay sequía, carestía, peste, terremoto, la culpa es toda de los cristianos, que desprecian a los dioses, y por todas partes se grita: ¡Los cristianos a los leones!”.






ANTORCHAS HUMANAS

Nerón tuvo la responsabilidad de haber iniciado la absurda hostilidad del pueblo romano, más bien tolerante en materia religiosa, respecto de los cristianos: la ferocidad con la que castigó a los presuntos incendiarios no se justifica ni siquiera por el supremo interés del imperio. 
Antorchas humanas, rociadas con brea ardiendo en los jardines de la colina Oppio, mujeres y niños vestidos con pieles de animales en las garras de las bestias feroces en el circo, fueron espectáculos tan horrorosos que suscitaron un sentido de compasión y de horror en el mismo pueblo romano. 
“Entonces —dice Tácito—se manifestó un sentimiento de piedad, aunque se tratara de gente merecedora de los más ejemplares castigos, porque se veía que eran eliminados no por el bien público, sino para satisfacer la crueldad de un individuo”, Nerón. 
La persecución no terminó en aquel fatal verano del 64, sino que continuó hasta el año 67. La gente sin embargo pensaba que había sido el propio emperador Nerón, “el loco”, quien lo provocó, y es famosa la imagen del emperador tocando el arpa en su palacio mientras observaba las llamas destruyendo la capital del imperio. Hay muchas teorías: desde la simple y llana demencia de Nerón hasta una compleja maniobra política con vistas a replantear todo el urbanismo de Roma. 
El caso es que, hoy por hoy, no podemos afirmar con seguridad si Nerón fue o no el culpable. Lo que si sabemos es que el emperador empezó a preocuparse cuando sus súbditos comentaron que él era el pirómano.

De modo que buscó a un responsable que pagara las culpas, alguien en quien descargar la ira y la frustración del pueblo romano. Los cristianos no adoraban a los dioses del imperio, tenían fama de raros y hasta se decía que eran caníbales. La gente de la calle estaba dispuesta a echarles mano, y que pagaran tal atrocidad. Así comenzó la primera persecución de cristianos Decapitados, crucificados, quemados en la hoguera, pero los romanos.

 “PAN Y CIRCO”

Era uno de los lemas favoritos de los emperadores; de modo que hicieron del martirio de estos hombres y mujeres una diversión para el pueblo romano. Los cristianos eran conducidos al coliseo, donde eran devorados por las fieras ante el asombro y sobrecogimiento del público, que rompía en aplausos o carcajadas cada vez que un mártir era devorado por un león. La costumbre parece que tuvo éxito, y durante años los cristianos fueron perseguidos y asesinados. Primero por el incendio, después por el odio que se había inculcado hacia ellos y, por último, porque eran peligrosos, porque crecían, pudo escribir Tertuliano, “somos de ayer y llenamos todo el orbe” y porque negaban la legitimidad misma de un imperio basado en la divinidad del gobernante. 
El historiador Tácito (120) da cuenta en sus Anales de la muerte de «esas gentes a las que el vulgo denominaba cristianos. Eran, según dice, «una inmensa multitud», estos son los que vienen de la gran tribulación, dice Juan en el Apocalipsis. Su muerte «fue organizada como una diversión. Unos, cubiertos con pieles de fieras, fueron desgarrados por perros; otros fueron izados a cruces en las que, al caer el día, se convirtieron en antorchas vivas, a fin de iluminar la noche. Nerón había ofrecido sus jardines para semejante espectáculo. 
Facilitaba juegos en el circo, mezclándose entre la multitud, vestido de auriga  de cuadrigas o bien tronando sobre su vehículo. Por eso, aun cuando estas gentes fueran unos culpables dignos de los últimos suplicios, uno se sentía lleno de compasión al ver cómo eran inmolados no para el bien público, sino por crueldad de uno solo».

EL SEPULCRO DE PEDRO

El apóstol San Pedro fue uno de los crucificados en esta noche atroz, puesto que su cuerpo se hallaba depositado en la ladera de la colina vaticana. Posteriormente, el lugar fue identificado y se construyó el primer templo conmemorativo. Hoy, en el centro de la Basílica, bajo la cúpula de Bernini es, precisamente donde se encontró su cuerpo. Importantes excavaciones realizadas con todo el rigor científico durante el Pontificado de Pío XII encontraron los restos del Apóstol Pedro hecho datado y acreditado con toda seguridad.

LA TUMBA DE PABLO

San Pablo fue decapitado en Tre Fontane, Tres Fuentes y enterrado muy cerca en el mismo sitio donde hoy se alza la Basílica de San Pablo extramuros, en la Vía Ostiense. Allí, además, del cuerpo de Pablo está también la cabeza de Pedro. En el interior del templo hay dos impresionantes estatuas de los dos Santos Apóstoles. Pedro exhibe las llaves del Reino. Pablo, la espada de su palabra. Se llama Extramuros porque se encuentra fuera del recinto de la muralla de Roma. Esta basílica, muy importante, es como un santuario dedicado a las Iglesias de Oriente y su arquitectura guarda la inspiración de los grandes templos orientales. El lugar se denominó Tre Fontane por las tres fuentes que brotaron en los tres rebotes que dio la cabeza en tierra al ser decapitada.


LOS PRIMEROS SANTOS MÁRTIRES DE LA IGLESIA ROMANA

Mártires de la persecución de Nerón luego del incendio de Roma
La celebración de hoy, introducida por el nuevo calendario romano universal, se refiere a los protomártires de la Iglesia de Roma, víctimas de la persecución de Nerón después del incendio de Roma, que tuvo lugar el 19 de julio del año 64.

¿Por qué Nerón persiguió a los cristianos? Nos lo dice Cornelio Tácito en el libro XV de los Annales: “Como corrían voces que el incendio de Roma había sido doloso, Nerón presentó como culpables, castigándolos con penas excepcionales, a los que, odiados por sus abominaciones, el pueblo llamaba cristianos”.

En tiempos de Nerón, en Roma, junto a la comunidad hebrea, vivía la pequeña y pacífica de los cristianos. De ellos, poco conocidos, circulaban voces calumniosas. Sobre ellos descargó Nerón, condenándolos a terribles suplicios, las acusaciones que se le habían hecho a él. Por lo demás, las ideas que profesaban los cristianos eran un abierto desafío a los dioses paganos celosos y vengativos... “Los paganos-recordará más tarde Tertuliano- atribuyen a los cristianos cualquier calamidad pública, cualquier flagelo. Si las aguas del Tíber se desbordan e inundan la ciudad, si por el contrario el Nilo no se desborda ni inunda los campos, si hay sequía, carestía, peste, terremoto, la culpa es toda de los cristianos, que desprecian a los dioses, y por todas partes se grita: ¡Los cristianos a los leones!”.





Nerón tuvo la responsabilidad de haber iniciado la absurda hostilidad del pueblo romano, más bien tolerante en materia religiosa, respecto de los cristianos: la ferocidad con la que castigó a los presuntos incendiarios no se justifica ni siquiera por el supremo interés del imperio.

Episodios horrendos como el de las antorchas humanas, rociadas con brea y dejadas ardiendo en los jardines de la colina Oppio, o como aquel de mujeres y niños vestidos con pieles de animales y dejados a merced de las bestias feroces en el circo, fueron tales que suscitaron un sentido de compasión y de horror en el mismo pueblo romano. “Entonces -sigue diciendo Tácito-se manifestó un sentimiento de piedad, aún tratándose de gente merecedora de los más ejemplares castigos, porque se veía que eran eliminados no por el bien público, sino para satisfacer la crueldad de un individuo”, Nerón. La persecución no terminó en aquel fatal verano del 64, sino que continuó hasta el año 67.
 

Entre los mártires más ilustres se encuentran el príncipe de los apóstoles, crucificado en el circo neroniano, en donde hoy está la Basílica de San Pedro, y el apóstol de los gentiles, san Pablo, decapitado en las “Acque Galvie” y enterrado en la vía Ostiense. Después de la fiesta de los dos apóstoles, el nuevo calendario quiere celebrar la memoria de los numerosos mártires que no pudieron tener un lugar especial en la liturgia.

lunes, 29 de junio de 2026

29 de junio FIESTA DE SAN PEDRO Y SAN PABLO.




Hoy celebramos la solemnidad de San Pedro y San Pablo. Estos dos Apóstoles, a quienes la liturgia llama «príncipes de los Apóstoles», a pesar de sus diferencias personales y culturales, por el misterioso designio de la Providencia divina fueron asociados en una única misión apostólica. Y la Iglesia los une en una única memoria.
En el siglo IV era costumbre, en esta fecha, celebrar en Roma tres santas misas: una en la basílica de San Pedro en el Vaticano; otra, en la de San Pablo «extra muros»; y la tercera en las catacumbas de San Sebastián, donde, en la época de las invasiones, según la tradición, habrían sido escondidos durante un tiempo los cuerpos de los dos Apóstoles.


San Pedro:

Pescador de Betsaida, fue elegido por Cristo como piedra fundamental de la Iglesia. San Pablo, cegado en el camino de Damasco, de perseguidor de los cristianos se convirtió en Apóstol de los gentiles. Ambos concluyeron su existencia con el martirio en la ciudad de Roma. Por medio de ellos, el Señor «entregó a la Iglesia las primicias de su obra de salvación».
"Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella; y te daré las llaves del reino de los cielos: todo lo que atares en la tierra, atado quedará en los cielos; y lo que tú desatares sobre la tierra, quedará también desatado en el cielo". Estas palabras son las que más definitivamente reflejan la importancia de san Pedro.
Dios ayudó a su apóstol para que pudiera proseguir su misión. Misión no fácil, que implicaba un itinerario complejo y arduo. Misión que se concluirá con el martirio en Roma, donde aún hoy la tumba de Pedro es meta de incesantes peregrinaciones de todas las partes del mundo.
  
San Pablo:


"Saulo,  Saulo, ¿por  qué  me  persigues? …. Levántate, entra en la ciudad y se te dirá lo que debes hacer" (Hch 9, 4-6).
Pablo fue conquistado por la gracia divina en el camino de Damasco y de perseguidor de los cristianos se convirtió en Apóstol de los gentiles. Después de encontrarse con Jesús en su camino, se entregó sin reservas a la causa del Evangelio.

Mediante sus cartas (epístolas) dotó a la nueva Iglesia de un cuerpo doctrinal del que carecía, e hizo de aglutinador de las comunidades de cristianos diseminadas por la mitad más oriental del imperio romano. 
Su espíritu viajero contribuyó en buena parte a mantener esta cohesión. También a Pablo se le reservaba como meta lejana Roma, capital del Imperio, donde, juntamente con Pedro, predicaría a Cristo, único Señor y Salvador del mundo. Por la fe, también él derramaría un día su sangre (sufrió el martirio de la decapitación), uniendo para siempre su nombre al de Pedro en la historia de la Roma cristiana.
            




sábado, 27 de junio de 2026

27 de junio fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.







Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Historia

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.

Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante  tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.

Cae la pintura en manos de una familia

Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.

Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió.
 La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. 
Así, día a día, fue aplazando el deshacerse  de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. 
La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.

La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones.
 Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara.
La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.

Accede la viuda a entregar la pintura

Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.

La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. 
La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. 
Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Hallazgo de un sacerdote Redentorista

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de  San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. 
Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. 
Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides". El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.

Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.

Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. 
El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.

Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.

El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.

Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora

Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.

A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios

A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.

Signos de la imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro
(conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión)

Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.

Fue pintado en un estilo plano característico de iconos y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño “ICXC” significan “Jesucristo”. Las letras griegas en la aureola del Niño: owu significan “El que es”, mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.

Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo. El ángel a la derecha es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos. Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre.
 
Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Los halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. 
El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad. En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar.

Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro. 
El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.


En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

viernes, 26 de junio de 2026

Entronización de los tres mártires Jesuitas en Misiones, Argentina.

La Parroquia Inmaculada Concepción se erige como un pilar fundamental en la vida espiritual y comunitaria de Concepción de la Sierra, Misiones, ARGENTINA. De ella dependen 14 capillas, una de ella se llama "SANTOS MÁRTIRES" su feligresía confió en mí para que les hiciera las 3 imágenes de los santos mártires Jesuitas

San Roque González de Santa Cruz: Sacerdote criollo nacido en Asunción, considerado el gran fundador de reducciones jesuíticas en la región (incluyendo la actual Yapeyú y Concepción de la Sierra). Fue asesinado en 1628 en la reducción de Caaró .

San Alfonso Rodríguez: Sacerdote jesuita español. Llegó a América para asistir en las misiones y fue brutalmente atacado junto a Roque González en la reducción de Caaró en noviembre de 1628 .

San Juan del Castillo: Sacerdote jesuita español . Fue enviado a las misiones en el Río de la Plata y fundó la reducción de Asunción de Ijuhí . Dos días después de la muerte de sus compañeros, fue asesinado por indígenas hostiles a la evangelización en 1628.

A toda la comunidad les agradezco la confianza que me han tenido. Es una alegría inmensa saber que parte de mis horas de trabajo y oración ya están en esa hermosa iglesia.

Este templo no solo funciona como el corazón de la fe católica local, sino que también es un testimonio viviente de una historia rica y compleja, marcada por la herencia jesuítica y las vicisitudes del tiempo. Con una valoración general muy positiva por parte de sus visitantes, quienes la describen como un "precioso templo" lleno de "maravillas", la parroquia invita a ser conocida tanto por su valor religioso como por su peso histórico y arquitectónico.



Arquitectura y Ambiente del Templo

Visualmente, la Parroquia Inmaculada Concepción presenta un aspecto robusto y solemne. Su arquitectura, aunque posterior a la era jesuítica, evoca una sensación de permanencia con influencias neorrománicas visibles en su fachada y estructura. Las fotografías compartidas por visitantes muestran un exterior de piedra bien conservado, con un campanario que se destaca en el paisaje urbano. El interior, aunque más austero que las opulentas basílicas barrocas, transmite una profunda sensación de paz y recogimiento. Destacan sus techos de madera y un altar que, sin ser excesivamente ornamentado, centra la atención en lo sagrado.

Los comentarios de quienes la han visitado refuerzan esta percepción. Se habla de un lugar "hermoso por dentro y por fuera", un espacio que invita a la reflexión espiritual. Un punto destacable y muy positivo es que la parroquia cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, un detalle de inclusión que permite a todas las personas participar de la vida parroquial sin barreras físicas.

El templo actual no es la construcción jesuítica original de cinco naves, de la cual solo quedan escombros y recuerdos, sino una edificación posterior levantada sobre las ruinas de la antigua misión durante la refundación del pueblo a finales del siglo XIX. Sin embargo, el espíritu de su pasado pervive. En su interior se conservan valiosas piezas de arte sacro que se cree provienen de la época jesuítica, incluyendo una venerada imagen de la Inmaculada Concepción, patrona del pueblo, que le da nombre y sentido a la parroquia. Esta conexión directa con los mártires y la obra evangelizadora inicial le confiere un aura especial, diferenciándola de otras iglesias de la región.

 



Un Legado Histórico Profundo

La historia de Concepción de la Sierra comienza con el gran honor de haber sido fundada por el mártir San Roque González de la Cruz. Por orden de su superior, el padre Roque fue enviado en 1618 a una zona llamada Ibitiraguá, cuyo nombre en guaraní significa «de la sierra» y es el origen del nombre actual de la localidad. A orillas del río Uruguay, el padre Roque se encontró con una gran cantidad de indígenas, más de 60 mil guaraníes que habían buscado refugio de las incursiones de los bandeirantes portugueses. Al reunir a más de 200 familias, el padre Roque y el padre Alonso de Aragón establecieron las bases de una gran Misión el 8 de diciembre de 1619, fecha de fundación oficial según el biógrafo del santo, el padre Carlos Teschauer. El padre Roque vivió y trabajó en esta reducción desde 1619 hasta 1626 (siete años). En ese momento, la población de la reducción era de unas siete mil almas, tan numerosa que se decidió dividirla, y Roque atravesó el río para fundar un nuevo pueblo.

El fin de una era y la destrucción de la Misión

Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, la Misión sufrió un gran abandono y destrucción. Este proceso fue impulsado por la invasión de las huestes portuguesas de Brasil, comandadas por un individuo conocido como Chagas, quienes buscaban tesoros y apresaban a los indígenas para venderlos como esclavos. A esta devastación se sumaron las personas de Brasil y Corrientes que saqueaban todo lo de valor, llevándose tejas y piedras en innumerables carretas. Lo que no podían cargar, simplemente lo quemaban.

En 1870, el antiguo pueblo jesuítico yacía cubierto por un espeso bosque. La reducción contó con un magnífico y grandioso templo de 90 metros de largo por 40 de ancho, con cinco naves, hecho de piedras de tacurú labradas por los indígenas. Su frontispicio era de piedra de asperón con seis hornacinas, cada una con una estatua de tamaño natural. El techo era de tejas y las columnas de madera de urunday. De esta majestuosa construcción, en 1889 solo quedaban escombros. Como se suele decir: «Así transcurre la gloria del mundo».

Historia de los párrocos y la vida en la Parroquia

Hasta 1901, los servicios religiosos eran esporádicos y se oficiaban en casas particulares, a cargo de sacerdotes que llegaban desde Posadas. En ese año, Eufrasia Grande de Fini fundó la primera capilla, que funcionó en una dependencia de la municipalidad. Desde entonces se mantienen los libros parroquiales.

El 14 de enero de 1916, la Misión de Concepción de la Sierra fue elevada a la categoría de Parroquia por el Obispado de Corrientes, que la separó de la de Posadas. En ese entonces, el obispo diocesano era monseñor Luis María Niella.

El primer párroco designado fue el padre Gregorio Monasterio, quien fue reemplazado al año por el presbítero Eduardo Maldonado, que estuvo a cargo de la parroquia por muy poco tiempo. Le sucedió el padre Antonio Pilk, quien ejerció de forma estable en la localidad hasta 1903. Le siguieron el padre Gerardo Woeste y, a partir de 1910, el padre José María Birkel.

Tras él, la dirección pastoral fue asumida por los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, una lista de misioneros que incluyó a los padres:

— José Bayerlein Marianski

— Roberto Dannich (quien fue suplido por un año por el presbítero Agustín Arrazola)

— Gerardo Woeste

— Pablo Steinki

— José Fischer

— Juan Lakotta

— Demetrio Terlecki

— Francisco Pommerin

— Guillermo Hütte

— Mariano Baimler

— Juan Giezel

— Bernardo Grauthoff

En 1965, la parroquia pasó a ser administrada por el clero diocesano, con los presbíteros José Bojczeniuk y Alberto Markiewicz como primeros párrocos.

En 1988, la parroquia fue nuevamente confiada a los misioneros de la Congregación del Verbo Divino. El 2 de febrero de ese año, el dinámico padre Fermín Oggier asumió su dirección.

A partir de 1999, la parroquia fue dirigida por una sucesión de sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino. En enero de 1999, asumió el padre Simón Sugi Duli, acompañado por su ayudante, el padre Antonio Breziski, como vicario parroquial.

En 2003, la dirección pasó al padre Francisco Senfter, junto con el padre Pablo Nguyen. A partir de 2011, el párroco fue el padre Juan Winkler, quien fue acompañado por el padre Domingo Gacek desde 2014 y el padre Pablo Bina desde 2016.

Posteriormente, la parroquia tuvo a los siguientes párrocos:

— Padre Vicente Tadji (desde 2018)

— Padre Ceslao Front (desde febrero de 2019)

— Padre Casimiro Dzimitrowicz (desde febrero de 2020), quien fue acompañado por el padre Ceslao Front como vicario.


RESUMEN:

Parroquia Inmaculada Concepción  de Concepción de la Sierra, Misiones, Argentina.

Ubicación: Av Bartolomé Mitre entre Rivadavia y Roque González (Frente a la Plaza San Martin) en la provincia de Misiones, Argentina.

Atiende más de  14 Capillas y Oratorios, en el pueblo y en las colonias.

Horarios de Misas: 

De Lunes a Sábados 19 hs. / Domingos 8 hs. y 19 hs.

Grupos parroquiales:

Cuenta con Caritas Parroquial, todos los niveles de Catequesis Familiar, Infancia Misionera, Grupo Juvenil, Grupo de Matrimonios "Hogares Nuevos", Cursillos Prebautismales y Prematrimoniales.

Sacerdotes actuales:

La Parroquia hace más de 30 años pertenece a la Congregación del Verbo Divino, fundada por San Arnoldo Janssen (sacerdote y misionero alemán). 

El Párroco es el P.Casimiro Dzymitrowicz SVD, siendo su Vicario el P. Ryan Ferdinanto SVD.

Teléfono+54 3758 47-0086     

Fiesta Patronal: 8 de Diciembre .

¡Gloria a Dios, y honor a la Inmaculada Concepción y a su mártir fundador, San Roque González de la Cruz!