Muchos pequeños gestos pueden cambiar la vida y ayudar a transmitir el Evangelio desde lo cotidiano. Esos sencillos actos de caridad que olvidamos a menudo, pueden hacerse en nuestra vida cotidiana entre los integrantes de la familia, los amigos, los vecinos e inclusive con aquellas personas que no conocemos y que pasan por nuestro camino diario.

Un corazón que se ha encontrado con Jesús no puede permanecer indiferente a los demás. ¡No privemos a los demás de nuestra sonrisa, de nuestra alegría, de la esperanza que nos da Cristo! El mundo lo necesita y hoy más que nunca. Este siglo XXI tan enloquecido y apurado, nos necesita para generar un poco de paz y armonía.


Toda obra de caridad auténtica es, por lo tanto, una manifestación concreta del amor de Dios a los hombres y por ello se vuelve anuncio del Evangelio.
Debemos tener en cuenta y no olvidar:
Recordarles a los demás cuánto los amas.
Nosotros sabemos que los amamos… ¿y ellos? Las caricias, los besos, los abrazos y las palabras nunca sobran. Me imagino a Jesús, María y José en la vida cotidiana, seguramente en cada gesto se manifestaban cuánto se querían. Si Jesús no se hubiera hecho carne, nosotros jamás habríamos entendido que Dios es Amor.
Sonreír y dar las gracias a Dios y a las personas.

Nunca nos acostumbremos a recibir porque lo necesitamos o porque tenemos "derecho a". Todo lo recibimos como un regalo, nada nos "lo deben" aunque hayamos pagado por ello. Demos siempre las gracias. Es más feliz quien es agradecido.

El portero, la vecina, la persona que limpia en el trabajo o el panadero. Los vemos a diario y al saludarlo le recordamos que es importantísimo lo que hace. Tanto nuestro trabajo como el de él/ella se hace más a gusto si le hacemos ver que es valioso para otros, que su presencia cambia las cosas.
¿Qué puede hacernos más humanos que saber escuchar? Cada historia que nos cuentan nos une más con el otro: a los hijos, a la pareja, a los docentes, a los amigos, etc. Sabemos que sus preocupaciones y alegrías no sólo son palabras, son partes de su vida que necesitan ser compartidas.

Nada más hermoso que saber que alguien más ya comenzó a hacer algo que necesitabas por ti o que siempre puedes pedir ayuda. Cuando nos ayudamos mutuamente a llevar las responsabilidades diarias la vida es más llevadera.

Llamar por teléfono, enviar SMS o mensajes de Whatsapp a nuestros padres, abuelos y amigos.

En la era de las comunicaciones y los celulares, ya no tenemos excusas para no podernos comunicar y hacerle saber a los demás que nos acordamos de ellos.
Levantarle
el ánimo a alguien.
Sabemos
que no anda bien o nada bien y no sabemos qué hacer. Decidimos sacarle una sonrisa
para hacerle saber que no todo es malo.
Siempre es bueno saber que hay alguien
que te ama y que estará siempre a pesar de las dificultades. Hay que tener
buenos detalles con los que están cerca nuestro. Sabemos lo que le gusta mejor
que nadie, ¿por qué no aprovechar eso?
Nada se disfruta más que aquello que es
dado con amor, él se gana unos minutos de descanso y nosotros una sonrisa
auténtica. Salir de uno mismo y pensar en los demás siempre es mejor y alegra
el corazón.
Ayudar
a los demás a superar obstáculos y corregir con amor, no callar por miedo.
De
chiquitos lo hacíamos, ¿por qué no hacerlo ahora? Ayudarle a alcanzar el
transporte, a cargar sus maletas, a cruzar la calle o regalarle unas monedas
para que pueda pagar. Esos detalles nunca se olvidan. Somos los extraños que
aún creemos en la humanidad.
Corregir es un arte. Muchas veces nos
encontramos en situaciones que no sabemos manejar. El mejor método es el amor.
El amor no sólo sabe corregir, sino que sabe perdonar, aceptar y seguir adelante.
No tengamos miedo de corregir y ser corregido, eso es una muestra que los demás
apuestan por nosotros y quieren que seamos mejores.

Seleccionar
lo que no usamos y regalarlo a quien lo necesita.
Es
bueno acostumbrarnos a valorar lo que tenemos y si tenemos más de lo que
necesitamos, regalarlo nos ensancha el corazón y protege del frío a otro. Los
centros de caritas en casi todas las parroquias son especialistas en dirigir
las cosas materiales que damos y hacerlas llegar a los que menos tienen.
No hay comentarios:
Publicar un comentario