jueves, 2 de julio de 2026

2 de julio fiesta de Nuestra Señora del Huerto.


A fines del siglo XV una devota mujer de Chavari, en la provincia de Génova, mandó pintar sobre el muro de un huerto una bella imagen de la Madre y el Niño, en señal de gratitud por haber sido salvada del flagelo de la peste.
En 1493 una grave epidemia de cólera  azotó a la ciudad de Génova, alcanzando la vecina localidad de Chiavari donde María Turquina Quercio, piadosa mujer del suburbio de Rupinaro, prometió a la Virgen una señal de público reconocimiento si la mantenía inmune a la peste.
Superado el flagelo, María Turquina encargó al artista Benedicto Borzone pintar sobre un muro del huerto ubicado entre el Palacio de Gobierno y el puerto, una imagen de la Santa Madre y el Niño junto a San Sebastián y San Roque, santos protectores de los enfermos. La imagen debía ser venerada por los transeúntes que, en su diario trajín, no tenían tiempo de entrar al templo para orar.
Poniendo todo su empeño Borzone logró expresar de manera admirable la bondad de la Santísima Virgen y la fuerza de su protección, obteniendo el bello y colorido retrato que conocemos.
Con el paso de los años el huerto fue transformado en depósito y chiquero pero la bella pintura siguió allí, manteniendo su aspecto y tonalidad y llamando poderosamente la atención de quienes pasaban por el lugar.
En 1528 la peste volvió a castigar la Liguria, abatiéndose con especial fuerza en Chavari, hecho que acrecentó la devoción por la imagen. Por esa razón, las autoridades de la ciudad decidieron construirle un altar que permitiese a los fieles inclinarse y orar ante ella.

Apariciones y milagros

La noche del 18 de diciembre de 1609, Gerónima Turrio, una lavandera del barrio de Rupinaro, rezaba frente a la Virgen cuando, repentinamente, la pintura comenzó a irradiar una luz intensa. El prodigio se conoció en los alrededores y al cabo de un tiempo, cientos de peregrinos comenzaron a acudir al lugar para implorar gracias.
La fama de Nuestra Señora del Huerto se vio reforzada el 2 de julio de 1610 cuando, en horas de la mañana, se le apareció a Sebastián Descalzo, un humilde poblador de las inmediaciones, quien en esos momentos caminaba desde su casa al suburbio de Carasco, recitando sus oraciones.

Transitaba Sebastián la plaza de la ciudad  cuando vio frente a sí a la Virgen bendita luciendo un hermoso manto celeste. Poco después, comenzaron los milagros. Una rajadura que atravesó el muro de un extremo a otro de la pintura, se reparó sola, sin la intervención de ningún albañil. Otro día, frente a su imagen, dos enemigos acérrimos fray Miguel Raggio y Battino Marini, se reconciliaron dándose el abrazo de la paz y al cabo de un tiempo se producían curaciones, se solucionaban diferendos y se concedían peticiones, todo por medio de la Virgen del Huerto.

Santa Patrona de Chiavari
El 7 de marzo de 1634 el Consejo de Gobierno de la ciudad declaró a la Virgen del Huerto patrona de la población y del distrito de Chiavari y el 8 de septiembre el sector de la pared donde se hallaba pintada la imagen fue trasladado al Altar Mayor del santuario, inaugurado el año anterior.
En 1769 Nuestra Señora del Huerto fue solemnemente coronada con oro del Capitolio Vaticano y su iglesia entregada a la congregación de los Carmelitas Descalzos quienes la tuvieron en su poder hasta 1797, cuando al proclamar Napoleón la República Ligur, se alejaron.
En 1892, instituida la nueva diócesis de Chiavari, S.S. León XIII elevó el santuario a Catedral designando dos años después a su primer obispo, Monseñor Fortunato Vinelli. El 3 de julio de 1907 San Pío X la elevó a Basílica.

Hijas de María Santísima del Huerto

En 1829 San Antonio María Gianelli, obispo de Bobbio, se inspiró frente a la sagrada imagen para fundar la congregación de las Hijas de María Santísima del Huerto, venerable instituto que, desde Italia y España hasta Palestina y la India, pasando por América del Sur y las tierras del Congo, difundió por el mundo su sagrada devoción.



miércoles, 1 de julio de 2026

Imagen de San Benito 5.


Esta imagen de San Benito, la he realizado con la técnica de telas encoladas y masillas epoxídicas. Está hecha con la misma técnica que se han utilizado para hacer las imágenes de la San Bernardo, Santo Tomás de Aquino, Charles de Foucauld, Santa Clara de Asís, Padre Damián o San Juan Pablo II, entre otros.

¿Cómo se hace? te lo cuento ahora por si no leíste algunos de los trabajos anteriores. En cuatro pasos básicos la realizaremos. Atención: tómate tu tiempo para hacerla. Nunca apures las cosas, esto es como la buena fruta, precisa un tiempo para madurar y así será espléndida.


1-           Se comienza con la cabeza, los pies y las manos. Ideando la ropa (para esto es preciso ver estampas u otras estatuas para que nos quede muy bien) y las actitudes de la imagen que le queramos dar (esto lleva bastante tiempo). Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, capucha, etc.). Se parte de un soporte (que puede ser de alambre, madera, plástico, cartón, telgopor, etc. Al que se le van marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES. En un QUI DOCET, DISCIT (1º de septiembre de 2011), te conté sobre las proporciones corpóreas más comunes que debes tener en cuenta a la hora de hacer una imagen. Se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. Como es un varón, le damos un poco más a la caja torácica y a la espalda y menos para las caderas. Se pinta la cara y las manos. Se añade la cabeza y se la fija con masilla epoxídica. Se pinta y barniza la base, que en este caso es de madera. Se la protege con papel film para que no se manche.



2-           Se corta la vestimenta de San Benito en tela de algodón o lino (NO SINTÉTICO).












3-           A todas estas partes cortadas, se les pasan una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos y de ambos lados. El orden de armado es: mangas, túnica, capucha. Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO. Nos vamos ayudando con alfileres para mantener a cada tela en su lugar. Aprovechamos para ir haciendo el Báculo y el libro que estarán entre sus manos. Una vez que estén totalmente pintadas, se procederá a la decoración con los distintos elementos. Siempre lo último en poner es la aureola trabajada de metal.






4-           Sacar el papel adherente de la base, cara y manos. Seguir decorando con otros detalles (báculo y aureola). Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y retocar con los colores apropiados para crear sombras. Trabajo terminado y listo para exponer.


EL PASO A PASO: