sábado, 27 de junio de 2026

27 de junio fiesta de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.







Patrona de los Padres Redentoristas y de Haití.
El icono original está en el altar mayor de la Iglesia de San Alfonso, muy cerca de la Basílica de Santa María la Mayor en Roma.

El icono de la Virgen, pintado sobre madera, de 21 por 17 pulgadas, muestra a la Madre con el Niño Jesús. El Niño observa a dos ángeles que le muestran los instrumentos de su futura pasión. Se agarra fuerte con las dos manos de su Madre Santísima quien lo sostiene en sus brazos. El cuadro nos recuerda la maternidad divina de la Virgen y su cuidado por Jesús desde su concepción hasta su muerte. Hoy la Virgen cuida de todos sus hijos que a ella acuden con plena confianza.

Historia

En el siglo XV un comerciante acaudalado de la isla de Creta (en el Mar Mediterráneo) tenía la bella pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. Era un hombre muy piadoso y devoto de la Virgen María. Cómo habrá llegado a sus manos dicha pintura, no se sabe. ¿Se le habría confiado por razones de seguridad, para protegerla de los sarracenos? Lo cierto es que el mercader estaba resuelto a impedir que el cuadro de la Virgen se destruyera como tantos otros que ya habían corrido con esa suerte.

Por protección, el mercader decidió llevar la pintura a Italia. Empacó sus pertenencias, arregló su negocio y abordó un navío dirigiéndose a Roma. En ruta se desató una violenta tormenta y todos a bordo esperaban lo peor. El comerciante  tomó el cuadro de Nuestra Señora, lo sostuvo en lo alto, y pidió socorro. La Santísima Virgen respondió a su oración con un milagro. El mar se calmó y la embarcación llegó a salvo al puerto de Roma.

Cae la pintura en manos de una familia

Tenía el mercader un amigo muy querido en la ciudad de Roma así que decidió pasar un rato con él antes de seguir adelante. Con gran alegría le mostró el cuadro y le dijo que algún día el mundo entero le rendiría homenaje a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Pasado un tiempo, el mercader se enfermó de gravedad. Al sentir que sus días estaban contados, llamó a su amigo a su lecho y le rogó que le prometiera que, después de su muerte, colocaría la pintura de la Virgen en una iglesia digna o ilustre para que fuera venerada públicamente. El amigo accedió a la promesa pero no la llegó a cumplir por complacer a su esposa que se había encariñado con la imagen.

Pero la Divina Providencia no había llevado la pintura a Roma para que fuese propiedad de una familia sino para que fuera venerada por todo el mundo, tal y como había profetizado el mercader. Nuestra Señora se le apareció al hombre en tres ocasiones, diciéndole que debía poner la pintura en una iglesia, de lo contrario, algo terrible sucedería. El hombre discutió con su esposa para cumplir con la Virgen, pero ella se le burló, diciéndole que era un visionario. El hombre temió disgustar a su esposa, por lo que las cosas quedaron igual. Nuestra Señora, por fin, se le volvió a aparecer y le dijo que, para que su pintura saliera de esa casa, él tendría que irse primero. De repente el hombre se puso gravemente enfermo y en pocos días murió.
 La esposa estaba muy apegada a la pintura y trató de convencerse a sí misma de que estaría más protegida en su propia casa. 
Así, día a día, fue aplazando el deshacerse  de la imagen. Un día, su hijita de seis años vino hacia ella apresurada con la noticia de que una hermosa y resplandeciente Señora se le había aparecido mientras estaba mirando la pintura. 
La Señora le había dicho que le dijera a su madre y a su abuelo que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro deseaba ser puesta en una iglesia; y, que si no, todos los de la casa morirían.

La mamá de la niñita estaba espantada y prometió obedecer a la Señora. Una amiga, que vivía cerca, oyó lo de la aparición. Fue entonces a ver a la señora y ridiculizó todo lo ocurrido. Trató de persuadir a su amiga de que se quedara con el cuadro, diciéndole que si fuera ella, no haría caso de sueños y visiones.
 Apenas había terminado de hablar, cuando comenzó a sentir unos dolores tan terribles, que creyó que se iba a morir. Llena de dolor, comenzó a invocar a Nuestra Señora para que la perdonara y la ayudara.
La Virgen escuchó su oración. La vecina tocó la pintura, con corazón contrito, y fue sanada instantáneamente. Entonces procedió a suplicarle a la viuda para que obedeciera a Nuestra Señora de una vez por todas.

Accede la viuda a entregar la pintura

Se encontraba la viuda preguntándose en qué iglesia debería poner la pintura, cuando el cielo mismo le respondió. Volvió a aparecérsele la Virgen a la niña y le dijo que le dijera a su madre que quería que la pintura fuera colocada en la iglesia que queda entre la basílica de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. Esa iglesia era la de S. Mateo, el Apóstol.

La señora se apresuró a entrevistarse con el superior de los Agustinos quienes eran los encargados de la iglesia. Ella le informó acerca de todas las circunstancias relacionadas con el cuadro. 
La pintura fue llevada a la iglesia en procesión solemne el 27 de marzo de 1499. En el camino de la residencia de la viuda hacia la iglesia, un hombre tocó la pintura y le fue devuelto el uso de un brazo que tenía paralizado. 
Colgaron la pintura sobre el altar mayor de la iglesia, en donde permaneció casi trescientos años. Amado y venerado por todos los de Roma como una pintura verdaderamente milagrosa, sirvió como medio de incontables milagros, curaciones y gracias.

En 1798, Napoleón y su ejército francés tomaron la ciudad de Roma. Sus atropellos fueron incontables y su soberbia, satánica. Exilió al Papa Pío VII y, con el pretexto de fortalecer las defensas de Roma, destruyó treinta iglesias, entre ellas la de San Mateo, la cual quedó completamente arrasada. Junto con la iglesia, se perdieron muchas reliquias y estatuas venerables. Uno de los Padres Agustinos, justo a tiempo, había logrado llevarse secretamente el cuadro.

Cuando el Papa, que había sido prisionero de Napoleón, regresó a Roma, le dio a los agustinos el monasterio de S. Eusebio y después la casa y la iglesia de Sta. María en Posterula. Una pintura famosa de Nuestra Señora de la Gracia estaba ya colocada en dicha iglesia por lo que la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue puesta en la capilla privada de los Padres Agustinos, en Posterula. Allí permaneció sesenta y cuatro años, casi olvidada.

Hallazgo de un sacerdote Redentorista

Mientras tanto, a instancias del Papa, el Superior General de los Redentoristas, estableció su cede principal en Roma donde construyeron un monasterio y la iglesia de San Alfonso. Uno de los Padres, el historiador de la casa, realizó un estudio acerca del sector de Roma en que vivían. En sus investigaciones, se encontró con múltiples referencias a la vieja Iglesia de San Mateo y a la pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro.

Un día decidió contarle a sus hermanos sacerdotes sobre sus investigaciones: La iglesia actual de  San Alfonso estaba construida sobre las ruinas de la de San Mateo en la que, durante siglos, había sido venerada, públicamente, una pintura milagrosa de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro. 
Entre los que escuchaban, se encontraba el Padre Michael Marchi, el cual se acordaba de haber servido muchas veces en la Misa de la capilla de los Agustinos de Posterula cuando era niño. Ahí en la capilla, había visto la pintura milagrosa. 
Un viejo hermano lego que había vivido en San Mateo, y a quien había visitado a menudo, le había contado muchas veces relatos acerca de los milagros de Nuestra Señora y solía añadir: "Ten presente, Michael, que Nuestra Señora de San Mateo es la de la capilla privada. No lo olvides". El Padre Michael les relató todo lo que había oído de aquel hermano lego.

Por medio de este incidente los Redentoristas supieron de la existencia de la pintura, no obstante, ignoraban su historia y el deseo expreso de la Virgen de ser honrada públicamente en la iglesia.

Ese mismo año, a través del sermón inspirado de un jesuita acerca de la antigua pintura de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro, conocieron los Redentoristas la historia de la pintura y del deseo de la Virgen de que esta imagen suya fuera venerada entre la Iglesia de Sta. María la Mayor y la de S. Juan de Letrán. 
El santo Jesuita había lamentado el hecho de que el cuadro, que había sido tan famoso por milagros y curaciones, hubiera desaparecido sin revelar ninguna señal sobrenatural durante los últimos sesenta años. A él le pareció que se debía a que ya no estaba expuesto públicamente para ser venerado por los fieles. Les imploró a sus oyentes que, si alguno sabía dónde se hallaba la pintura, le informaran dueño lo que deseaba la Virgen.

Los Padres Redentoristas soñaban con ver que el milagroso cuadro fuera nuevamente expuesto a la veneración pública y que, de ser posible, sucediera en su propia Iglesia de San Alfonso. Así que instaron a su Superior General para que tratara de conseguir el famoso cuadro para su Iglesia. Después de un tiempo de reflexión, decidió solicitarle la pintura al Santo Padre, el Papa Pío IX. Le narró la historia de la milagrosa imagen y sometió su petición.

El Santo Padre escuchó con atención. Él amaba dulcemente a la Santísima Virgen y le alegraba que fuera honrada. Sacó su pluma y escribió su deseo de que el cuadro milagroso de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera devuelto a la Iglesia entre Sta. María la Mayor y S. Juan de Letrán. También encargó a los Redentoristas de que hicieran que Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fuera conocida en todas partes.

Aparece y se venera, por fin, el cuadro de Nuestra Señora

Ninguno de los Agustinos de ese tiempo había conocido la Iglesia de San Mateo. Una vez que supieron la historia y el deseo del Santo Padre, gustosos complacieron a Nuestra Señora. Habían sido sus custodios y ahora se la devolverían al mundo bajo la tutela de otros custodios. Todo había sido planeado por la Divina Providencia en una forma verdaderamente extraordinaria.

A petición del Santo Padre, los Redentoristas obsequiaron a los Agustinos una linda pintura que serviría para reemplazar a la milagrosa.

La imagen de Nuestra Señora del Perpetuo Socorro fue llevado en procesión solemne a lo largo de las vistosas y alegres calles de Roma antes de ser colocado sobre el altar, construido especialmente para su veneración en la Iglesia de San Alfonso. La dicha del pueblo romano era evidente. El entusiasmo de las veinte mil personas que se agolparon en las calles llenas de flores para la procesión dio testimonio de la profunda devoción hacia la Madre de Dios

A toda hora del día, se podía ver un número de personas de toda clase delante de la pintura, implorándole a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro que escuchara sus oraciones y que les alcanzara misericordia. Se reportaron diariamente muchos milagros y gracias.

Hoy en día, la devoción a Nuestra Señora del Perpetuo Socorro se ha difundido por todo el mundo. Se han construido iglesias y santuarios en su honor, y se han establecido archicofradías. Su retrato es conocido y amado en todas partes.

Signos de la imagen de Nuestra Madre del Perpetuo Socorro
(conocida en el Oriente bizantino como el icono de la Madre de Dios de la Pasión)

Aunque su origen es incierto, se estima que el retrato fue pintado durante el decimotercero o decimocuarto siglo. El icono parece ser copia de una famosa pintura de Nuestra Señora que fuera, según la tradición, pintada por el mismo San Lucas. La original se veneraba en Constantinopla por siglos como una pintura milagrosa pero fue destruida en 1453 por los Turcos cuando capturaron la ciudad.

Fue pintado en un estilo plano característico de iconos y tiene una calidad primitiva. Todas las letras son griegas. Las iniciales al lado de la corona de la Madre la identifican como la “Madre de Dios”. Las iniciales al lado del Niño “ICXC” significan “Jesucristo”. Las letras griegas en la aureola del Niño: owu significan “El que es”, mientras las tres estrellas sobre la cabeza y los hombros de María santísima indican su virginidad antes del parto, en el parto y después del parto.

Las letras más pequeñas identifican al ángel a la izquierda como “San Miguel Arcángel”; el arcángel sostiene la lanza y la caña con la esponja empapada de vinagre, instrumentos de la pasión de Cristo. El ángel a la derecha es identificado como “San Gabriel Arcángel”, sostiene la cruz y los clavos. Nótese que los ángeles no tocan los instrumentos de la pasión con las manos, sino con el paño que los cubre.
 
Cuando este retrato fue pintado, no era común pintar aureolas. Por esta razón el artista redondeó la cabeza y el velo de la Madre para indicar su santidad. Los halos y coronas doradas fueron añadidas mucho después. 
El fondo dorado, símbolo de la luz eterna da realce a los colores más bien vivos de las vestiduras. Para la Virgen el maforion (velo-manto) es de color púrpura, signo de la divinidad a la que ella se ha unido excepcionalmente, mientras que el traje es azul, indicación de su humanidad. En este retrato la Madona está fuera de proporción con el tamaño de su Hijo porque es -María- a quien el artista quiso enfatizar.

Los encantos del retrato son muchos, desde la ingenuidad del artista, quien quiso asegurarse que la identidad de cada uno de los sujetos se conociera, hasta la sandalia que cuelga del pie del Niño. El Niño divino, siempre con esa expresión de madurez que conviene a un Dios eterno en su pequeño rostro, está vestido como solían hacerlo en la antigüedad los nobles y filósofos: túnica ceñida por un cinturón y manto echado al hombro. 
El pequeño Jesús tiene en el rostro una expresión de temor y con las dos manitas aprieta la derecha de su Madre, que mira ante sí con actitud recogida y pensativa, como si estuviera recordando en su corazón la dolorosa profecía que le hiciera Simeón, el misterioso plan de la redención, cuyo siervo sufriente ya había presentado Isaías.


En su doble denominación, esta bella imagen de la Virgen nos recuerda el centralismo salvífico de la pasión de Cristo y de María y al mismo tiempo la socorredora bondad de la Madre de Dios y nuestra.

viernes, 26 de junio de 2026

Entronización de los tres mártires Jesuitas en Misiones, Argentina.

La Parroquia Inmaculada Concepción se erige como un pilar fundamental en la vida espiritual y comunitaria de Concepción de la Sierra, Misiones, ARGENTINA. De ella dependen 14 capillas, una de ella se llama "SANTOS MÁRTIRES" su feligresía confió en mí para que les hiciera las 3 imágenes de los santos mártires Jesuitas

San Roque González de Santa Cruz: Sacerdote criollo nacido en Asunción, considerado el gran fundador de reducciones jesuíticas en la región (incluyendo la actual Yapeyú y Concepción de la Sierra). Fue asesinado en 1628 en la reducción de Caaró .

San Alfonso Rodríguez: Sacerdote jesuita español. Llegó a América para asistir en las misiones y fue brutalmente atacado junto a Roque González en la reducción de Caaró en noviembre de 1628 .

San Juan del Castillo: Sacerdote jesuita español . Fue enviado a las misiones en el Río de la Plata y fundó la reducción de Asunción de Ijuhí . Dos días después de la muerte de sus compañeros, fue asesinado por indígenas hostiles a la evangelización en 1628.

A toda la comunidad les agradezco la confianza que me han tenido. Es una alegría inmensa saber que parte de mis horas de trabajo y oración ya están en esa hermosa iglesia.

Este templo no solo funciona como el corazón de la fe católica local, sino que también es un testimonio viviente de una historia rica y compleja, marcada por la herencia jesuítica y las vicisitudes del tiempo. Con una valoración general muy positiva por parte de sus visitantes, quienes la describen como un "precioso templo" lleno de "maravillas", la parroquia invita a ser conocida tanto por su valor religioso como por su peso histórico y arquitectónico.



Arquitectura y Ambiente del Templo

Visualmente, la Parroquia Inmaculada Concepción presenta un aspecto robusto y solemne. Su arquitectura, aunque posterior a la era jesuítica, evoca una sensación de permanencia con influencias neorrománicas visibles en su fachada y estructura. Las fotografías compartidas por visitantes muestran un exterior de piedra bien conservado, con un campanario que se destaca en el paisaje urbano. El interior, aunque más austero que las opulentas basílicas barrocas, transmite una profunda sensación de paz y recogimiento. Destacan sus techos de madera y un altar que, sin ser excesivamente ornamentado, centra la atención en lo sagrado.

Los comentarios de quienes la han visitado refuerzan esta percepción. Se habla de un lugar "hermoso por dentro y por fuera", un espacio que invita a la reflexión espiritual. Un punto destacable y muy positivo es que la parroquia cuenta con entrada accesible para sillas de ruedas, un detalle de inclusión que permite a todas las personas participar de la vida parroquial sin barreras físicas.

El templo actual no es la construcción jesuítica original de cinco naves, de la cual solo quedan escombros y recuerdos, sino una edificación posterior levantada sobre las ruinas de la antigua misión durante la refundación del pueblo a finales del siglo XIX. Sin embargo, el espíritu de su pasado pervive. En su interior se conservan valiosas piezas de arte sacro que se cree provienen de la época jesuítica, incluyendo una venerada imagen de la Inmaculada Concepción, patrona del pueblo, que le da nombre y sentido a la parroquia. Esta conexión directa con los mártires y la obra evangelizadora inicial le confiere un aura especial, diferenciándola de otras iglesias de la región.

 



Un Legado Histórico Profundo

La historia de Concepción de la Sierra comienza con el gran honor de haber sido fundada por el mártir San Roque González de la Cruz. Por orden de su superior, el padre Roque fue enviado en 1618 a una zona llamada Ibitiraguá, cuyo nombre en guaraní significa «de la sierra» y es el origen del nombre actual de la localidad. A orillas del río Uruguay, el padre Roque se encontró con una gran cantidad de indígenas, más de 60 mil guaraníes que habían buscado refugio de las incursiones de los bandeirantes portugueses. Al reunir a más de 200 familias, el padre Roque y el padre Alonso de Aragón establecieron las bases de una gran Misión el 8 de diciembre de 1619, fecha de fundación oficial según el biógrafo del santo, el padre Carlos Teschauer. El padre Roque vivió y trabajó en esta reducción desde 1619 hasta 1626 (siete años). En ese momento, la población de la reducción era de unas siete mil almas, tan numerosa que se decidió dividirla, y Roque atravesó el río para fundar un nuevo pueblo.

El fin de una era y la destrucción de la Misión

Después de la expulsión de los jesuitas en 1767, la Misión sufrió un gran abandono y destrucción. Este proceso fue impulsado por la invasión de las huestes portuguesas de Brasil, comandadas por un individuo conocido como Chagas, quienes buscaban tesoros y apresaban a los indígenas para venderlos como esclavos. A esta devastación se sumaron las personas de Brasil y Corrientes que saqueaban todo lo de valor, llevándose tejas y piedras en innumerables carretas. Lo que no podían cargar, simplemente lo quemaban.

En 1870, el antiguo pueblo jesuítico yacía cubierto por un espeso bosque. La reducción contó con un magnífico y grandioso templo de 90 metros de largo por 40 de ancho, con cinco naves, hecho de piedras de tacurú labradas por los indígenas. Su frontispicio era de piedra de asperón con seis hornacinas, cada una con una estatua de tamaño natural. El techo era de tejas y las columnas de madera de urunday. De esta majestuosa construcción, en 1889 solo quedaban escombros. Como se suele decir: «Así transcurre la gloria del mundo».

Historia de los párrocos y la vida en la Parroquia

Hasta 1901, los servicios religiosos eran esporádicos y se oficiaban en casas particulares, a cargo de sacerdotes que llegaban desde Posadas. En ese año, Eufrasia Grande de Fini fundó la primera capilla, que funcionó en una dependencia de la municipalidad. Desde entonces se mantienen los libros parroquiales.

El 14 de enero de 1916, la Misión de Concepción de la Sierra fue elevada a la categoría de Parroquia por el Obispado de Corrientes, que la separó de la de Posadas. En ese entonces, el obispo diocesano era monseñor Luis María Niella.

El primer párroco designado fue el padre Gregorio Monasterio, quien fue reemplazado al año por el presbítero Eduardo Maldonado, que estuvo a cargo de la parroquia por muy poco tiempo. Le sucedió el padre Antonio Pilk, quien ejerció de forma estable en la localidad hasta 1903. Le siguieron el padre Gerardo Woeste y, a partir de 1910, el padre José María Birkel.

Tras él, la dirección pastoral fue asumida por los sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino, una lista de misioneros que incluyó a los padres:

— José Bayerlein Marianski

— Roberto Dannich (quien fue suplido por un año por el presbítero Agustín Arrazola)

— Gerardo Woeste

— Pablo Steinki

— José Fischer

— Juan Lakotta

— Demetrio Terlecki

— Francisco Pommerin

— Guillermo Hütte

— Mariano Baimler

— Juan Giezel

— Bernardo Grauthoff

En 1965, la parroquia pasó a ser administrada por el clero diocesano, con los presbíteros José Bojczeniuk y Alberto Markiewicz como primeros párrocos.

En 1988, la parroquia fue nuevamente confiada a los misioneros de la Congregación del Verbo Divino. El 2 de febrero de ese año, el dinámico padre Fermín Oggier asumió su dirección.

A partir de 1999, la parroquia fue dirigida por una sucesión de sacerdotes de la Congregación del Verbo Divino. En enero de 1999, asumió el padre Simón Sugi Duli, acompañado por su ayudante, el padre Antonio Breziski, como vicario parroquial.

En 2003, la dirección pasó al padre Francisco Senfter, junto con el padre Pablo Nguyen. A partir de 2011, el párroco fue el padre Juan Winkler, quien fue acompañado por el padre Domingo Gacek desde 2014 y el padre Pablo Bina desde 2016.

Posteriormente, la parroquia tuvo a los siguientes párrocos:

— Padre Vicente Tadji (desde 2018)

— Padre Ceslao Front (desde febrero de 2019)

— Padre Casimiro Dzimitrowicz (desde febrero de 2020), quien fue acompañado por el padre Ceslao Front como vicario.


RESUMEN:

Parroquia Inmaculada Concepción  de Concepción de la Sierra, Misiones, Argentina.

Ubicación: Av Bartolomé Mitre entre Rivadavia y Roque González (Frente a la Plaza San Martin) en la provincia de Misiones, Argentina.

Atiende más de  14 Capillas y Oratorios, en el pueblo y en las colonias.

Horarios de Misas: 

De Lunes a Sábados 19 hs. / Domingos 8 hs. y 19 hs.

Grupos parroquiales:

Cuenta con Caritas Parroquial, todos los niveles de Catequesis Familiar, Infancia Misionera, Grupo Juvenil, Grupo de Matrimonios "Hogares Nuevos", Cursillos Prebautismales y Prematrimoniales.

Sacerdotes actuales:

La Parroquia hace más de 30 años pertenece a la Congregación del Verbo Divino, fundada por San Arnoldo Janssen (sacerdote y misionero alemán). 

El Párroco es el P.Casimiro Dzymitrowicz SVD, siendo su Vicario el P. Ryan Ferdinanto SVD.

Teléfono+54 3758 47-0086     

Fiesta Patronal: 8 de Diciembre .

¡Gloria a Dios, y honor a la Inmaculada Concepción y a su mártir fundador, San Roque González de la Cruz!

26 de junio fiesta de San Josemaría Escrivá de Balaguer.





Visitando la capilla de Nuestra Señora de la Paz, en Roma, donde reposan los restos de San Josemaría.


Josemaría Escrivá de Balaguer es uno de los más populares fundadores y apóstoles del siglo XX. Nació en Barbastro Aragón, España, de un hogar sumamente creyente y ejemplar. Fundó en 1928 el Opus Dei, que fue hasta noviembre de 1982 un instituto secular. En esa fecha, fue denominada por Juan Pablo II como Prelatura Personal.

Josemaría tuvo desde muy pequeño una gran cualidad: su espíritu de servicio a los demás, y se propuso a imitar el espíritu de servicio de Jesús, y dedicar su vida entera a lograr hacer el mayor bien posible a toda clase de gentes.

Después de obtener su doctorado en la universidad, fue ordenado sacerdote en 1925 y se dedicó al apostolado. Con su espíritu alegre y jovial, se ganó el corazón de todos, convirtiendo a muchas almas pecadores y ganando cada vez más discípulos. Josemaría fue un instrumento en las manos de Dios, por medio del cual la Iglesia Católica logró conseguir líderes apostólicos en todos los continentes y empezó nuevas obras de apostolado en muchas naciones.

El 2 de octubre de 1928 Josemaría concebió la idea de fundar una asociación en la cual cada persona, siguiendo sus labores ordinarias en el mundo, se dedicara a conseguir la santidad y a propagar el reino de Cristo. 

Fundó entonces la famosa organización llamada Opus Dei (Obra de Dios) que ahora está extendida por todos los países del mundo. Desde 1928 hasta su muerte en 1975, Josemaría Escrivá dedicó todas sus energías y sus grandes cualidades y todo su tiempo, a extender y a perfeccionar la obra maravillosa que Dios le había encomendado: El Opus Dei, una asociación para llevar hacia la santidad a las personas, pero permaneciendo cada cual en su propia profesión y oficio.

Fue beatificado por S.S. Juan Pablo II en Roma el 17 de mayo de 1992. Fue canonizado por Juan Pablo II el 6 de octubre de 2002.




Qué emoción fue rezar frente a sus restos y pedirle 
por todas las familias del mundo.

 


26 de junio fiesta de las Beatas mártires de Cambrai.




Estas cuatro mártires eran Hermanas de la Caridad de San Vicente de Paul, en el convento de Arras. Fueron la madre superiora, beata Magdalena Fontaine, de 71 años; la beata Francisca Lanel, 42 años; la beata Teresa Fantou, una bretona de 47; y la beata Juana Gerard, de 42 años.

En plena Revolución Francesa, las cuatro hermanas, de acuerdo con el criterio de su regla, se negaron a prestar el juramento de fidelidad que exigía la Convención a clérigos y religiosas y, por lo tanto, se las apuntó en la lista de sospechosos.

Pocos meses más tarde, el 14 de febrero de 1794, fueron detenidas por infidelidad. 

Con base en cierto documento que había sido introducido clandestinamente en el convento por alguno de sus enemigos, fueron interrogadas sobre «sus actividades contrarrevolucionarias».

El tristemente célebre sacerdote renegado Joseph Lebon, solicitó a la Convención el envío de las cuatro hermanas a la ciudad de Cambrai, para ser juzgadas por él. 

Las prisioneras llegaron a Cambrai el 26 de junio y, el mismo día, comparecieron ante el tribunal donde se acusó a la superiora Magdalena de ser «una piadosa contra-revolucionaria» y a las otras tres como sus cómplices, por lo que fueron condenadas a muerte, sin apelación.

Sin tardanza, las cuatro hermanas de la caridad fueron conducidas al cadalso y las gentes se detenían a mirarlas, conmovidas, porque todas ellas iban cantando a voz en cuello el Ave Maria.

Sobre la plataforma de la guillotina se produjo un suceso notable: la madre Magdalena que fue la última en subir, luego de haber visto rodar las cabezas de sus tres hijas, se volvió hacia la multitud y gritó: «¡Oíd, cristianos! Nosotras hemos sido las últimas víctimas.

La persecución se detendrá; las guillotinas serán destruidas y los altares de Jesucristo se levantarán de nuevo, llenos de gloria». La profecía se realizó al pie de la letra.


Tras la ejecución de las cuatro religiosas y ante críticas tan violentas que amenazaban con transformarse en ataques armados, Lebon se vio obligado a detener la matanza y, menos de seis semanas después, su propia cabeza cayó en el cesto. Las cuatro hermanas de la caridad fueron beatificadas por el Papa Benedicto XV  el 13 junio en 1920.

jueves, 25 de junio de 2026

Imagen de San Charbel.

Esta imagen de San Charbel, la he realizado con la técnica de telas encoladas y masillas epoxídicas. Está hecha con la misma técnica que se han utilizado para hacer las imágenes de la Virgen del Cielo, SantaTeresita del Niño Jesús, Charles de Foucauld, Santa Clara de Asís, Padre Damián o Juan Pablo II, entre otros.

¿Cómo se hace? te lo cuento ahora por si no leíste algunos de los trabajos anteriores. En cuatro pasos básicos la realizaremos. Atención: tómate tu tiempo para hacerla. Nunca apures las cosas, esto es como la buena fruta, precisa un tiempo para madurar y así será espléndida.

1) Se comienza con la cabeza, los pies y las manos. Ideando la ropa (para esto es preciso ver estampas u otras estatuas para que nos quede muy bien) y las actitudes de la imagen que le queramos dar (esto lleva bastante tiempo). Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, capucha, Rosario, etc.).



2) Se parte de un soporte (que puede ser de alambre, madera, plástico, cartón, telgopor, etc. Al que se le van marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES. En un QUI DOCET, DISCIT (1º de septiembre de 2011), te conté sobre las proporciones corpóreas más comunes que debes tener en cuenta a la hora de hacer una imagen. Se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. Como es un varón, le damos un poco más a la caja torácica y a la espalda y menos para las caderas. Se pinta la cara y las manos. Se añade la cabeza y se la fija con masilla epoxídica. Se pinta la base y se la protege con papel film para que no se manche. Se corta la vestimenta de San Charbel en tela de algodón o lino (NO SINTÉTICO).





3) A todas las partes cortadas, que forman parte de la vestimenta de San Charbel, se les pasan una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído, formol, goma laca y pigmentos naturales según corresponda. Por lo menos 2 manos y de ambos lados. El orden de armado es: mangas (lleva una manga angosta y otra más ancha que la envuelve), túnica, capucha. Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO. Nos vamos ayudando con alfileres para mantener a cada tela en su lugar. Aprovechamos para ir haciendo el Rosario que llevarán entre sus manos. Una vez que estén totalmente pintadas, se procederá a la decoración con los distintos elementos. Siempre lo último en poner es la aureola.


   Sacar el papel adherente de la base, cara y manos. Seguir decorando con otros detalles (rosario y aureola). Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y retocar con los colores apropiados para crear sombras. Trabajo terminado y listo para exponer.

EL PASO A PASO: