lunes, 30 de noviembre de 2020

30 de noviembre fiesta de SAN ANDRÉS.



« Dichoso tú, querido apóstol Andrés, que tuviste
la suerte de ser el primero de los apóstoles en encontrar
a Jesús. Pídele a Él que nosotros le seamos totalmente
fieles en todo, hasta la muerte. » 

San Andrés Apóstol (cuyo nombre significa "varonil") nació en Betsaida, población de Galilea, situada a orillas del lago Genesaret. Era hijo del pescador Jonás y hermano de Simón Pedro. La familia tenía una casa en Cafarnaum, y en ella se hospedaba Jesús cuando predicaba en esta ciudad.

Andrés tiene el honor de haber sido el primer discípulo que tuvo Jesús, junto con San Juan el evangelista. Los dos eran discípulos de Juan Bautista, y este al ver pasar a Jesús (cuando volvía el desierto después de su ayuno y sus tentaciones) exclamó: "He ahí el cordero de Dios". Andrés se emocionó al oír semejante elogio y se fue detrás de Jesús (junto con Juan Evangelista), Jesús se volvió y les dijo: "¿Qué buscan?". Ellos le dijeron: "Señor: ¿dónde vives?". Jesús les respondió: "Venga y verán". Y se fueron y pasaron con Él aquella tarde. Nuca jamás podría olvidar después Andrés el momento y la hora y el sitio donde estaban cuando Jesús les dijo: "Vengan y verán". Esa llamada cambió su vida para siempre.

Andrés se fue luego donde su hermano Simón y le dijo: "Hemos encontrado al Salvador del mundo" y lo llevó a donde Jesús. Así le consiguió a Cristo un formidable amigo, el gran San Pedro.





Al principio Andrés y Simón no iban con Jesús continuamente sino que acudían a escucharle siempre que podían, y luego regresaban a sus labores de pesca. Pero cuando el Salvador volvió a Galilea, encontró a Andrés y a Simón remendando sus redes y les dijo: "Vengan y me siguen", y ellos dejando a sus familias y a sus negocios y a sus redes, se fueron definitivamente con Jesús. Después de la pesca milagrosa, Cristo les dijo: "De ahora en adelante serán pescadores de almas".

El día del milagro de la multiplicación de los panes, fue Andrés el que llevó a Jesús el muchacho que tenía los cinco panes. Andrés presenció la mayoría de los milagros que hizo Jesús y escuchó, uno por uno, sus maravillosos sermones. Vivió junto a Él por tres años.

En el día de Pentecostés, Andrés recibió junto con la Virgen María y los demás Apóstoles, al Espíritu Santo en forma de lenguas de fuego, y en adelante se dedicó a predicar el evangelio con gran valentía y obrando milagros y prodigios.

Un escrito que data del siglo III, el "Fragmento de Muratori" dice: "Al apóstol San Juan le aconsejaban que escribiera el Cuarto Evangelio. Él dudaba, pero le consultó al apóstol San Andrés, el cual le dijo: ‘Debe escribirlo. Y que los hermanos revisen lo que escriba’".
Una tradición muy antigua cuenta que el apóstol Andrés fue crucificado en Patrás, capital de la provincia de Acaya, en Grecia. Que lo amarraron a una cruz en forma de X y que allí estuvo padeciendo durante tres días, los cuales aprovechó para predicar e instruir en la religión a todos los que se le acercaban. Dicen que cuando vio que le llevaban la cruz para martirizarlo, exclamó: "Yo te venero oh cruz santa que me recuerdas la cruz donde murió mi Divino Maestro. Mucho había deseado imitarlo a Él en este martirio. Dichosa hora en que tú al recibirme en tus brazos, me llevarán junto a mi Maestro en el cielo".





La tradición coloca su martirio en el 30 de noviembre del año 63, bajo el imperio cruel de Nerón.

domingo, 29 de noviembre de 2020

Este domingo la Iglesia Católica inicia el Adviento y el año litúrgico.



Este domingo comienza el año litúrgico de la Iglesia Católica y con ello el Adviento que son los cuatro domingos anteriores a la Navidad.

El adviento, que en latín significa venida, es una época de preparación espiritual de los católicos que celebran el 25 de diciembre el nacimiento del Niño Jesús.

Durante cuatro domingos los católicos se preparan leyendo el evangelio que corresponde a ese día, la encendida de las velas de la corona, analizan la palabra de Dios y hacen oraciones.



En el Adviento se destacan algunas tradiciones como la encendida de las velas de la corona, que tiene su origen en una tradición pagana europea que consistía en prender velas durante el invierno para representar al fuego del dios sol, para que regresara con su luz y calor durante el invierno.

Los primeros misioneros aprovecharon esta tradición para evangelizar a las personas.

Son cuatro velas que tiene la corona y se enciende una cada domingo de Adviento al hacer una oración familiar.

Los personajes del Adviento son:

Juan Bautista: Figura de preparación

Isaías: Figura de espera por la Salvación

María. Virgen de la esperanza y Madre del Salvador

Sugerencias para la Corona de Adviento

1.- La Iglesia recomienda que la corona sea elaborada en familia.

2.- La corona se colocará en un lugar especial para que los niños puedan tener presenta la venida del Hijo de Dios.


3.- Fijar un horario para que toda la familia participe en el encendido de las velas.


sábado, 28 de noviembre de 2020

Taller de Imaginería religiosa San Juan de Dios.

 Estamos en la ciudad deOberá, provincia de Misiones en Argentina.



Los Pasionistas inauguran su Año Jubilar por el 300º Aniversario de su fundación.


  

El 22 de noviembre del año 1720 fueron fundados por San Pablo (Danei) de la Cruz.

Este 22 de noviembre del 2020, comenzó el Jubileo de la Congregación de la Pasión de Jesucristo (Pasionistas). En ocasión del 300º Aniversario desde su fundación, este Año Santo se extenderá hasta el 1º de enero de 2022.

El papa Francisco ha querido unirse espiritualmente a esta celebración y a la «alegría por el don de la vocación que los Pasionistas han recibido de vivir y proclamar la memoria de la Pasión de Cristo, haciendo del misterio pascual el centro de su vida».

  

A las 10.30 de la mañana, de este 22 de noviembre, desafiando la pandemia pero respetando las medidas anti COVID-19, en la Basílica de los Ss. Juan y Pablo, en Roma, se inició oficialmente el Jubileo con la apertura de la Puerta Santa y la celebración de la Misa inaugural –que se pudo seguir por streaming y fue presidida por el Secretario de Estado Vaticano, el Cardenal Pietro Parolin.

¿Qué se celebra en el Jubileo Pasionista?

Para los Pasionistas, el presente Jubileo, que se inaugura con mascarillas y distancia social, es una ocasión para la renovación interior, profundización y actualización del carisma, como lo recoge el tema que han elegido: «Renovar nuestra misión: gratitud, profecía, esperanza». Este enfoque de mantener vivo y promover el carisma fue el eje del 47° Capítulo General de 2018 y lo será también en el próximo Sínodo de la Congregación en 2021. 

El Superior General de la Congregación, el P. Joachim Rego C.P., precisó: «Todas las celebraciones planeadas deben estar dirigidas a profundizar nuestro compromiso de mantener viva la memoria de la Pasión de Jesús como la máxima expresión del Amor de Dios para todas las gentes y toda la creación; y encontrar formas nuevas y contemporáneas para promover esta Memoria (Memoria Passionis)».

El mensaje del Papa Francisco a los Pasionistas

El Papa Francisco también ha querido manifestar su cercanía y alegría por esta fecha conmemorativa. En un mensaje dirigido al Superior General de los Pasionistas, el Santo Padre los animó a «reforzar su compromiso en favor de las necesidades de la humanidad. 

Esta urgencia misionera se dirige sobre todo hacia los crucificados de nuestro tiempo: los pobres, los débiles, los oprimidos y los descartados por las muchas formas de injusticia. El cumplimiento de esta tarea requerirá por su parte un esfuerzo sincero de renovación interior, que deriva de la relación personal con el Crucificado-Resucitado. 

Solamente el que está crucificado por amor, como lo fue Jesús en la cruz, es capaz de socorrer a los crucificados de la historia con palabras y acciones eficaces».

  

Además, también ha dicho que «este importante centenario representa una oportunidad providencial para que podáis encaminaros hacia nuevos objetivos apostólicos», con la conciencia de que «el contacto con la Palabra de Dios en la oración y la lectura de los signos de los tiempos en los acontecimientos cotidianos, os harán capaces de percibir el soplo creativo del Espíritu que alienta en el tiempo, señalando respuestas a las expectativas de la humanidad: a nadie se le escapa que hoy vivimos en un mundo en el que ya nada es como antes».

Los Pasionistas, fundados por un santo.

Han pasado 300 años desde el 22 de noviembre de 1720, el día en el que el joven Pablo Danei, fundador de los Pasionistas, recibió el hábito de ermitaño e inició un retiro de 40 días en la pequeña celda de la Iglesia de San Carlos en Castellazzo. Durante este retiro escribió las Reglas de «Los Pobres de Jesús», la futura Congregación de la Pasión. 

Tomó el nombre religioso de Pablo de la Cruz y, con el tiempo, con algunos compañeros asumieron el nombre de «Pasionistas», en consonancia con el encargo que la Virgen le había hecho a Pablo: predicar la Pasión de Jesucristo como «el don más maravilloso del amor de Dios, la fuerza que puede transformar al hombre y al mundo entero». Fue canonizado en 1867 por el Papa Pío IX.

Renovar la misión Pasionista

«Cuando hablamos de renovar nuestra misión –explicó el Superior General Joachim Rego C.P.– se trata principalmente de renovarnos a nosotros mismos, porque ‘quiénes somos’ y ‘qué hacemos’ están interconectados e interrelacionados».

El Año Jubilar, por lo tanto, no se trata de una celebración de su grandeza o sus éxitos; sino más bien de las bendiciones de Dios durante estos tres siglos y de la fidelidad de innumerables Pasionistas que, por su vida y su misión, han mantenido vivo el recuerdo de la Pasión de Jesús como un acto magnánimo y concreto del amor de Dios.

Durante el Jubileo, se celebrará en Roma, en la Universidad Lateranense, el Congreso Internacional «La sabiduría de la cruz en un mundo plural», del 21 al 24 de septiembre de 2021.

 


Santos, Beatos y Venerables de la Congregación Pasionista  

San Pablo de la Cruz, presbítero, fundador y Primer Superior General de la Congregación de la Pasión de la orden.

El papa Pío IX le beatificó el 1 de octubre de 1852 y canonizó el 29 de junio de 1867.

Su fiesta se celebra el 19 de octubre.

San Vicente María Strambi, el primer obispo pasionista Canonizado.

San Inocencio de la Inmaculada Concepción (dentro del grupo de los mártires de Turón, muertos durante la revolución de Asturias, España) Protomártir Pasionista.

Santa Gema Galgani, mística y estigmática, vivió como laica consagrada el carisma de la Pasión de Cristo, pues por su precaria salud no pudo ingresar a un convento pasionista.

San Gabriel de la Dolorosa, estudiante pasionista, fallecido a la edad de 27 años sin haber sido aún ordenado sacerdote. Vivió una vida intensa de estudio, misión y contemplación en los conventos de Morrovalle e Isola (donde hoy se encuentra su santuario), después de haber llevado una vida muy mundana. Es copatrono mundial de la juventud, junto con el jesuita San Luis Gonzaga.

Santa María Goretti, mártir de la pureza, entregó su vida a cambio de evitar los abusos de un vecino que quiso ultrajarla, y a quien perdonó durante su agonía, logrando la conversión del mismo después de su muerte.

San Carlos de San Andrés, sacerdote (en el siglo: Juan Andrés Houben). Nacido el 11 de diciembre de 1821 en Munstergeleen (Holanda) y muerto el 5 de enero de 1893 en Dublín (Irlanda).

Beato Gabriel de Nuestra Señora del Sagrado Corazón (en el mundo, "Galileo Nicolini"), joven novicio Pasionista.

Beato Domingo de la Madre de Dios, (Domingo Barbieri) célebre por su labor en el restablecimiento de la jerarquía católica en Inglaterra y por la conversión del después cardenal, San John Henry Newman.

Beato Grimoaldo de la Purificación de Santa María

Beato Eugenio Bossilkov, Obispo Pasionista búlgaro de la diócesis de Nicópolis, mártir.

Beato Isidoro de San José

Beato Lorenzo María de San Francisco Javier

Beato Pio de San Luis Gonzaga

Beato Bernardo María de Jesús, Superior General de la Congregación de la Pasión. El 16 de octubre de 1988, el papa Juan Pablo II lo declara Beato.

A fecha de 16 de diciembre de 2006, el papa Benedicto XVI promulgó nuevos decretos de la Congregación para la Causa de los Santos, que abre el camino para varias canonizaciones y beatificaciones, incluyendo la aprobación de los milagros que permitirán la canonización de este beato.

Beatos Mártires de Daimiel:

Beatificados el 1 de octubre de 1989 por el papa Juan Pablo II, a 22 mártires de esta orden muertos en la persecución durante la Guerra Civil Española:

Beato Nicéforo de Jesús y María, padre, superior provincial de Daimiel.

