sábado, 1 de abril de 2017

Canon para modelar una cabeza humana.


Si dividimos verticalmente la cabeza humana en cuatro partes iguales veremos lo siguiente:
La línea que pasa por los ojos divide al óvalo (la cabeza humana no es redonda) en dos partes iguales.


Hay que acordarse de que el volumen del pelo no forma parte de las proporciones de la cara ya que varía en cada persona, por lo tanto, lo agregaremos al final, una vez que tengamos correctamente distribuidos todos los rasgos faciales.



También la cabeza la podemos dividir en sentido horizontal en cinco partes iguales:

El ancho de la nariz viene a ser una quinta parte del ancho de la cara.

Los ojos ocupan aproximadamente los espacios contiguos a ésta por lo que la separación entre ambos suele ser igual al ancho de la nariz.

Antes de comenzar a modelar, conviene hacer algunos bocetos en un papel, para ir viendo lo que deseamos hacer y posteriormente ir tomando medidas.

Comenzamos dibujando  el óvalo de la cara que no es ni más ni menos que trazar una circunferencia incluida en un cuadrado.

Añadimos   una tercera parte del cuadrado anterior para dibujar la zona inferior del óvalo. Dividimos verticalmente el óvalo de la cara en cuatro partes iguales.




 MÁS DATOS:


El mismo módulo que abarca la frente, se aplica al ancho de la cabeza, dividimos este ancho en dos  partes y media. 

El alto y ancho de la cabeza humana, visto de frente, es igual a un rectángulo, o caja rectángulo que mide tres partes y media de alto, por dos partes y media de ancho. 

Por ejemplo, si tomamos como medida unitaria 5 centímetros, obtendremos 17,5 cm. de alto por 12,5 cm de ancho.


 En los siguientes gráficos establecemos el eje del centro vertical y horizontal de la caja rectángulo:

En la vertical, ubicamos la nariz y la boca y en la horizontal, la situación de los ojos. Recordar: “En la cabeza humana los ojos se hallan en el centro exacto de su altura”.

Dividiendo en dos partes los módulos F y G, determinamos la dimensión de los ojos. Vemos que la distancia que separa un ojo de otro es igual al ancho de otro ojo.

Comprobamos, también, que el ancho de la barbilla es igual, aproximadamente, a una quinta parte del ancho del rostro (distancia H).

La ubicación de la boca coincide (en el perfil del labio inferior) con una línea que divide en dos el módulo o unidad fundamental. Con ello queda terminado el dibujo del canon de la cabeza humana de frente.

Cómo habrás visto, es una forma bastante sencilla de proporcionar la cabeza humana.
Te dejo otras imágenes que muestran de otra manera como se cumplen esas mismas proporciones:


Debes de tener en cuenta que la edad es también un factor que modifica el canon de las proporciones.

Si tenemos en cuenta todas estas características, ya sabemos dónde situar las partes de la cara en forma segura y armónica.

Te habrás dado cuenta que en  la escultura hay primero un estudio y una técnica, no hay lugar para dudas y todo tiene sus medidas.

Para modelar una cabeza humana sin sobresaltos, también tendremos que tener en cuenta a la misma, pero vista de costado para no perder las proporciones y ubicar todo correctamente.


San Mateo 2.



Esta imagen del apóstol San Mateo, está realizada con telas encoladas, yeso betalfa y masillas epoxídicas. Su hohar será una capilla de la diócesis de Oberá, Misiones, Argentina. Manos a la obra y te cuento cómo la hice.






1-    Partimos haciendo una típica cabeza de apóstol (no importa si nos lleva tiempo, ya que con alguna otra reforma, o no, la podremos utilizar para hacer otra imagen), para eso nos ayudamos con estampas, para que sea lo más real posible. También aprovecho a hacer varias cabezas, manos y pies, para ya tener secos y poder trabajar más rápido en otro momento. Buscamos una buena base, en este caso usé una rodaja de araucaria, a la que traté y barnicé. Utilicé estructuras de plástico a las que fui soldando cuidadosamente, posteriormente las revestí en tela. Cabeza, pies  y manos es lo primero que vamos a hacer, así, una vez lista la estructura, las podemos unir a ella con alambres y masillas epoxídicas.

2-    Teniendo en cuenta las medidas corpóreas, en este caso  un varón, voy armando una estructura de alambre grueso para sujetar la cabeza y las manos. Como te digo siempre, hay que sentarse a ver estampas para saber lo que queremos hacer y la posición que le vamos a dar a nuestra imagen. En este caso, lo haré sosteniendo un libro (simulando ser el Evangelio, escrito por él). Aprovechamos a hacer el libro así ya lo tenemos listo a la hora de adherirlo.

Atención: sabemos que en esa época no habían libros, sólo papiros. Una vez charlando con mi obispo, me dijo que la mejor manera para que la gente se dé cuenta de que es un escritor bíblico, lo mejor para representarlo es con un libro y no un rollo de papiro, ya que puede suceder que la gente no sepa lo que es. Tiene razón.




3-    Hacemos una presentación con las telas del tipo de vestimenta que le vamos a hacer. Recuerden que siempre trabajamos con algodón puro o lino. En este caso lleva una túnica con cinturón y un manto, nada especial. Le haré una especie de estola que siempre queda bien y resalta la imagen religiosa. Los colores de los mismo, quedan a criterio de cada uno, pero siempre recordando que sean agradables a la vista y combinables.





4-    Empezamos a encolar, muy despacio y viendo qué es lo que va primero (mangas, túnica, manto y estola, en ese orden) para evitar ensuciar las piezas, siempre recuerda cubrir con film adherente o plástico las partes ya pintadas,  igualmente algún retoque final tendrás que dar. Siempre es bueno prevenir, antes que curar.





5-    Pintamos con goma laca y pigmentos naturales y decoramos con los accesorios que hayamos planificado, en este caso hay algunos detalles en dorado plasmados con guardas a tono. A disfrutar de las enseñanzas de este gran personaje de la Iglesia, que supo encontrar a Dios y servir a sus hermanos.

El paso a paso: