Imaginería religiosa "San Juan de Dios"
Hace más de 25 años realizamos y restauramos imágenes religiosas. Les mostraré mis piezas, cómo las hago y las distintas técnicas que empleo. Muchas de las piezas se encuentran a la venta, sólo tienen que consultar. Muchas gracias por compartir conmigo este espacio y recomendarlo a otras personas. Estamos en Misiones y en Buenos Aires (Capital Federal) Argentina. Para comunicarse escribir al email: daniel1962ar@gmail.com o bien al whatsapp: +5491132720490
martes, 7 de julio de 2026
7 de julio fiesta de San Fermín.
Es la
tradición que el presbítero Honesto llegó a la Pamplona romana enviado por San
Saturnino para evangelizarla, y que el senador Firmo se convirtió al
cristianismo con toda su familia. Fermín, su hijo, fue educado por Honesto y
cuando tuvo diecisiete años comenzó a predicar por los alrededores. Más tarde,
a los veinticuatro, fue consagrado obispo por Honorato, prelado de Toulouse.
A los
treinta y uno, Fermín marchó a predicar el Evangelio a las Galias: en un primer
momento, en Aquitania, Auvernia y Anjou; más tarde, en Amiens, lugar donde
consiguió muchas conversiones y donde, finalmente, sufrió cárcel y, con
posterioridad, martirio por decapitación, precisamente un veinticinco de
septiembre.
Su cuerpo,
sepultado en secreto por algunos cristianos, aparecería portentosamente siglos
después, el trece de enero del año 615, en el episcopado de San Salvio, y sería
trasladado a la cercana ciudad: unos magníficos relieves góticos del siglo XV,
labrados en el trasaltar de aquella catedral que conserva los restos del Santo,
narran esta historia.
lunes, 6 de julio de 2026
6 de julio fiesta de Santa María Goretti.
Santa María
Goretti nació en Corinaldo, Italia el 16 de octubre de 1890 hija de Luis
Goretti y Assunta Carlini, ambos campesinos. María fue la segunda de seis hijos.
Vivió en el
seno de una familia humilde y perdió a su padre a los diez años por causa del paludismo.
Como
consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que
trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de ésta quien realizaba
sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo.
A los once
años hizo su primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de
morir antes que cometer un pecado.
En la misma
finca donde vivía María trabajaba Alejandro Serenelli, quien se enamoró de
María que en ese entonces contaba con doce años.
Serenelli,
a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas
que la santa rechazaba haciendo que Serenelli se sintiera despreciado.
El 5 de
julio de 1902 Serenelli fue en busca de María quien estaba sola en su casa y al
encontrarla la invitó a ir a una recámara de la casa a lo que María se negó por
lo que aquél se vio obligado a forzarla.
María se
negaba advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no
accedería a sus pretensiones por lo que éste la atacó con un cuchillo
clavándoselo catorce veces.
María no
murió inmediatamente, fue trasladada al hospital de San Juan de Dios donde los
médicos la operaron sin anestesia porque no había y durante dos horas la santa
soportó el sufrimiento ofreciéndolo a Dios sus dolores.
Antes de
morir, un día después del ataque, María alcanzó a recibir la comunión y la
unción de los enfermos e hizo público su perdón a Serenelli.
El asesino
fue condenado a 30 años de prisión donde al principio no daba muestras de
arrepentimiento. La tradición cuenta que después de un sueño donde María le
dijo que él también podía ir al cielo, Serenelli cambió completamente
volviéndose hacia Dios y ofreciendo sus trabajos y sufrimientos en reparación
de sus pecados.
Después de
27 años de cárcel fue liberado y acudió a pedir perdón a la madre de la santa,
quien no solo lo perdonó sino que lo defendió en público alegando que si Dios y
su hija lo habían perdonado, ella no tenía porque no perdonarlo.
La fama de
María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo las muestras de
santidad, que fue fruto de su cercanía a Dios y su devoción a la Virgen María.
Después de
numerosos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una
ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la
cantidad de asistentes que se calculaban en más de quinientas mil personas.
En la
ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un
hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exaltó la virtud
de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no
hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa.
Fotos auténticas de la verdadera Santa.
domingo, 5 de julio de 2026
5 de julio fiesta de San Antonio María Zacaria.
Vida de
Santo
Nació en
Cremona, ciudad de Lombardia, Italia, en 1502. Cuando tenía dos años murió su
padre, Lazzaro. Su madre, Antonia Pescorali, queda viuda a los 18 años pero no
quiso volver a casarse y se dedicó a la educación de su hijo.
Antonio
María estudió medicina en la Universidad de Padua. Aunque era de familia
adinerada, desde joven renunció a los vestidos elegantes y a los ambientes de
juerga. El dinero que ahorraba lo repartía entre los más necesitados.
A los 22
años recibió el doctorado y se graduó de médico, deseando poner su profesión al
servicio de los pobres y ayudarles al mismo tiempo a encontrarse con Jesús.
Pero el Señor lo llamó al sacerdocio. Fue ordenado a los 26 años de edad,
convirtiéndose así en médico de los cuerpos y de las almas. Entregó su herencia
a su madre. Se dice que vieron ángeles en torno al altar durante su primera
misa.
Desde niño,
Antonio tuvo gran amor por los pobres. Volvía a veces a casa de la escuela sin
saco, por haberlo regalado a un pobre. Ya como sacerdote, todo lo que consigue
lo reparte entre los pobres.
Fue a vivir
a Milán, la gran ciudad del norte de en Italia, para poder extender su
apostolado. Allí, junto a la hermana Luisa Torelli fundó la comunidad de las
hermanas llamadas "Angelicales de San Pablo" (nombradas así porque su
convento se llamaba de "Los Santos Ángeles"). Su apostolado era con
las jóvenes en peligro o ya caídas en vicios.
Luego fundó
la "Sociedad de Clérigos de San Pablo" los cuales, por vivir en un
convento llamado de San Bernabé, fueron llamados por la gente
"Barnabitas". Se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran devoción
al amor a la Pasión y Cruz del Señor. Buscaban la renovación espiritual del
pueblo. Animaban a los laicos a recibir con frecuencia la Eucaristía y a trabajar
en el apostolado. San Carlos, arzobispo de Milán, dijo de ellos: "Son la
ayuda más formidable que he encontrado en mi arquidiócesis".
San Antonio
María tenía un profundo amor por la Eucaristía. Propagó la devoción a las
Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a
honrar solemnemente a la Eucaristía con rezos, cantos y otros actos solemnes de
culto.
Tenía gran
devoción a la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde
hacía sonar las campanas para recordar a la gente que a esa hora había muerto
Nuestro Señor. Siempre llevaba una imagen de Jesús crucificado, y se esmeraba
por hacer que todos meditaran en los sufrimientos de Jesús en su Pasión y
Muerte, porque esto aumenta mucho el amor hacia el Redentor.
Una tercera
devoción fue por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba e inspiraba
en sus prédicas. A sus discípulos les insistía en que las leyeran
frecuentemente y que meditaran sus enseñanzas.
Vivió en el
tiempo de Lutero quien proclamaba una reforma llena de graves errores
doctrinales. Muchos católicos tenían el santo deseo de una verdadera reforma
para vencer la frialdad y el pecado. Esa verdadera reforma debía ser en todo
fiel a la Iglesia la cual siempre necesita de santos reformadores. Uno de ellos
fue San Antonio María, como también San Ignacio y sus jesuitas.
Siendo un
joven de 37 años, iba en una misión de paz, sintiéndose mal fue a casa de su
madre y murió en sus brazos el 5 de julio de 1539. Se dice que tuvo una visión
de San Pablo antes de morir. Su trabajo por Cristo y sus Iglesia había sido
enorme.
Está
enterrado en Milán, en el convento de San Pablo.
Beatificado:
1849 por el Papa Pio IX
Canonizado:
1897 por el Papa León XIII
sábado, 4 de julio de 2026
4 de julio fiesta de Santa Isabel de Portugal.
Isabel
significa "Promesa de Dios".
Nacida en
Aragón, España en 1271, santa Isabel es la hija del rey Pedro III de ese reino
y nieta del rey Jaime el Conquistador, biznieta del emperador Federico II de
Alemania. Le pusieron Isabel en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.
Su
formación fue formidable y ya desde muy pequeña tenía una notable piedad. Le
enseñaron que, para ser verdaderamente buena debía unir a su oración, la
mortificación de sus gustos y caprichos. Conocía desde pequeña la frase:
"Tanta mayor libertad de espíritu tendrás cuando menos deseos de cosas
inútiles o dañosas tengas". Se esmeró por ordenar su vida en el amor a
Dios y al prójimo, disciplinando sus hábitos de vida. No comía nada entre horas.
La casaron
cuando tenía 12 años con el rey Dionisio de Portugal. Esta fue la gran cruz de
Santa Isabel ya que era un hombre de poca moral, era violento e infiel. Pero ella
supo llevar heroicamente esta prueba. Oraba y hacía sacrificios por él. Lo
trataba siempre con bondad. Tuvo dos
hijos: Alfonso, futuro rey de Portugal y Constancia, futura reina de
Castilla. Santa Isabel llegó hasta
educar los hijos naturales de su esposo con otras mujeres.
El rey por
su parte la admiraba y le permitía hasta cierto punto su vida de cristiana
auténtica. Ella se levantaba muy temprano y leía 6 salmos, asistía a la Santa
Misa y se dedicaba a regir las labores del palacio. En su tiempo libre se reunía con otras damas
para confeccionar ropas para los pobres. Las tardes las dedicaba a visitar
ancianos y enfermos.
Hizo
construir albergues, un hospital para los pobres, una escuela gratuita, una
casa para mujeres arrepentidas de la mala vida y un hospicio para niños
abandonados. También construyó conventos y otras obras para el bien del pueblo.
Prestaba sus bellos vestidos y hasta una corona para la boda de jóvenes pobres.
Santa
Isabel frecuentemente distribuía Monedas del Tesoro Real a los pobres para que
pudieran comprar el pan de cada día. En una ocasión, el Rey Dionisio,
sospechando de sus actos, comenzó a espiarla. Cuando la Reina comenzó a
distribuir monedas entre los pobre, el rey lo observó y enfurecido fue a
reclamarle. Pero el Señor intervino, de manera que, cuando el rey le ordenó que
le enseñara lo que estaba dando a los pobres, las monedas de oro se
convirtieron en rosas.
Forjadora
de la paz
El hijo de
Isabel, Alfonso, tenía como su padre un carácter violento. Se llenaba de ira por
la preferencia que su padre demostraba por sus hijos naturales. En dos
ocasiones promovió la guerra civil contra su padre. Isabel hizo todo lo posible
por la reconciliación. En una ocasión se fue en peregrinación hasta Santarém
lugar del Milagro Eucarístico, y vestida de penitente imploró al Señor por la
paz.
Llegó hasta
presentarse en el campo de batalla y, cuando los ejércitos de su esposo y su
hijo se disponían a la guerra, la reina se arrodillaba entre ellos y de
rodillas ante su esposo e hijo, les pedía que se reconciliasen.
Se
conservan algunas de sus cartas las cuales reflejan el calibre evangélico y la
audacia de nuestra santa.
A su
esposo: "Como una loba enfurecida a la cual le van a matar a su hijito,
lucharé por no dejar que las armas del rey se lancen contra nuestro propio
hijo. Pero al mismo tiempo haré que primero me destrocen a mí las armas de los
ejércitos de mi hijo, antes de que ellos disparen contra los seguidores de su
padre".
A su hijo:
"Por Santa María Virgen, te pido que hagas las paces con tu padre. Mira
que los guerreros queman casas, destruyen cultivos y destrozan todo. No con las
armas, hijo, no con las armas, arreglaremos los problemas, sino dialogando,
consiguiendo arbitrajes para arreglar los conflictos. Yo haré que las tropas
del rey se alejen y que los reclamos del hijo sean atendidos, pero por favor
recuerda que tienes deberes gravísimos con tu padre como hijo, y como súbito
con el rey".
Consiguió
la paz en más de una ocasión y su esposo murió arrepentido, sin duda por las
oraciones de su santa esposa.
Entra en
el convento de las Clarisas después de enviudar.
Por el amor
tan grande que Santa Isabel le tenía a la Eucaristía, se dedicó a estudiar la
vida de los santos más notables por su amor a la Eucaristía, en especial Santa
Clara. Después de enviudar, Santa Isabel se despojó de todas sus riquezas.
Emprendió un peregrinaje a Santiago de Compostela, donde le entregó la corona
al Arzobispo para recibir el hábito de las Clarisas como terciaria. El
Arzobispo fue tan movido por este acto de la santa, que él le entregó su
callado pastoral para que la ayudara en su regreso a Portugal.
Vivió
los últimos años en el convento, dedicada a la adoración Eucarística.
Cuando
estalló la guerra entre su hijo y su yerno, el rey de Castilla, Santa Isabel, a
pesar de su ancianidad, emprendió un larguísimo viaje por caminos muy
peligrosos y logró la paz. Sin embargo el viaje le costó la vida. Al sentir
acercarse la muerte pidió que la llevasen al convento de las Clarisas que ella
misma había fundado. Allí murió invocando a la Virgen Santísima el 4 de julio
de 1336.
Dios bendijo su sepulcro con milagros. Su cuerpo se puede venerar en el convento de las Clarisas en Coimbra.
Fue canonizada en 1625.
4 de julio fiesta de San Pier Giorgio Frassati.

Hombre
influyente entre los políticos italianos, desempeñó también los cargos de
Senador y Embajador en Alemania.
Pier Giorgio Frassati estudió en su hogar
antes de cursar sus estudios primero en una escuela estatal, junto con su
hermana, un año menor que él y luego en una escuela regentada por jesuitas.
Allí
se asoció a la Congregación Mariana y al Apostolado de la Oración, llegando a
comulgar diariamente.
Pier Giorgio desarrolló una profunda vida
espiritual que nunca dudó en compartir con sus amigos. La Santa Eucaristía y la
Virgen María fueron los dos polos de su mundo de oración.
A
los 17 años de edad, en 1918, ingresó en la Sociedad de San Vicente de Paul y
dedicó la mayor parte de su tiempo libre al servicio de los enfermos y
necesitados, cuidando a los huérfanos y los soldados de la primera guerra
mundial que volvían a su casa.
Decidió
estudiar para ser ingeniero en minas en la Real Universidad Politécnica de
Turín, para poder "servir mejor a Cristo entre los mineros", como
dijo a un amigo. Sin embargo, sus estudios, que considera a su primera tarea,
no le alejaron de su actividad social y política. En 1919 se asoció a la
Federación de Estudiantes Católicos y a la Acción Católica.
Oponiéndose a las ideas políticas de su padre
llegó a ser miembro verdaderamente activo del Partido Popular que promovió las
enseñanzas de la Iglesia Católica basadas en los principios de la "Rerum
Novarum". También concibió la idea de unir la Federación de Estudiantes
Católicos a la Organización Católica de Trabajadores.
“La
caridad no basta: necesitamos una reforma social”, solía decir trabajando para
ambas.
Los pobres y sus sufrimientos eran sus
dueños y él fue para ellos un verdadero servidor, viviendo esa opción como un
privilegio.
Esta caridad no era sólo para él entregar algo a los demás sino
entregarse él mismo por entero.
Ello se completaba con la comunión diaria con
Cristo en la Eucaristía y con la adoración nocturna, con la meditación del
himno a la caridad de San Pablo y con las palabras de Santa Catalina de Siena.
Solía sacrificar sus vacaciones en la casa de verano de los Frassati en Pollone
porque “si todos se van de Turín ¿quién se encargará de los pobres?”.
En 1921 le encontramos en Rávena,
ayudando con entusiasmo a organizar el primer congreso de Pax Romana,
asociación que se propone unificar a todos los estudiantes católicos del mundo
para trabajar juntos por la paz universal.
Pier Giorgio se dedicó también a los
deportes: uno de sus favoritos fue escalar montañas. Las excursiones que organizaba
con sus amigos, "I tipi loschi", eran para él oportunidades de
apostolado.
Solía ir al teatro, a la ópera y a los
museos; amaba el arte y la música y a menudo citaba trozos de Dante. Los
vehementes sermones de Savonarola y los escritos de Santa Catalina de Siena le
impulsaron a ingresar en la Tercera Orden de Santo Domingo, en 1922.
Quiso llamarse Jerónimo, no como el de la
Biblia, sino como su héroe, el predicador dominico y reformador del
Renacimiento florentino, Jerónimo Savonarola: "Soy un ferviente admirador
de ese fraile, que murió como santo en la hoguera", le escribió un día a
un amigo.
Como su padre, fue un acérrimo
antifascista y nunca escondió sus ideas políticas. A menudo se vio envuelto en
riñas con anticlericales comunistas primero y luego con fascistas.
Participando
en una demostración organizada por la Iglesia en Roma, sufrió la violencia de
la policía y se puso al lado de otros jóvenes aferrando la bandera que la
guardia real había arrancado de otras manos. Él la levantó aún más, usando el
asta para parar los golpes de los guardias.
Justo cuando estaba para recibirse, Pier
Giorgio enfermó de poliomielitis, enfermedad que, según los médicos, se dio por
contagio de los enfermos que atendía.
Descuidando
su propia salud, a raíz de la muerte de su abuela, falleció tras seis días de
terribles sufrimientos, el 4 de julio de 1925, a los 24 años de edad. Su última
preocupación fueron los pobres. La víspera de su muerte, con una mano
paralizada, escribió un recado para un amigo, recomendándole las inyecciones de
Converso, un pobre que él atendía.
Su funeral fue impresionante: las calles
de la ciudad se llenaron de gente que su familia no conocía y que lloraba sin
consuelo: eran los pobres y necesitados que él había atendido sin desmayo
durante siete años; muchos de ellos quedaron sorprendidos al enterarse de que
el joven que conocían pertenecía a una familia tan pudiente.
Numerosos peregrinos, en especial
estudiantes y jóvenes, acuden a la tumba de Pier Giorgio para solicitar favores
y aliento para poder seguir su ejemplo.
El Papa San Juan Pablo II, después de
haber visitado su tumba en Pollone, en 1989 dijo: 'Quiero rendir homenaje a un
joven que supo ser testigo de Cristo con singular eficacia en este siglo
nuestro.
Yo
también conocí, en mi juventud, la benéfica influencia de su ejemplo, y cuando
estudiaba quedé marcado por la fuerza de su testimonio cristiano´.
El 20 de Mayo de 1990, en la Plaza de San Pedro, abarrotada por miles de fieles, el Papa San Juan Pablo II beatificó a Pier Giorgio Frassati, “el hombre de las ocho bienaventuranzas”. Sus restos mortales se trasladaron de la tumba de la familia del cementerio de Pollone a la Catedral de Turín.
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