Beato José de los Sagrados Corazones, mártir

Beato Zacarías Fernández Crespo, mártir

Beato Benito Solana Ruiz, mártir

Beato José Osés Sainz, mártir

Beato José María Ruiz Martínez, mártir

Beato Félix Ugalde Irurzun, mártir

Beato Pablo María Leoz Portillo, mártir

Ven. Juan Bautista Danei Massari, hermano y primer discípulo de San Pablo de la Cruz.

Ven. María Crucificada Costantini fundadora con el mismo San Pablo de la Cruz de las Religiosas de la Pasión de Jesucristo en Italia y con estricto apego a la clausura.

Ven. Dolores Medina fundadora con el padre Diego Alberici de las Hijas de la Pasión de Jesucristo y de María Dolorosa en México y con estricto apego a las obras sociales.

Ven. Juan Bruni

Ven. Gerardo Sagarduy

Ven. Aita Patxi Gondra

Ven. Fortunato de San Pablo El Santo Cura de Ars  en versión Pasionista.

 




28 de noviembre fiesta de Santa Catalina Labouré.






Catalina nació el 2 de mayo de 1806, en Fain-les-Moutiers, Borgoña (Francia) de una familia campesina, en 1806. Al quedar huérfana de madre a los 9 años le encomendó a la Santísima Virgen que le sirviera de madre, y la Madre de Dios le aceptó su petición. "A Ti he elegido por mi Madre", dijo Catalina a María.

Como su hermana mayor se fue de monja vicentina, Catalina tuvo que quedarse al frente de los trabajos de la cocina y del lavadero en la casa de su padre, y por esto no pudo aprender a leer ni a escribir.

A los 14 años pidió a su papá que le permitiera irse de religiosa a un convento pero él, que la necesitaba para atender los muchos oficios de la casa, no se lo permitió. Ella le pedía a Nuestro Señor que le concediera lo que tanto deseaba: ser religiosa. Y una noche vio en sueños a un anciano sacerdote que le decía: "Un día me ayudarás a cuidar a los enfermos". La imagen de ese sacerdote se le quedó grabada para siempre en la memoria.

Al fin, a los 24 años, logró que su padre la dejara ir a visitar a la hermana religiosa, y al llegar a la sala del convento vio allí el retrato de San Vicente de Paúl y se dió cuenta de que ese era el sacerdote que había visto en sueños y que la había invitado a ayudarle a cuidar enfermos. Desde ese día se propuso ser hermana vicentina, y tanto insistió que al fin fue aceptada en la comunidad.

Entró a la vida religiosa con la Hijas de la Caridad el 22 de enero de 1830 y después de tres meses de postulantado, 21 de abril, fue trasladada al noviciado de París, en la Rue du Bac, 140.

Fue destinada al hospicio de Enghien, en la calle de Reuilly de París. Durante cuarenta y cinco años se dedicó a oficios humildes: de la cocina a la ropería, al cuidado del gallinero, lo que le recuerda sus pichones de la granja de la infancia: a la asistencia a los ancianos de la enfermería, al cargo, ya para hermanas inútiles y sin fuerzas, de la portería.

El 27 de noviembre de 1830 estando Santa Catalina rezando en la capilla del convento, la Virgen María se le apareció totalmente resplandeciente, derramando de sus manos hermosos rayos de luz hacia la tierra. Ella le encomendó que hiciera una imagen de Nuestra Señora así como se le había aparecido y que mandara hacer una medalla que tuviera por un lado las iniciales de la Virgen María "M", y una cruz, con esta frase "Oh María, sin pecado concebida, ruega por nosotros que recurrimos a Ti". Y le prometió ayudas muy especiales para quienes lleven esta medalla y recen esa oración.

En 1865 muere el padre Aladel, su confesor y quien cnoce todo de las aparciones y cualquiera puede pensar en la gran pena de la Santa. Sin embargo, durante las exequias alguien pudo observar el rostro radiante de sor Catalina, que presentía el premio que la Virgen otorgaba a su fiel servidor.


Otro sacerdote le sustituye en su cometido de confesor: la religiosa le informe sobre las apariciones, pero no consigue ser comprendida.

Sor Catalina habla de tales hechos extraordinarios exclusivamente con su confesor: ni siquiera en los apuntes íntimos de la semana de ejercicios hay referencias a sus visiones.

Ella vive en el silencio, y hasta tal punto es dueña de sí, que en los cuarenta y seis años de religiosa jamás hizo traición a su secreto, aun después que las novicias de 1830 iban desapareciendo, y se sabe que la testigo de las apariciones aún vive. La someten a preguntas imprevistas para cogerla de sorpresa, y todo en vano. Sor Catalina sigue impasible, desempeñando los vulgares oficios de comunidad con el aire más natural del mundo.

La virtud del silencio consiste no tanto en sustraerse a la atención de los demás cuanto en insistir ante su confesor con paciencia y sin desmayos, sin que estalle su dolor ante las dilaciones. Ha muerto el padre Aladel y el altar de la capilla sigue sin levantarse, y la religiosa teme que la muerte la impida cumplir toda la misión que se le confiara.

El confesor que sustituyó al padre Aladel es sustituido por otro. Estamos a principios de junio de 1876, año en que "sabe" la Santa que habrá de morir. Tiene delante pocos meses de vida. Ora con insistencia, y, después de haber pedido consejo a la Virgen, confía su secreto a la superiora de Enghien, la cual con voluntad y decisión consigue que se erija en el altar la estatua que perpetúe el recuerdo de las apariciones.

La misión ha sido cumplida del todo. Y sor Catalina muere ya rápidamente a los setenta años, el 31 de diciembre de 1876.
En noviembre de aquel año tuvo el consuelo de hacer los últimos ejercicios en la capilla de la rue de Bac, donde había sentido las confidencias de la Virgen.
 
Su muerte fue dulce, después de recibir los santos sacramentos, mientras le rezaban las letanías de la Inmaculada.
Cuando cincuenta y seis años más tarde el cardenal Verdier abría su sepultura para hacer la recognición oficial de sus reliquias, se halló su cuerpo incorrupto, intactos los bellos ojos azules que habían visto a la Virgen.
Hoy sus reliquias reposan en la propia capilla de la rue du Bac, en el altar de la Virgen del Globo, por cuya erección tuvo
El papa Pío XI la beatificó el 28 de mayo de 1933 y Pío XII el 27 de julio de 1947 la canonizó. Su fiesta se celebra el 28 de noviembre.




viernes, 27 de noviembre de 2020

Imagen de la Virgen de la Medalla Milagrosa.

Esta imagen de la Medalla Milagrosa, la he realizado con la técnica de telas encoladas y masillas epoxídicas. Es la misma técnica que se ha utilizado para hacer la imagen de la Madre Teresa, Charles de Foucald, Padre Damián, etc., con lo que les doy la pauta de las múltiples imágenes artesanales, e irrepetibles que se pueden hacer. ¿Cómo se hace? te lo cuento ahora por si no leíste alguno de los anteriores trabajos:

  

  


1)      Se parte de un soporte (que puede ser de alambre, madera, plástico, cartón, telgopor, etc.) En este caso es una estructura de plástico, recubierta en telas. Se fija dicho soporte a una base, que en este caso es de madera. Se le van marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES!!!!!. Para eso te recomiendo que veas el artículo de QUI DOCET, DISCIT que habla sobre las proporciones corpóreas más comunes. Si hiciera falta, se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. Como es una mujer, le damos un poco más las caderas y marcaremos la zona de los pechos. Se pinta la cara y las manos. Se añade la cabeza que se fija con masilla epoxídica. Sobre la base y con masillas epoxídicas, representamos a la serpiente con la manzana y la pintamos.

  

  

2)      Se sigue con la cabeza y las manos. Vamos pensando cómo va a ir ubicada la ropa (para esto es preciso ver estampas para que sea lo más real posible) y las actitudes de la imagen (esto lleva bastante tiempo) es cuestión de buscarlas. Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, cofia, velo, etc.). Esta imagen es bien sencilla, ya que solamente lleva las palmas de las manos extendidas hacia adelante, sin ningún otro aditamento.

  

  

  

  

 

  

  

  

  

3)      Se diagrama la vestimenta de la Santísima Virgen en tela de algodón o lino (NO SINTÉTICO) y se le pasa una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos. Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO. Lo adherimos todo muy bien al cuerpo y lo dejamos secar. Nos vamos a ayudar haciendo algún “andamio” con palitos, hilos, alfileres, etc. Para que fragüe todo en el lugar correcto. La secuencia es: mangas, túnica, manto y velo (en ese orden). Mucho cuidado al pintar, ya que estamos trabajando con azul fráncés y blanco. Siempre recomiendo empezar por el más claro.


 

 

4)      Sacar el papel adherente de la base y el cuerpo y seguir decorando con otros detalles (aureola, cinturón, etc.). Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y todo el perfilado es retocado para crear sombras.

RECOMENDACIÓN: procuren no agregarles demasiadas cosas a las imágenes, traten de hacerlas lo más fiel que puedan, por eso recurran a algún buscador para ver estampas o fotos si las hubiera como es este caso. “Muchas veces, más es menos”.

El paso a paso: