Su fiesta litúrgica es el 26 de julio, pero en el carmelo lo festejan el 27 de julio.
En
Bolsward, pueblo holandés de 10.000 habitantes, venía al mundo el 23 de febrero de 1881, el
quinto de los seis hijos del matrimonio Tito y Postma. Fue bautizado como Anno
Sjoerd Brandsma.
Holanda era un país de aplastante mayoría protestante (los
belgas flamencos y los holandeses hablan un idioma común pero les separa la
religión mayoritaría, católica la de unos y protestante la de los otros).
Procedente de una familia tradicional católica, Brandsma se incorporó a la
orden de los carmelitas el 17 de septiembre de 1898, donde recibió el nombre
religioso Titus (Tito).
Ordenado
sacerdote en 1905, Brandsma fue un estudioso de la mística carmelitana,
disciplina en la que se doctoró en filosofía en Roma en 1909. Entre sus logros
en este campo se encuentra una traducción de las obras de Santa Teresa de Ávila
al holandés.
En Roma también se especializó en Sociología, Espiritualidad y
Periodismo. A su regreso a Holanda fundó bibliotecas, escuelas y la Unión de
Escuelas Católicas. Aunque en esa época su patria tenía mayoría absoluta
protestante, Tito consiguió que el Parlamento aprobara una iniciativa suya para
que el Estado otorgara ayuda económica a los colegios católicos.
La
Universidad Católica de Nijmegen, la primera de su especie dentro de la joven
historia de Holanda, fue fundada en 1923. Tito fue allí catedrático de
Filosofía y de Mística. En 1932 le eligieron Rector por un año. Con ocasión de
su nombramiento como Rector de la Universidad de Nimega (el 17 de octubre de
1932), expresaba en su discurso la preocupación por el olvido de Dios por parte
del hombre moderno. Un olvido basado en el deseo de ocupar el lugar de Dios, de
erigirnos nosotros mismos en dioses y, en consecuencia, en dueños de la vida de
los demás.
No obstante, la universidad era sólo una pequeña porción de la muy
amplia realidad nacional y había que influir también en todos los que vivían
fuera de las instituciones académicas. Para servir mejor a su patria, se hizo
periodista activo.
Fundó varias revistas y fue redactor-jefe de varios
periódicos. Pero su impacto en el medio periodístico rebasó el ámbito
profesional. Muchos colegas encontraron en él a un confidente discreto,
consejero y amigo sincero, siempre dispuesto a compartir penas e infundir
esperanza.
En el año
1933 Adolf Hitler obtuvo el poder en Alemania. En mayo de 1940 los nazis
invadieron Holanda y comenzaron a apoderarse de la enseñanza y la prensa católicas
para someter al pueblo. Tito Brandsma, nombrado entonces Asistente de la Unión
de Periodistas Católicos, alzó la voz para denunciar la persecución contra los
judíos de las escuelas católicas y el atropello total de la libertad religiosa
por parte del nazismo. Los periodistas, animados por él, formaron un frente
común contra el enemigo. Pronto empezaron los arrestos de sacerdotes.
El 26 de
enero de 1941, los obispos holandeses declararon (el mismo Tito había
colaborado en la elaboración de la Carta Pastoral) que el nacional-socialismo
era lo más opuesto a la enseñanza de la Iglesia Católica, y ello provocó una
nueva ola feroz de persecución hacia católicos y judíos.
Fue
detenido en enero de 1942, cuando trataba de persuadir a los periódicos
católicos holandeses para que no incluyesen propaganda nazi en sus ediciones,
contraviniendo la ley nazi para los territorios ocupados. Después de haber sido
prisionero en Scheveningen, Amersfoort, y Cléveris fue trasladado a Dachau el
13 de junio.
En este
campo de concentración vivían unos 110 mil prisioneros, de los cuales 80 mil
encontraron la muerte. Tito llegó a conocer toda la brutalidad de régimen nazi:
puñetazos, azotes con tablas y palos, patadas y otras torturas. Allí los
sacerdotes católicos eran tratados como hombres de segunda clase; en las tres
barracas que formaban este bloque habría aproximadamente 1600 eclesiásticos. En
total se calcula que Hittler llevó a la muerte aproximadamente a unos 4 mil
sacerdotes católicos.
A pesar de todo siempre decía:
"Estamos en
un túnel oscuro, pero hay que continuar caminando, al final la luz eterna nos
rodeará."
"No
responder al odio con el odio, sino con el amor."
Se cuenta
que su cuerpo ya moribundo, acostado sobre un saco de paja, fue utilizado para
infames experimentos bioquímicos que practicaban médicos nazis. Se le oía
decir: Señor, que no se haga mi voluntad, sino la tuya. Después, era tal su
estado, que perdió el conocimiento. Eran las dos de la tarde del 26 de julio de
1942, tenía 61 años. Una enfermera le aplicó entonces una inyección de ácido
fénico que acabó con su vida.
Juan Pablo
II lo proclamó beato el 3 de noviembre de 1985.
En 2005,
Tito Brandsma fue elegido por los habitantes de Nimega como el ciudadano más
grande de la ciudad en su historia y canonizado el 15 de mayo del año 2022 por el Papa Francisco en Roma.
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