jueves, 1 de septiembre de 2011

LA BUENA MADRE




La imagen de la BUENA MADRE la he realizado con la técnica de telas encoladas y tallado en yeso betalfa . Es la misma técnica que se ha utilizado para hacer la imagen del Patriarca San José, Santa Teresita, Padre Damián, etc., con lo que les doy la pauta de las múltiples imágenes artesanales, e irrepetibles que se pueden hacer. ¿Cómo se hace? te lo cuento ahora por si no leíste el anterior:
1)    Se parte de un soporte (que puede ser de alambre, madera, plástico, cartón, telgopor, etc.) En este caso es un tallado en yeso betalfa. Se le van marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES!!!!!. Ver el artículo Quit docet, discit (dimensiones) ahí te las comento.

 



2)    Se sigue con la cabeza y las manos (en este caso las manos de la Virgen están adheridas al Niño Jesús). Vamos pensando cómo va a ir ubicada la ropa (para esto es preciso ver estampas para que sea más real) y las actitudes de la imagen (esto lleva bastante tiempo).
3)    Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, manto, etc.). Prestar atención a los pliegues del velo, del manto y del vestido de la Virgen.

 

4)    Si hiciera falta, se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. En este caso no hizo falta, ya que en el tallado lo tuve en cuenta. Se pinta la cara y las manos. Se añade la cabeza de la Virgen. Las manos de Ella y el Niño Jesús lo vamos a hacer al final. Se la fija con masilla epoxídica.
5)    Se pinta la base imitando suelo, mármol, madera, etc. y se le da varias manos de barniz. Se la protege con papel adherente para que no se ensucie. Esto es lo recomendable, pero también podemos dejar la base para el final. Les cuento algo interesante, una vez dejé la base para lo último y mientras pintaba iba limpiando los pinceles en la base. El resultado final fue un maravilloso mármol, hagan la prueba.
6)    Se van encolando las telas de algodón o lino (NO SINTÉTICO) y se le pasa una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos. Las vamos fijando a la imagen.



7)    Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO.
8)    Mucha PACIENCIA!!! Porque a la hora de anexar al Niño se les puede complicar. PRIMERO SE VISTE A LA VIRGEN, eL Niño es lo último.


9)    Lo adherimos muy bien al cuerpo y lo dejamos secar. Nos vamos a ayudar haciendo algún “andamio” con palitos, hilos, bandas elásticas, alfileres, etc. Para que fragüe todo en el lugar correcto.
10) Sacar el papel adherente de la base y seguir decorando con otros detalles (aureola, puntillas doradas, galones, etc.).




11) Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y todo el perfilado es retocado con dorado u otros colores para crear sombras.

 

Te cuento algo de la historia de esta advocación, tan querida por mí, por ser exalumno de los Hermanos Maristas. La aprendí a amar y a rezarle gracias a excelentes Hermanos que me guiaron: René, Pastor, Alejandro. Lorenzo, Rafael, entre otros.

"Diga a sus niños que Jesús y María los aman mucho a todos: a los que son buenos porque se parecen a Cristo Jesús, que es infinitamente bueno y a quienes no lo son todavía porque llegarán a serlo. Que la Santísima Virgen les ama también, porque es la Madre de todos los niños que están en nuestras escuelas. Dígales también que yo mismo les quiero mucho".

"Interesen a María en su favor, díganle que después de haber hecho todo lo posible, tanto peor para ella si las cosas no van como es debido. Encomiéndenle mucho a sus niños".

"Los dejo en los Corazones de Jesús y de María, nuestra Buena Madre".

"Arrójese en brazos de nuestra común Madre, ella tendrá lástima de su situación y de la de sus hermanos, Ella puede muy bien resolverlo todo."

"No desespere nunca de su salvación; está en buenas manos. ¿No es María su refugio y su buena madre? Cuantas mayores sean sus necesidades, más se interesa ella en volar en su auxilio.

Solía decir a los Hermanos: " Si tenéis la dicha de inspirar a los niños tierna devoción a la Virgen, los habréis salvado".

Así sentía, hablaba y escribía San Marcelino Champagnat. Estos párrafos, tomados de algunas de sus cartas, nos revelan su estilo (lenguaje) llano y directo, su personalidad sencilla y afectuosa y, como ya habrán notado, nos demuestran la importancia que María tiene en su vida y en su obra.

María, como enseña la encíclica "Redemptoris Mater", supo avanzar por el camino de la fe y mantener fielmente la unión con su Hijo hasta la Cruz - María
fué y es la "primera cristiana", "adviento" y "flor" de Dios -como la llama un Padre de la Iglesia-, y el fruto de su seno es JESÚS. María siempre nos conduce a Jesús, el Salvador. "A Jesús por María" – enseñaba San Marcelino.

La imagen de María tan querida por el P.Champagnat y conocida por los Hermanos Maristas es conocida como “La Buena Madre" (Bonne Mère).

La historia de esta imagen.
Sabemos que el P. Champagnat oró en varios santuarios marianos de su región: en Nuestra. Sra. De Fourviere (Lyon), en Valfleury, en El Puy, etc. También en la ermita de Nuestra. Sra. de los Dolores en La Valla. Pero, a la hora de amueblar y adornar las primeras casas de la congregación, la pobreza de recursos le obligó a una gran sencillez. En el aspecto religioso, sólo grabados o cuadros comunes, algún crucifijo y algunas sencillas imágenes de María, populares en su tiempo.
Entre ellas descuella esta de "la BONNE MÈRE". Es una estatua de yeso policromado, de 0,75 mt. De altura, que representa a la Virgen Madre con el Niño aún pequeño en los brazos y el gesto tan infantil de "chuparse el dedo".
Así vemos a Jesús infante, tranquilo y feliz, en actitud de total abandono, "porque está con su madre". Ésta fue una de las actitudes fundamentales de Marcelino en relación con María. Al parecer, esta imagen mariana era bastante popular en Francia durante el siglo XIX, pues no es raro encontrarla en bastantes casas religiosas y templos.
Quizás la más "rica" y el "prototipo" sea la que se encuentra en una capilla lateral de la catedral de Rouen. Es de mármol blanco y de tamaño natural y tiene como autor al escultor Lecomte (s. XVIII). En dicha ciudad la conocían con el título de "Nuestra. Sra. del Voto" pues ante ella venían a hacer su Promesa de Fidelidad los neo-sacerdotes, antes de dirigirse a su primera parroquia u otro ministerio. Quizá sobre este "modelo" se fabricaron las estatuas más populares, en yeso. Fue una de las primeras que adquirió -¿o le fue obsequiada? No se sabe - el P. Champagnat. De hecho, una leyenda colocada en la base, y que parece del siglo pasado, reza así: 'c'est devant cette statue que la question des bas de drap a été tranchée dans la Chapelle de l'Hermitage en 1829" (“Fue ante esta estatua que se solucionó el asunto de las medias de paño, en la Capilla del Hermitage, en 1829”). - Esta inscripción parece repetir otra anterior, ubicada en la parte posterior opuesta, de la cual se leen sólo algunas palabras, suficientes para colegir la identidad.
Leyendo la VIDA de San Marcelino sabemos a qué grave problema se refiere dicha "leyenda": a la división interna entre los Hermanos después que en 1828 el P. Champagnat creyó oportuno "imponer" el uso de las medias de paño y un nuevo método de lectura. Tras un año de prueba, la división continuaba y el Padre Fundador quiso zanjar la cuestión. Pues bien, en el altar que se montó en la Capilla del Hermitage, el Padre mandó colocar "la estatua de la Virgen en medio de gran número de cirios",pero el Hno. Avit, especifica algo más: "Il leur
conseilla de préparer... un autel sur lequel ils devaient placer la statue de “LA SOUVERAINE DE LA MAISON", vale decir "debían preparar un altar colocando en él la estatua de LA REINA DE LA CASA".
Es normal preguntarse cuál sería y dónde estaría habitualmente dicha estatua, si en la habitación del Fundador o en la sala de comunidad o en la entrada de la casa. El Hno. Avit no lo señala. Sin embargo, una deducción parece segura: esta debía ser la estatua de María más significativa, la más apreciada y honrada por el Fundador y la Comunidad, pues la "escena" que se quería montar era "decisiva" y el Padre Champagnat quería apelar a sentimientos profundos... y la inscripción ya señalada nos indica que la imagen elegida fue la que ahora denominamos "LA BONNE MÈRE". Estatua pues "significativa". Muy curiosamente, en la Historia Marista posterior (fines del XIX y mitad del XX), se consideró "Reina y Madre del Instituto Marista" a otra imagen mariana que preside el altar mayor de la gran Capilla del Hermitage, llamada justamente "Nuestra. Sra. del HERMITAGE". Y, sin embargo, esta magnífica estatua de piedra policromada, sabemos claramente que llegó al Hermitage en 1877, al construirse la capilla actual. Luego es evidente que ni el Padre Fundador ni la primera generación marista, la vieron jamás. ¿Por qué relacionarla con el Fundador? ¿Por qué se la ensalzó tanto? Lo que pasó, fue que la pequeña estatua de la "Bonne Mere" era demasiado humilde para la "Gran Capilla" y además, desde 1858, se debía encontrar en la nueva Casa Generalicia de Saint-Genis-Laval, a donde fueron trasladados parte de los" tesoros" del Hermitage. El Hno.Avit escribe: "Effets qui ont servi au P. Champagnat et qui sont á la maison Mére á Saint-Genis-Laval" y al describir la habitación que ocupaba el Hno Juan-Bautista (el exponente máximo de la tradición de los orígenes, fallecido en 1872), señala en 2º lugar: "La statue de la Vierge qu'il (P. Champagnat) avait dans sa chambre á La Valla; lénfant Jesus est couché dans les bras de sa Mére, l'index á la bouche" O sea: "la estatua de la Stma. Virgen que tenía (el P. Champagnat) en su habitación de la Valla; el Niño Jesús está recostado en los brazos de su Madre, con el (dedo) índice en la boca". La descripción es clara: estamos ante la imagen de la "Bonne Mère" y ante un "documento" que la sitúa en los orígenes de la congregación, en los tiempos de La Valla, o sea varios años antes de la escena de la Capilla del Hermitage.
Existe aún otra posible referencia a la estatua. En la descripción de la llamada "Capilla del Bosque" durante la construcción de la Casa-Madre, hablan de "una estatua de la Santísima Virgen, DE YESO , colocada en el muro" ¿Sería acaso esta misma estatua? La importancia que se le dará posteriormente lleva a creerlo. Símbolo archivado y... resucitado.
Poco a poco, con la lejanía de los orígenes y del Hermitage, convertido en centro de 2º orden, esta venerada estatua se fue perdiendo de vista y se convirtió en simple material de archivo. Seguramente llegó a Grugliasco (Italia)
en el éxodo de 1903, para regresar luego a Saint-Genis en 1939. Por fin, en 1960, llegó a la nueva Casa Generalicia de Roma, junto con todo el "Material de Archivos". En 1982, un Hermano la redescubrió, la mandó restaurar ligeramente y comenzó a darle "publicidad". En efecto, una serie de estampas y postales, publicadas por la Postuladuría, la han hecho llegar a todas las Provincias y, sobre todo, al corazón de los Hermanos que ven en ella el símbolo y reflejo de una parte de su espiritualidad .
En el Capítulo general de 1985, fue entronizada la estatua en la Sala capitular y presidió todas las sesiones generales de los Hermanos Delegados de todo el mundo marista. Así quedó patente que, como en 1829 en la Capilla del Hermitage, ahora en 1985, en la gran Sala Capitular de Roma, la "Buena Madre" seguía UNIENDO a los Hermanos en el carisma de M. Champagnat.
Existen dos estatuas de la Buena Madre. ¿Cuál es la auténtica? En efecto, los que visitan la habitación del P. Champagnat en Nuestra Señora del Hermitage, pueden contemplar allí una "segunda" imagen de la Bonne Mère, semejante en el modelado a la que existe en Roma-Casa generalicia, aunque aquélla es más pequeña y está pintada de un modo mucho más primitivo. También a dicha estatua se le atribuye antigüedad y se la quiere relacionar con el Padre Fundador. Sin embargo, se puede precisar lo siguiente: no lleva, como la de Roma, ninguna nota explicativa "adherida". Además, no figura en la LISTA DE RELIQUIAS redactada en El Hermitage en 1925. Tampoco se encuentra reseñada dicha estatua en la "Guide pour visiter l'habitation du Ven. Pére Champagnat et du v. Frére Francois", editada en 1932.
Podemos preguntarnos entonces, dónde se encontraba, en esos años, esta "segunda" estatua de la Buena Madre que, de serlo, debía considerarse como
una "reliquia" importante.
Por lo señalado anteriormente se deduce  que debía ser una de tantas estatuas y estatuillas de la Virgen que poblaban las innumerables dependencias del Hermitage (casa que albergó durante bastantes decenios hasta 5 comunidades). Es seguro que viene del siglo pasado y quizás fue adquirida después de 1858, cuando El Hermitage se quedó sin la preciosa imagen de los orígenes, trasladada a Saint-Genis; quizás fue una de las "ocurrencias" del Hno. Francisco al tornar a su retiro en el "relicario del P. Champagnat" (fines de 1860).
Lo que parece muy probable es que esta "segunda" estatua debió ser colocada
en su ubicación actual, con la nota que la acompaña, sólo después de la Beatificación, al organizar el "Historial Champagnat" y la habitación del Fundador, en 1957. Las dos imágenes nos traen un idéntico mensaje.
Tampoco debe confundirse la estatua de la "Bonne Mère" con la famosa talla de madera dorada, llamada "la Virgen del corazón de plata", que se encuentra actualmente en el citado Historial del Hermitage, y que también perteneció al P. Fundador y a la primera generación de Hermanos.
Según la tradición, al final del retiro anual, los Hermanos introducían en dicho corazón sus "promesas" o votos, y el P. Champagnat depositaba en él la "lista de destinos". He aquí otra estupenda imagen mariana "de los Maristas". de valor artístico notable, y que también debe ser restaurada y revalorizada en la Congregación. Ojalá algún día alguien investigue su origen.

SAN FRANCISCO DE ASÍS


Hoy les voy a mostrar cómo hacer otro San Francisco de Asís. Antes que nada hay que buscar muy buenas imágenes de él para hacerla lo más fiel posible. La he realizado con la técnica de telas encoladas, masillas epoxídicas y tallado sobre yeso betalfa . ¿Cómo se hace? te lo cuento ahora:

1) Se comienza con la cabeza y las manos. Ideando la ropa (para esto es preciso revisar estampas para que sea más real) y las actitudes de la imagen (esto lleva bastante tiempo).

2) Se van perfilando todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, manto, etc.).

3) Se talla muy bien toda la base y se le pasa goma laca para sellar poros además ayuda a que en el momento del fijado de las telas no se formen grumos con el polvo del lijado.



4) Se pinta la base imitando un suelo de piedras, madera, mármol, etc. y se le da varias manos de barniz. Se la protege con papel adherente para que no se ensucie.

5) Se diagrama la vestimenta en algodón o lino (NO SINTÉTICO) y se le pasa una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos.



6) Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO.




7) Sacar el papel adherente de la base y seguir decorando con otros detalles (aureola, rosario, etc.).

8) Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y todo el perfilado es retocado con dorado u otros colores para crear sombras.



Todo es cuestión de MUCHA PACIENCIA y de no desesperar, porque ya habrán visto que al comienzo “todo parece feo y tosco” pero la realidad es que al final se convierte en una pieza única, artesanal y de muy buen gusto. Esta es una pieza de unos 36 cm. 

Pero para empezar les recomiendo imágenes más grandes, aunque les parezca mentira les va a costar menos. Cuánto más pequeña es la imagen más trabajo da. Siempre presten atención a las dimensiones de tronco, brazos y piernas, si quieren hacer algo bien proporcionado. 

Para que tengan una idea el cuerpo de un varón resulta de multiplicar por 7 el tamaño de la cabeza.

La vida de San Francisco es única, fantástica, atrapante, sencilla, humilde, valiente, etc., etc. Se puede decir tanto de él que no alcanzarían las páginas, ni los días para escribirla. 

Les recomiendo 2 libros:

1- Las florecillas de San Francisco
2- San Francisco de Asís de Chesterton

Un breve resumen de su historia:

Dicen que a San Francisco lo declaró santo el pueblo, antes de que el Sumo Pontífice le concediera ese honor, y que si se hace una votación entre los cristianos (aún entre los protestantes) todos están de acuerdo en declarar que es un verdadero santo. Todos, aun los no católicos, lo quieren y lo estiman.

Nació en Asís (Italia) en 1182. Su madre se llamaba Pica y fue sumamente estimada por él durante toda su vida. Su padre era Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: "el pequeño francesito". Cuando joven a Francisco lo que le agradaba era asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Su padre tenía uno de los mejores almacenes de ropa en la ciudad, y al muchacho le sobraba el dinero. Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo. Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. 

La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.

Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?". Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro. La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado. Él comentaba: "Sí, estoy enamorado y es de la novia más fiel y más pura y santificadora que existe". Los demás no sabían de quién se trataba, pero él sí sabía muy bien que se estaba enamorando de la pobreza, o sea de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Y se fue convenciendo de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres. 

Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás. Desde aquel día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales y a los pobres. Y les regalaba cuanto llevaba consigo.

Un día, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: "Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de la iglesia de San Damián, que estaban muy deterioradas, y se fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, pidiéndole que lo dejara quedarse allí ayudándole a reparar esa construcción que estaba en ruinas. 

El sacerdote le dijo que le aceptaba el quedarse allí, pero que el dinero no se lo aceptaba (le tenía temor a la dura reacción que iba a tener su padre, Pedro Bernardone) Francisco dejó el dinero en una ventana, y al saber que su padre enfurecido venía a castigarlo, se escondió prudentemente. Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero conseguido con las telas que había vendido.

 El prelado devolvió el dinero al airado papá, y Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos". El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.

Se fue por los campos orando y cantando. Unos guerrilleros lo encontraron y le dijeron: "¿Usted quién es? – Él respondió: - Yo soy el heraldo o mensajero del gran Rey". Los otros no entendieron qué les quería decir con esto y en cambio de su respuesta le dieron una paliza. Él siguió lo mismo de contento, cantando y rezando a Dios. Después volvió a Asís a dedicarse a levantar y reconstruir la iglesita de San Damián. Y para ello empezó a recorrer las calles pidiendo limosna. La gente que antes lo había visto rico y elegante y ahora lo encontraba pidiendo limosna y vestido tan pobremente, se burlaba de él. Pero consiguió con qué reconstruir el pequeño templo. La Porciúncula. Este nombre es queridísimo para los franciscanos de todo el mundo, porque en la capilla llamada así fue donde Francisco empezó su comunidad. Porciúncula significa "pequeño terreno". Era una finquita chiquita con una capillita en ruinas. Estaba a 4 kilómetros de Asís. Los padres Benedictinos le dieron permiso de irse a vivir allá, y a nuestro santo le agradaba el sitio por lo pacífico y solitario y porque la capilla estaba dedicada a la Santísima. Virgen.

En la misa de la fiesta del apóstol San Matías, el cielo le mostró lo que esperaba de él. Y fue por medio del evangelio de ese día, que es el programa que Cristo dio a sus apóstoles cuando los envió a predicar. Dice así: "Vayan a proclamar que el Reino de los cielos está cerca. No lleven dinero ni sandalias, ni doble vestido para cambiarse. Gratis han recibido, den también gratuitamente". Francisco tomó esto a la letra y se propuso dedicarse al apostolado, pero en medio de la pobreza más estricta. Cuenta San Buenaventura que se encontró con el santo un hombre a quien un cáncer le había desfigurado horriblemente la cara. El otro intentó arrodillarse a sus pies, pero Francisco se lo impidió y le dio un beso en la cara, y el enfermo quedó instantáneamente curado. Y la gente decía: "No se sabe qué admirar más, si el beso o el milagro".

El primero que se le unió en su vida de apostolado fue Bernardo de Quintavalle, un rico comerciante de Asís, el cual invitaba con frecuencia a Francisco a su casa y por la noche se hacía el dormido y veía que el santo se levantaba y empleaba muchas horas dedicado a la oración repitiendo: "mi Dios y mi todo". Le pidió que lo admitiera como su discípulo, vendió todos sus bienes y los dio a los pobres y se fue a acompañarlo a la Porciúncula. El segundo compañero fue Pedro de Cattaneo, canónigo de la catedral de Asís. El tercero, fue Fray Gil, célebre por su sencillez. Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba.

 En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: "No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el evangelio". Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad, junto a la iglesia de la Porciúncula. Dicen que Inocencio III vio en sueños que la Iglesia de Roma estaba a punto de derrumbarse y que aparecían dos hombres a ponerle el hombro e impedir que se derrumbara. El uno era San Francisco, fundador de los franciscanos, y el otro, Santo Domingo, fundador de los dominicos. Desde entonces el Papa se propuso aprobar estas comunidades.

A Francisco lo atacaban a veces terribles tentaciones impuras. Para vencer las pasiones de su cuerpo, tuvo alguna vez que revolcarse entre espinas. Él podía repetir lo del santo antiguo: "trato duramente a mi cuerpo, porque él trata muy duramente a mi alma".
Clara, una joven muy santa de Asís, se entusiasmó por esa vida de pobreza, oración y santa alegría que llevaban los seguidores de Francisco, y abandonando su familia huyó a hacerse moja según su sabia dirección. Con santa Clara fundó él las hermanas clarisas, que tienen hoy conventos en todo el mundo.

Francisco tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales. Las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz, por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en el monte una mirla venía a despertarlo con su canto cuando era la hora de la oración de la medianoche. Pero si el santo estaba enfermo, el animalillo no lo despertaba. Un conejito lo siguió por algún tiempo, con gran cariño. Dicen que un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente.

Francisco se retiró por 40 días al Monte Alvernia a meditar, y tanto pensó en las heridas de Cristo, que a él también se le formaron las mismas heridas en las manos, en los pies y en el costado. Los seguidores de San Francisco llegaron a ser tan numerosos, que en el año 1219, en una reunión general llamado "El Capítulo de las esteras", se reunieron en Asís más de cinco mil franciscanos. Al santo le emocionaba mucho ver que en todas partes aparecían vocaciones y que de las más diversas regiones le pedían que les enviara sus discípulos tan fervorosos a que predicaran. Él les insistía en que amaran muchísimo a Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica, y que vivieran con el mayor desprendimiento posible hacia los bienes materiales, y no se cansaba de recomendarles que cumplieran lo más exactamente posible todo lo que manda el santo evangelio.

Francisco recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: "El Amor no es amado". Las gentes le escuchaban con especial cariño y se admiraban de lo mucho que sus palabras influían en los corazones para entusiasmarlos por Cristo y su religión.

Dispuso ir a Egipto a evangelizar al sultán y a los mahometanos. Pero ni el jefe musulmán ni sus fanáticos seguidores quisieron aceptar sus mensajes. Entonces se fue a Tierra Santa a visitar en devota peregrinación los Santos Lugares donde Jesús nació, vivió y murió: Belén, Nazaret, Jerusalén, etc. En recuerdo de esta piadosa visita suya los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa. Por no cuidarse bien de las calientísimas arenas del desierto de Egipto se enfermó de los ojos y cuando murió estaba casi completamente ciego. Un sufrimiento más que el Señor le permitía para que ganara más premios para el cielo.

San Francisco, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia. Su saludo era "Paz y bien".

Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.

Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo y en todos los países de la tierra se venera y se admira a este hombre sencillo y bueno que pasó por el mundo enseñando a amar la naturaleza y a vivir desprendido de los bienes materiales y enamorados de nuestro buen Dios. Fue él quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.

lunes, 1 de agosto de 2011

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


Esta hermosa imagen del Inmaculado Corazón de María está hecha en yeso betalfa y adornada con fileteado en dorado estilo florentino. Te cuento cómo se realizó.
1)    Es una imagen que amerita tener ojos de vidrio, ya que hará su expresión más real y hermosa. Para ello se corta la cabeza en forma de “L” ya que los ojos se deben poner por la parte posterior. Se utiliza alguna cierra manual y con mucha paciencia y cuidado, vamos cortando. Se ahuecan las cavidades orbitales y se ponen los ojos, se tapan los huecos con una mezcla de enduído con yeso y cola de carpintero. Se deja secar muy bien unas 48 hs.

 


 

2)    Se rellenan los espacios que quedaron al cortar la cabeza y se lijan muy bien, casi siempre son varias manos de enduído y de lijados.
3)    Se comienza a reparar las partes dañadas o faltantes con masilla epoxídica se espera a que fragüe y se lija muy bien.
4)    Se comienza a pintar la imagen, siempre empezamos por los colores más claros, en este caso utilizaremos goma laca y pigmentos naturales.

 

5)    Una vez que dimos las primeras manos de colores planos, empezamos a perfilar algunos detalles sobresalientes, en este caso el corazón y los rayos que salen de él.
6)    El manto blanco lo podemos realzar haciendo un fileteado en dorado (optativo trabajarlo con blanco o azul fuerte para que realce mucho más). Es un trabajo de muchísima paciencia y buen pulso. Se comienza haciendo un bosquejo en un papel de calcar, lo transferimos en forma simétrica en el manto, MUY SUAVEMENTE PARA NO MARCAR EL YESO BETALFA. Con purpurina y goma laca lo vamos trabajando. Hay que usar un pincel bien finito o en su defecto una pluma pequeña.

 
7)    Una vez terminado el fileteado, hacemos luces y sombras, retocamos las partes manchadas con los colores pertinentes. Barnizamos la pieza o no (ya que como les digo siempre con la goma laca no hace falta). Ponemos una aureola de bronce lisa y trabajo listo.





 
Siempre es una gran alegría realizar imágenes marianas.
Dan mucho trabajo por la cantidad de detalles que llevan, 
pero el resultado final bien lo vale. 
A no tener miedo y a animarse a realizarlas.

QUI DOCET, DISCIT. (GOMA LACA)




Como hago siempre en estos apartados, algunos consejos. Ya fueron varios los que me mandaron e-mail preguntándome sobre la goma laca. Les cuento algunas cosas. Se venden en escamas y las hay rubias (las mejores son las de la India) y amarronadas – rojizas. Tanto una como otra se disuelven en alcohol (un litro de alcohol por un cuarto de escamas). Lo mejor es disolverlas en frascos de vidrio y al sol, por lo menos 48 hs. La goma laca incolora la vamos a utilizar para la disolución del pigmento blanco de titanio, ya que no le cambia el color, con las otras escamas se torna algo rosado.

 
La goma laca yo la uso para sellar los poros del yeso betalfa una vez que he terminado de lijar. Esto es muy importante porque evitamos que el polvillo se adhiera en superficies que no queremos. Aparte cuando se entela este polvillo puede deslucir la pieza, ya que quedan gránulos por todos lados.
La goma laca es un buen disolvente para pigmentos naturales, es fijador del polvillo del lijado y además un buen protector de la pieza, por eso ya habrán leído más de una vez cuando les digo que luego de pintar con pigmentos naturales si quieren pueden barnizar o no.
Atención: se venden ya las gomas lacas preparadas, son más caras y a mi criterio no son tan buenas como las que preparamos en casa. Hay algunos productos comerciales que llevan el nombre de goma laca pero atención, no es al alcohol y suele apelmazar a los pigmentos.
Los pinceles que usemos para pintar con goma laca, los limpiamos muy bien con alcohol, varias veces, para eliminar los restos de pigmentos, caso contrario podrían mezclarse con otros a la hora de pintar y distorsionarían el color que queremos lograr. Yo suelo tener pinceles separados para el blanco y el negro, de esa manera evito problemas.
Si pintaste con goma laca y pigmentos y querés retocar con algún acrílico podés, pero no al revés, ya que se te puede empezar a levantar todo el color. Mientras estás pintando con pigmentos si se te corre la pintura a otro color, lo podés corregir, rápidamente le vas pasando pinceladas suaves con alcohol puro, CON MUCHÍSIMO CUIDADO.
Nada de miedos ni temores, manos a la obra y vas a ver qué buenos trabajos hacés.