María
Dominga Mazzarello nació en Mornese el 9 de mayo de 1837. Sus padres que fueron
José Mazzarello y María Calcaño eran campesinos de Mornese.
María
Dominga creció en un ambiente de mucho trabajo. Cuando su familia y ella se
trasladaron a la Valponasca,
este lugar se llegó a tener un gran significado para la espiritualidad
salesiana, en donde María como buena cristiana asistía a todos los deberes de
su religión, pasó el tiempo y al cumplir dieciséis años se inscribió en la Pía Unión de las Hijas
de la Inmaculada.
Uno de los
personajes que influyo en su vida fue el padre Domingo Pestarino, quien conoció
a María Dominga por ser una de las muchachas más activas en la participación de
las actividades parroquiales.
Entre 1861
y 1862 estalla una violenta epidemia de tifus quien dejo numerosos muertos,
María dispuesta a cuidar de los enfermos volvió a Mornese sin saber que sería
contagiada de la enfermedad en donde debatiría entre la vida y la muerte
durante dos meses, una vez que se recupera, crea un taller de sastrería con su
amiga Petronila.
Mientras
tanto Don Bosco se había dedicado a abrir un espacio de atención y educación
para los muchachos, de las calles sobretodo, pero no había un proyecto
específico para las muchachas.
Fue el Papa
Pío IX el primero en sugerirle a Don Bosco la fundación de un instituto
femenino que "hiciera por las muchachas lo que los salesianos hacen en
favor de los muchachos". Este comentario junto también con el sueño que
tuvo Don Bosco en el cual se veía una multitud de niñas junto a una colina en
donde le pedían que se preocupara también por su educación hizo reflexionar a
Don Bosco y años más tarde, en ese lugar se construiría la primera casa de las
Hijas de María Auxiliadora.
En la vida
de Mazzarello hay una fecha que jamás podrá olvidar, porque marcó para siempre
el rumbo de su vida. Es el 7 de octubre de 1864, el día en que San Juan Bosco
fue por primera vez a Mornese. Aquella fue una fecha emocionante e inolvidable.
Todo el pueblo salió recibir al santo y a sus jóvenes alumnos que con una
alegre banda musical venían a visitarlos. La amistad con Don Bosco hizo crecer
a pasos agigantados en santidad a la muchacha de Mornese. Don Bosco constató
que aquellas muchachas que dirigía el Padre Pestarino eran excelentes
candidatas para ser religiosas, y con ellas fundó la Comunidad de Hijas de
María Auxiliadora, o salesianas, que hoy en día son más de 16.000 en 75 países,
y su Congregación es la segunda en número en todo el mundo.
Una de las
fechas inolvidables en la vida de María Dominga fue el 5 de agosto de 1872,
donde acepta ser la Vicaria
de las Hijas de María Inmaculada y en 1874 llega a ser la primera Madre
General, aunque ella decía que era la Vicaria porque la superiora era María
Auxiliadora.
Desde entonces María Dominga conocida en la historia y en el mundo
salesiano como Madre Mazzarello.
A partir de
1880 Madre Mazzarello comienza a declinar en su salud. Bien pronto le detectan
pleuritis y desea ir a Nizza Monferrato, en donde se había transferido la Casa General, porque
quería morir entre las hermanas. Antes de despedirse de Don Bosco
definitivamente, el santo le cuenta una historia en la que la Muerte entra a un convento
y al no encontrar a nadie a quien llevarse, le dice a la Madre Superiora
que la siga. De esta manera le predecía su muerte.
Al alba del
sábado 14 de mayo, Madre Mazzarello muere. Tenía tan sólo 44 años y las salesianas
eran entonces 200 en 27 casas en Italia, Francia, Argentina y Uruguay. Sus
restos se veneran en la
Basílica María Auxiliadora de Turín.
El 23 de
junio de 1911 comenzó el proceso de beatificación y canonización de Madre
Mazzarello. El 3 de mayo de 1936 el Papa Pío XI la declara Venerable y le
confiere el título de "Cofundadora del Instituto de María
Auxiliadora".El mismo Pontífice la declara Beata el 20 de noviembre de
1938. Por fin el 24 de junio de 1951 la Iglesia Católica
bajo el Pontificado de Pío XII es declarada santa.





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