miércoles, 1 de abril de 2026

MIÉRCOLES SANTO


MIÉRCOLES SANTO

La Iglesia Católica se reserva para este día un momento de penitencia, en las vísperas de la Pasión de Jesús, es el día que nos preparamos con mayor interés para vivir mejor los días del Triduo Pascual. Recuerda el día en el que Judas Iscariote se reúne con el Sanedrín (consejo de sacerdotes, escribas y ancianos presididos por el sacerdote Caifás) para condenar a Jesús y recibe 30 monedas por entregarlo, así como los preparativos de Jesús y los apóstoles para la celebración de la cena pascual.






martes, 31 de marzo de 2026

MARTES SANTO.


MARTES SANTO

Es llamado “Martes de controversia,” porque Jesús se enfrenta con los líderes religiosos de su tiempo. Primero con los sacerdotes y ancianos que cuestionan su autoridad para predicar y hacer milagros. Y luego con los fariseos, quienes le preguntan sobre el tributo y Él responde mostrando una moneda: “Dad pues,  al César lo que es del César; y a Dios lo que es de Dios.


Se conmemora el momento en que Cristo reveló que uno de sus apóstoles lo va a traicionar, señalando a Judas. Así también se recuerda que Cristo le anunció a San Pedro que lo negaría tres veces antes que cante el gallo (Juan 13, 21-33.36-38)




lunes, 30 de marzo de 2026

Taller de imagineria religiosa San Juan de Dios.

 


LUNES SANTO


LUNES SANTO

Es llamado “Lunes de Autoridad” porque Jesús manifiesta ante el pueblo y la naturaleza su poderío. Primero, realiza la purificación del templo expulsando a los mercaderes y dejando muy claro: “Mi casa, casa de oración será llamada” También muestra su poder sobre la naturaleza al maldecir la higuera que no da fruto.






domingo, 29 de marzo de 2026

SEMANA SANTA.


La Semana Santa, nos recuerda: la pasión, muerte y Resurrección de Cristo, y como es la semana más importante de la cristiandad, se le llama Semana Mayor.
Esta celebración se inició hace  más de 2 mil años con la muerte y Resurrección de Jesús, y se realiza de acuerdo al ciclo lunar, el primer plenilunio de primavera, es decir cuando aparece la luna llena.
La mayoría de las personas conoce poco el significado de los símbolos y aspectos propios de estos días santos como son: las velas, los ramos, el agua, el pan bendito, el sentido de cada día de Semana Santa, etc., y las pocas gentes que lo saben es porque se los han dicho sus papás, en el colegio, la parroquia, son pocos los que conocen realmente el significado de los días que componen la Semana Mayor, por eso a continuación te presento una orientación muy sencilla de lo que debes saber de estos días santos:

LUNES SANTO


Es llamado “Lunes de Autoridad” porque Jesús manifiesta ante el pueblo y la naturaleza su poderío. Primero, realiza la purificación del templo expulsando a los mercaderes y dejando muy claro: “Mi casa, casa de oración será llamada” También muestra su poder sobre la naturaleza al maldecir la higuera que no da fruto.

MARTES SANTO

Es llamado “Martes de controversia,” porque Jesús se enfrenta con los líderes religiosos de su tiempo. Primero con los sacerdotes y ancianos que cuestionan su autoridad para predicar y hacer milagros. Y luego con los fariseos, quienes le preguntan sobre el tributo y Él responde mostrando una moneda: “Dad pues,  al César lo que es del César; y a Dios lo que es de Dios.

MIÉRCOLES SANTO


La Iglesia Católica se reserva para este día un momento de penitencia, en las vísperas de la Pasión de Jesús, es el día que nos preparamos con mayor interés para vivir mejor los días del Triduo Pascual.

JUEVES SANTO



Es el tiempo de demostrar la humildad y sencillez al prójimo como Jesús lo hizo al lavar los pies a sus discípulos, a tener una actitud de servicio, una conciencia clara de vivir el mandato del amor, y una acción de gracias por la Eucaristía y el Sacerdocio Ministerial; en este día los sacerdotes renuevan sus votos de vida para con la Iglesia. También se realiza la bendición de los óleos que se utilizarán en las ceremonias de bautismos, unción de los enfermos y ordenaciones sacerdotales.
También recordamos la traición de Judas, cuando lo entregó con un beso, y la oración en Huerto de Getsemaní, en donde se dio su prendimiento. Este día es de vigilia.

VIERNES SANTO



Los cristianos estamos de luto, es uno de los días culminantes de la Semana Mayor, al recordarse la pasión, muerte de Jesucristo. Los fieles se acercan al templo a rezar el Via crucis, a rezar las Siete Palabras y sobre todo a reflexionar sobre el significado de MUERTE DE CRISTO, este día no hay misa, es el único día que no se celebra el Sacrificio Eucarístico.

SÁBADO SANTO





Es el segundo día del Triduo Pascual y la Iglesia está en espera, junto al sepulcro, NO ES SÁBADO DE GLORIA, sino sábado santo de luto, también durante la mañana no hay misas, el altar sigue desnudo, hasta después de la Solemne Vigilia Pascual, en la que se inaugure la PASCUA con el misterio del TRIUNFO DE JESÚS SOBRE LA MUERTE, ES EL SÍMBOLO DE LA LUZ, EN ESTA VIGILA PASCUAL POR ASÍ DECIR CELEBRAMOS LA MISA MAYOR, LA MISA DE MISAS.

DOMINGO DE RESURRECCIÓN



La fiesta para los cristianos de todo el mundo ha llegado, porque se cumplieron las profecías de que Jesús al tercer día resucitaría, se renuevan en este día los sacramentos del bautismo y la confirmación. Es por eso también que cada DOMINGO, lo tomamos como  DÍA DEL SEÑOR y NOS CONGREGAMOS TODOS CRISTIANOS PARA DAR GRACIAS A DIOS POR LA RESURRECCIÓN de Nuestro Señor Jesucristo.

Domingo de Ramos.




La Semana Santa se abre con la memoria de la entrada en Jerusalén. El viaje de Jesús, iniciado en Galilea, está por concluir. Según narra el evangelio de Mateo, la última etapa es Betfagé, en el Monte de los Olivos. Jesús se detiene y envía por delante a dos discípulos para que le consigan una cabalga-dura. Quiere entrar en Jerusalén como nunca antes lo había hecho. 
El Mesías, que hasta ese momento se había mantenido oculto, toma posesión de la ciudad santa y del templo, revelando así su misión de verdadero y nuevo pastor de Israel, aunque esto --lo sabe muy bien-- lo llevará a la muerte. 
No entra sobre un carro, como el jefe de un ejército, aunque use la montura de los soberanos de la antigüedad: un pollino (Gn 49,ll). 
El asno no significa pobreza o una menor dignidad, en todo caso lo contrario. Jesús conoce cuanto está escrito en el libro del profeta Zacarías'. “¡Exulta sin freno, Sión, grita de alegría, Jerusalén! Que viene a ti tu rey: justo y victorioso, humilde y montado en un asno, en una cría de asno (9, 9).
Jesús entra en Jerusalén como rey. La gente parece intuirlo y extiende los mantos a lo largo del camino, como era costumbre en Oriente al paso del soberano. Incluso las ramas de olivo, tomadas de los campos y esparcidas a lo largo del camino de Jesús, hacen de alfombra.
 El grito de “Hosanna” (en hebreo significa “sálvanos”) expresa la necesidad de salvación y de ayuda que sentía la gente. Por fin llegaba el Salvador. 
Jesús entra en Jerusalén, y en nuestras ciudades de hoy, como el único que puede hacemos salir de la esclavitud para hacernos partícipes de una vida más humana y solidaria. Su rostro no es el de un poderoso o un fuerte, sino el de un hombre manso y humilde. Bastan seis días para aclararlo todo: el rostro de Jesús será el de un crucificado, el de un vencido. 
Es la paradoja del Domingo de Ramos, que nos hace vivir juntos el triunfo y la pasión de Jesús. De hecho, con la narración del Evangelio de la pasión a continuación de la entrada en Jerusalén, la liturgia quiere como acortar el tiempo y mostrar en seguida el verdadero rostro de este rey. 
La única corona que se le pondrá sobre la cabeza en las próximas horas será de espinas, el cetro será una caña y el uniforme un manto de púrpura a modo de burla. Qué verdaderas son las palabras de Pablo: “Siendo de condición divina, no codició el ser igual a Dios sino que se despojó de sí mismo tomando condición de esclavo” (Flp 2,6-l).


Esas ramas de olivo que hoy son signo de fiesta, en el huerto donde se retiraba a orar, le verán sudar sangre por la angustia de la muerte. Jesús no huye; toma su cruz y llega con ella hasta el Gólgota, donde es crucificado. 
Aquella muerte que a los ojos de la mayoría pareció una derrota fue en realidad una victoria: era la lógica conclusión de una vida gastada por el Señor. Verdaderamente solo Dios podía vivir y morir de aquel modo, es decir, olvidándose de sí mismo para darse totalmente a los demás. Una bella tradición quiere que cada uno se lleve a casa el ramo de olivo bendecido, tras haber cantado junto a los niños de los judíos “Bendito el que viene en el nombre del Señor.” 
Es el recuerdo del día de la entrada de Jesús en Jerusalén. Ese ramo es el signo de la paz, pero debe recordarnos también la necesidad que Jesús tiene de nuestra compañía. 
Precisamente bajo aquellos olivos centenarios de Getsemaní, Jesús, dominado por la angustia de la muerte, quiso que los suyos permaneciesen junto a él. Qué amargas son las palabras que dirige a Pedro: “¿Conque no habéis podido velar una hora conmigo?”(Mt 26,40). Que el ramo de olivo sea un signo de nuestro compromiso de estar junto al Señor sobre todo en estos días. Es una hermosa manera de consolar a un hombre que va a morir por todos.