viernes, 6 de noviembre de 2026

6 de noviembre Celebramos la memoria litúrgica obligatoria de los mártires de la Iglesia de España del siglo XX.


En su decreto, el Papa Francisco ha asignado el 6 de noviembre como la fecha de la memoria litúrgica de los 522 mártires beatificados en España el 13 de octubre de 2013.
El 6 de noviembre la Iglesia recuerda la memoria de los mártires españoles del siglo XX. Fueron hombres y mujeres que prefirieron perder la vida a renegar de Cristo. Su testimonio es el mayor timbre de honor en la historia de nuestra patria.


Ya hay beatificados más de mil quinientos mártires españoles, once de ellos canonizados. Y aproximadamente cerca de diez mil causas abiertas. Y casi sesenta mil a la espera. Todos ellos fueron asesinados por odio a la fe en un breve periodo de tiempo, entre 1931 y 1939, durante la II República española y la guerra civil.





La persecución habida en España es la mayor de toda la historia en intensidad, ya que en apenas ocho años se calcula que el número total de asesinados por odio a la fe católica fue de unos sesenta y cinco mil. La documentación señala 13 obispos, más de 4.000 sacerdotes, más de 2.000 religiosos y unas 200 monjas, algunas de ellas violadas y una gran cantidad de fieles laicos, casi 10.000 con causas abiertas.









Ni una sola apostasía está documentada, y además murieron rogando a Dios por sus verdugos.
Estas espantosas cifras superan en mucho las dadas en otras etapas históricas ya que los casi 50.000 mártires del Imperio Romano se reparten en 250 años, y en España solo en ocho años se superó el holocausto cristiano de Roma. Los mártires vivieron hasta el heroísmo que “hay que obedecer a Dios antes que a los hombres” (Hechos 5,29)

Murieron dando “vivas”  a CRISTO REY.

6 de noviembre fiesta de San Leonardo de Noblac.



SAN LEONARDO DE NOBLAC (¿496?-559) nació probablemente en una familia de la corte de los reyes merovingios, en la Francia de la Edad Media.

De acuerdo con la tradición medieval, Leonardo de Noblac, o de Limoges, fue un noble francés de la corte de Clodoveo I, fundador de la dinastía de los merovingios.

Leonardo fue convertido al cristianismo junto con su rey y padrino la Navidad de 496 por San Remigio, “St-Rémy”, obispo de Reims.

Ya mayor de edad, el rey Clodoveo le concedió a San Leonardo el privilegio de liberar a los prisioneros que él considerara que estuvieran injustamente en prisión, con lo cual llegó a salvar a muchos inocentes.
 
Clodoveo le otorgó también un obispado que él rechazó, prefiriendo ingresar al monasterio de Micy, cerca de Orléans. Más tarde San Leonardo buscó la soledad de los bosques de la región de Limousin, donde vivió muchos años como ermitaño.

Gracias a sus oraciones, la reina de los francos dio a luz a un varón y sobrevivió al parto, por lo cual el rey, probablemente Clodomiro, lo recompensó con una gran porción de terreno en Noblac, el actual pueblo de St-Léonard-de-Noblat, a 20 kilómetros de Limoges.

En esas tierras San Leonardo fundó una abadía, y se dice que muchos de sus primeros monjes fueron antiguos cautivos que él había liberado.



A San Leonardo de Noblac, o de Limoges, se le considera santo patrono de los prisioneros y de las parturientas. Su culto estuvo muy difundido en Europa occidental a finales de la Edad Media.

SAN LEONARDO DE NOBLAC nos enseña el valor de anteponer la vida religiosa a los valores materiales.

jueves, 5 de noviembre de 2026

5 de noviembre fiesta de SANTA ÁNGELA DE LA CRUZ.




Infancia y juventud

Nació en sevilla el 30 de enero de 1846, en la Plaza de Santa Lucía, número 5, siendo bautizada el 2 de febrero de ese mismo año en la iglesia de Santa Lucía (Sevilla), con el nombre de María de los Ángeles Martina de la Santísima Trinidad. Su familia era muy modesta; su padre, Francisco Guerrero de profesión cardador de lana, nació en Grazalema y había emigrado a Sevilla; su madre, Josefa González, era sevillana, hija de padres nacidos en Arahal y Zafra. 

Tuvo trece hermanos, aunque solamente seis alcanzaron la edad adulta; los otros ocho fallecieron durante la infancia, circunstania entonces habitual pues existía una alta tasa de mortalidad infantil.
Su padre trabajó durante un tiempo al servicio del convento de los frailes de la Trinidad, falleció cuando Ángela era pequeña, su madre también trabajó al servicio de los frailes como lavandera y costurera y murió ya anciana. Ángela recibió una instrucción escolar escasa, como era habitual por aquel entonces entre las niñas pertenecientes a su clase social; a los 12 años entró a trabajar en un taller de fabricación de calzado para contribuir a la economía familiar, allí permaneció hasta los 29 de forma casi ininterrumpida.

A los 16 entró en contacto con el padre José Torres Padilla, un sacerdote nacido en Canarias y afincado en Sevilla con fama de santidad, el cual tendría una influencia decisiva en su vocación religiosa. El padre Torres se convirtió en su confesor y director espiritual. A los 19 años solicitó la entrada como lega en un convento de Carmelitas Descalzas y no fue admitida; cuatro años después lo intentó otra vez, ingresó en la congregación de las Hijas de la Caridad de San Vicente de Paúl en la que permaneció algún tiempo, primero en el Hospital de las Cinco Llagas de Sevilla, y más adelante en Cuenca y Valencia, sin embargo unos vómitos continuos que no cesaban, la obligaron a abandonar por motivos de salud. 

Curiosamente después de dejar el convento, los vómitos desaparecieron tan misteriosamente como se habían iniciado, sin dejar ninguna secuela. Ella decía que se había curado gracias a unos soldaditos de Pavia (bacalao cortado en tiras rebozado y frito) que había comprado en una freiduria de Sevilla.

Fundación de la Compañía de la Cruz

En 1873 formuló votos perpetuos fuera del claustro, poco después tuvo la idea de fundar la «Compañía de la Cruz». El 17 de enero de 1875 con muy pocos recursos comenzó a tomar forma su proyecto, encontró a tres compañeras, una de ellas llamada Josefa de la Peña gozaba de una buena situación económica, por el contrario las otras dos, Juana María Castro y Juana Magadán, disponían de escasos recursos.

Con el dinero de Josefa Peña alquilaron su «convento» que era solamente un cuarto en la casa número 13 de la calle San Luis en Sevilla, y organizaron un servicio de asistencia a los necesitados a lo largo del día y de la noche. Posteriormente se trasladaron al número 8 de la calle Hombre de Piedra también en Sevilla, sus compañeras comenzaron a llamarla Madre.

En 1876, se declaró una epidemia de viruela en Sevilla, ello hace que las Hermanas de la Cruz intensifiquen sus esfuerzos de ayuda a pobres y enfermos, causando su labor gran admiración en todos los estamentos de la ciudad. En este mismo año (1876), Sor Ángela consiguió la admisión y bendición de su obra por el arzobispo de la diócesis, el Cardenal Spínola.

El modo de trabajo de la congregación consistía en acudir por parejas a casa de los enfermos que las necesitabas. Una atendía al paciente sentada a su lado, la segunda realizaba las actividades del hogar.

Su obra se extendió rápidamente, creando numerosos conventos localizados principalmente en Andalucía occidental y el sur de Extremadura, centrando siempre su actividad en la asistencia material y espiritual a pobres, enfermos, necesitados y niños huérfanos o sin hogar.

En 1894 viajó a Roma, donde se entrevistó con el papa León XIII el cual concedió el decreto inicial para la aprobación de la compañía, que firmó el Papa Pío X en 1904.

Fallecimiento

Falleció el 2 de marzo de 1932 como consecuencia de un accidente cerebrovascular, personas de todas las clases sociales rindieron homenaje a la hoy Santa que, por privilegio del Gobierno de la Segunda República Española, fue sepultada en la cripta de la Casa Madre en Sevilla.



Dos días después el Ayuntamiento republicano de la ciudad de Sevilla, presidido por el alcalde don José González y Fernández de la Bandera, decidió por unanimidad que constase en acta el sentimiento de la Corporación por la muerte de la religiosa y decidió se rotulase con su nombre la entonces llamada calle Alcázares, donde estaba y continúa el convento. Esta decisión tiene gran importancia, si tenemos en cuenta las ideas anticlericales imperantes en la época.

Canonización

El Papa Juan Pablo II la beatificó el 5 de noviembre de 1982. El 20 de diciembre de 2002, la Iglesia reconoció oficialmente su santidad, al aprobar el milagro que le había sido atribuido, la curación, científicamente inexplicada, de un niño que sufría una obstrucción de la arteria central de la retina del ojo derecho y recuperó repentinamente la visión. Fue canonizada por Juan Pablo II el 4 de mayo de 2003 en la madrileña Plaza de Colón, con el nombre de Santa Ángela de la Cruz.

El 8 de mayo de 2003, el cuerpo incorrupto de la Santa es trasladado desde la Casa Madre hasta la Catedral de Sevilla, donde presidió los actos en su honor, por la Canonización. Una gran multitud se concentró a su paso, adornándose los templos y calles del recorrido para la ocasión.

Actualmente, la Compañía de la Cruz tiene más de cincuenta conventos, 700 hermanas y unas 50 novicias que realizan el noviciado en Sevilla. Los países donde se encuentra son España, Argentina e Italia.




5 de noviembre fiesta de san Zacarías y santa Isabel (padres de san Juan el Bautista).





"Nada es imposible para Dios"  (palabras del ángel a Zacarías).


La fama de estos dos santos se debe a que fueron los papás de San Juan Bautista.
El nombre de Zacarías, significa: "Dios se acordó de mí".
Isabel quiere decir: "Consagrada a Dios".
La bella historia de estos dos santos esposos la cuenta San Lucas en el primer capítulo de su evangelio.


"Hubo en tiempos del rey Herodes un sacerdote llamado Zacarías, casado con Isabel, una mujer descendiente del hermano de Moisés, el sumo sacerdote Aarón".

De estos dos esposos hace el evangelio un elogio formidable. Dice así: "Los dos llevaban una vida santa, eran justos ante Dios, y observaban con exactitud todos los mandamientos y preceptos del Señor". Ojalá de cada uno de nuestros hogares se pudiera decir algo semejante. Sería maravilloso.

Dice San Lucas: "Zacarías e Isabel no tenían hijos, porque ella era estéril. Además ya los dos eran de avanzada edad".

Y un día, cuando a Zacarías le correspondió el turno de subir al altar (detrás del velo) a ofrecer incienso, toda la multitud estaba afuera rezando.

Y se le apareció el Ángel del Señor, y Zacarías al verlo se llenó de temor y un gran terror se apoderó de él. El ángel le dijo: "No tema Zacarías, porque su petición ha sido escuchada. Isabel su mujer, dará a luz un hijo, a quien pondrán por nombre Juan. Él será para ustedes gozo y alegría, y muchos se alegrarán por su nacimiento, porque será grande ante el Señor; no beberá licores; estará lleno del Espíritu Santo, y convertirá a muchos hacia Dios, y tendrá el espíritu del profeta Elías, para preparar al Señor un pueblo bien dispuesto".

Zacarías le dijo al ángel: "¿Cómo puedo saber que esto que me dice sí es cierto? Porque yo soy muy viejo e Isabel mi esposa es estéril". El ángel le dijo: "Yo soy Gabriel, uno de los que están en la presencia del Dios, y he sido enviado para comunicarle esta buena noticia. Pero por no haber creído a las palabras que le he dicho, se quedará mudo y no podrá hablar hasta el día en que sucedan estas cosas, que se cumplirán todas a su tiempo".

El pueblo estaba esperando a que saliera Zacarías y se extrañaban de que demorara tanto en aparecer. Cuando apareció no podía hablarles, y se dieron cuenta de que había tenido alguna visión. Él les hablaba por señas y estaba mudo.
"Después Isabel concibió un hijo y estuvo oculta durante cinco meses (sin contar a los vecinos que iba a tener un niño)". Y decía: "Dios ha querido quitarme mi humillación y se ha acordado de mí".


El ángel Gabriel contó a María Santísima en el día de la anunciación, que Isabel iba a tener un hijo. Ella se fue corriendo a casa de Isabel y allí estuvo tres meses acompañándola y ayudándole en todo, hasta que nació el niño Juan, cuyo nacimiento fue un verdadero acontecimiento.