jueves, 27 de febrero de 2020

27 de febrero fiesta de San Gabriel de la Dolorosa.





Nació en Asís (Italia) en 1838. Su nombre en el mundo era Francisco Possenti. Era el décimo entre 13 hermanos. Su padre trabajaba como juez de la ciudad.

A los 4 años quedó huérfano de madre. El papá, que era un excelente católico, se preocupó por darle una educación esmerada, mediante la cual logró ir dominando su carácter fuerte que era muy propenso a estallar en arranques de ira y de mal genio.

Tuvo la suerte de educarse con dos comunidades de excelentes educadores: los Hermanos Cristianos y los Padres Jesuitas; y las enseñanzas recibidas en el colegio le ayudaron mucho para resistir los ataques de sus pasiones y de la mundanalidad.

El joven era sumamente esmerado en vestirse a la última moda. Y sus facciones elegantes y su fino trato, a la vez que su rebosante alegría y la gran agilidad para bailar, lo hacían el preferido de las muchachas en las fiestas. Su lectura favorita eran las novelas, pero le sucedía como en otro tiempo a San Ignacio, que al leer novelas, en el momento sentía emoción y agrado, pero después le quedaba en el alma una profunda tristeza y un mortal hastío y abatimiento. Sus amigos lo llamaban "el enamoradizo". Pero los amores mundanos eran como un puñal forrado con miel". Dulces por fuera y dolorosos en el alma.

En una de las 40 cartas que de él se conservan, le escribe a un antiguo amigo, cuando ya se ha entrado de religioso: "Mi buen colega; si quieres mantener tu alma libre de pecado y sin la esclavitud de las pasiones y de las malas costumbres tienes que huir siempre de la lectura de novelas y del asistir a teatros donde se dan representaciones mundanas. Mucho cuidado con las reuniones donde hay licor y con las fiestas donde hay sensualidad y huye siempre de toda lectura que pueda hacer daño a tu alma. Yo creo que si yo hubiera permanecido en el mundo no habría conseguido la salvación de mi alma. ¿Dirás que me divertí bastante? Pues de todo ello no me queda sino amargura, remordimiento y temor y hastío. Perdóname si te di algún mal ejemplo y pídele a Dios que me perdone también a mí".

Al terminar su bachillerato, y cuando ya iba a empezar sus estudios universitarios, Dios lo llamó a la conversión por medio de una grave enfermedad. Lleno de susto prometió que si se curaba de aquel mal, se iría de religioso. Pero apenas estuvo bien de salud, olvidó su promesa y siguió gozando del mundo.

Un año después enferma mucho más gravemente. Una laringitis que trata de ahogarlo y que casi lo lleva al sepulcro. Lleno de fe invoca la intercesión de un santo jesuita martirizado en las misiones y promete irse de religioso, y al colocarse una reliquia de aquel mártir sobre su pecho, se queda dormido y cuando despierta está curado milagrosamente. Pero apenas se repone de su enfermedad empieza otras vez el atractivo de las fiestas y de los enamoramientos, y olvida su promesa. Es verdad que pide ser admitido como jesuita y es aceptado, pero él cree que para su vida de hombre tan mundano lo que está necesitando es una comunidad rigurosa, y deja para más tarde el entrar a una congregación de religiosos.

Estalla la peste del cólera en Italia. Miles y miles de personas van muriendo día por día. Y el día menos pensado muere la hermana que él más quiere. Considera que esto es un llamado muy serio de Dios para que se vaya de religioso. Habla con su padre, pero a éste le parece que un joven tan amigo de las fiestas mundanas se va a aburrir demasiado en un convento y que la vocación no le va a durar quizá ni siquiera unos meses.

Pero un día asiste a una procesión con la imagen de la Virgen Santísima. Nuestro joven siempre le ha tenido una gran devoción a la Madre de Dios (y probablemente esta devoción fue la que logró librarlo de las trampas del mundo) y en plena procesión levanta sus ojos hacia la imagen de la Virgen y ve que Ella lo mira fijamente con una mirada que jamás había sentido en su vida. Ante esto ya no puede resistir más. Se va a donde su padre a rogarle que lo deje irse de religioso. El buen hombre le pide el parecer al confesor de su hijo, y recibida la aprobación de este santo sacerdote, le concede el permiso de entrar a una comunidad bien rígida y rigurosa, los Padres Pasionistas.
Al entrar de religioso se cambia el nombre y en adelante se llamará Gabriel de la Dolorosa. Gabriel, que significa: el que lleva mensajes de Dios. Y de la Dolorosa, porque su devoción mariana más querida consiste en recordar los siete dolores o penas que sufrió la Virgen María. Desde entonces será un hombre totalmente transformado.

Gabriel había gozado siempre de muchas comodidades en la vida y le había dado gusto a sus sentidos y ahora entra a una comunidad donde se ayuna y donde la alimentación es tosca y nada variada. Los primeros meses sufre un verdadero martirio con este cambio tan brusco, pero nadie le oye jamás una queja, ni lo ve triste o disgustado.

Gabriel lo que hacía, lo hacía con toda el alma. En el mundo se había dedicado con todas sus fuerzas a las fiestas mundanas, pero ahora, entrado de religioso, se dedicó con todas las fuerzas de su personalidad a cumplir exactamente los Reglamentos de su Comunidad. Los religiosos se quedaban admirados de su gran amabilidad, de la exactitud total con la que cumplía todo lo que se le mandaba, y del fervor impresionante con el que cumplía sus prácticas de piedad.

Su vida religiosa fue breve. Apenas unos seis años. Pero en él se cumple lo que dice el Libro de la Sabiduría: "Terminó sus días en breve tiempo, pero ganó tanto premio como si hubiera vivido muchos años".

Su naturaleza protestaba porque la vida religiosa era austera y rígida, pero nadie se daba cuenta en lo exterior de las repugnancias casi invencibles que su cuerpo sentí ante las austeridades y penitencias. Su director espiritual sí lo sabía muy bien.

Al empezar los estudios en el seminario mayor para prepararse al sacerdocio, leyó unas palabras que le sirvieron como de lema para todos sus estudios, y fueron escritas por un sabio de su comunidad, San Vicente María Strambi. Son las siguientes: "Los que se preparan para ser predicadores o catequistas, piensen mientras estudian, que una inmensa cantidad de pobres pecadores les suplica diciendo: por favor: prepárense bien, para que logren llevarnos a nosotros a la eterna salvación". Este consejo tan provechoso lo incitó a dedicarse a los estudios religiosos con todo el entusiasmo de su espíritu.

Cuando ya Gabriel está bastante cerca de llegar al sacerdocio le llega la terrible enfermedad de la tuberculosis. Tiene que recluirse en la enfermería, y allí acepta con toda alegría y gran paciencia lo que Dios ha permitido que le suceda. De vómito de sangre en vómito de sangre, de ahogo en ahogo, vive todo un año repitiendo de vez en cuando lo que Jesús decía en el Huerto de los Olivos: "Padre, si no es posible que pase de mí este cáliz de amargura, que se cumpla en mí tu santa voluntad".

La Comunidad de los Pasionistas tiene como principal devoción el meditar en la Santísima Pasión de Jesús. Y al pensar y repensar en lo que Cristo sufrió en la Agonía del Huerto, y en la Flagelación y coronación de espinas, y en la Subida al Calvario con la cruz a cuestas y en las horas de mortal agonía que el Señor padeció en la Cruz, sentía Gabriel tan grande aprecio por los sufrimientos que nos vuelven muy semejantes a Jesús sufriente, que lo soportaba todo con un valor y una tranquilidad impresionantes.

Pero había otra gran ayuda que lo llenaba de valor y esperanza, y era su fervorosa devoción a la Madre de Dios. Su libro mariano preferido era "Las Glorias de María", escrito por San Alfonso, un libro que consuela mucho a los pecadores y débiles, y que aunque lo leamos diez veces, todas las veces nos parece nuevo e impresionante. La devoción a la Sma. Virgen llevó a Gabriel a grados altísimos de santidad.

A un religioso le aconsejaba: "No hay que fijar la mirada en rostros hermosos, porque esto enciende mucho las pasiones". A otro le decía: "Lo que más me ayuda a vivir con el alma en paz es pensar en la presencia de Dios, el recordar que los ojos de Dios siempre me están mirando y sus oídos me están oyendo a toda hora y que el Señor pagará todo lo que se hace por él, aunque sea regalar a otro un vaso de agua".



Y el 27 de febrero de 1862, después de recibir los santos sacramentos y de haber pedido perdón a todos por cualquier mal ejemplo que les hubiera podido dar, cruzó sus manos sobre el pecho y quedó como si estuviera plácidamente dormido. Su alma había volado a la eternidad a recibir de Dios el premio de sus buenas obras y de sus sacrificios. Apenas iba a cumplir los 25 años.

Poco después empezaron a conseguirse milagros por su intercesión y en 1926 el Sumo Pontífice lo declaró santo, y lo nombró Patrono de los Jóvenes laicos que se dedican al apostolado.

San Gabriel de la Dolorosa: pídele a la Sma. Virgen por tantos jóvenes tan llenos de vitalidad y de entusiasmo para que encaucen las enormes fuerzas de su alma, no a dejarlas perderse en goces mundanos, sino a ganarse un gran premio en el cielo dedicándose a salvar su propia alma y la de muchos más.

27 de febrero fiesta de la Beata María Caridad Brader.



 Religiosa franciscana que se dedicó principalmente al apostolado misionero. Fundó la congregación Franciscanas de María Inmaculada, en la que supo inculcar en sus seguidoras el equilibrio entre la oración contemplativa y la acción evangelizadora.

Nació el 14 de agosto de 1860 en Kaltbrunn, St. Gallen (Suiza). Fue bautizada al día siguiente con el nombre de María Josefa Carolina.

Fue dotada de una inteligencia poco común que su madre supo guiar, esforzándose por darle una esmerada educación, que incluía una sólida formación cristiana y en virtudes, con la que la Beata fue moldeando poco a poco su corazón a las inspiraciones de Dios, y un amor peculiar a la Virgen María.

En la escuela de Kaltbrun, cursó con gran aprovechamiento los estudios de la enseñanza primaria; en el instituto María Hilf de Altstätten, dirigido por una comunidad de religiosas de la Tercera Orden Regular de san Francisco, los de enseñanza media (1º de octubre de 1880); y en Friburgo perfeccionó sus conocimientos y recibió el diploma oficial de maestra.
En plena juventud hizo caso a la voz que resonaba en su interior y decidió abrazar la vida consagrada, pero su madre se opuso, ya que la amaba demasiado, era su hija única y la señora era viuda. Aún así, el 1º de marzo de 1881, María vistió el hábito franciscano, cambiando su nombre al de María Caridad del amor del Espíritu Santo.

El 22 de agosto del año siguiente, emitió los votos religiosos.
Dada su preparación pedagógica, fue destinada a la enseñanza en el colegio anexo al monasterio.

A finales del siglo XIX, el Obispo Pedro Schumacher envió cartas a los conventos en busca de religiosas dispuestas a trabajar en territorios de misión, entre ellas, a las religiosas del instituto María Hilf; Caridad Brader se ofreció entusiastamente como voluntaria.


La beata María Bernarda Bütler, superiora del convento, que encabezó el grupo de las seis misioneras, la descibía con las siguientes palabras: «A la fundación misionera va la madre Caridad, generosa en sumo grado, que no retrocede ante ningún sacrificio y, con su extraordinario don de gentes y su pedagogía, podrá prestar a la misión grandes servicios».

El 19 de junio de 1888 la madre Caridad y sus compañeras emprendieron el viaje hacia Chone, Ecuador. En 1893 continuó misionando, pero ahora en Túquerres, Colombia, donde pasó gran parte de su vida. Ahí, se ganó el afecto de los indígenas, a quienes atendía con gran celo misionero, haciendo hasta lo imposible para llegar hasta donde estaban, desafiando al clima y las condiciones del terreno.

Le preocupaban de manera especial los más pobres, los marginados y los que todavía no conocían el Evangelio.



Ante la necesidad de contar con más misioneras para darse vasto en el apostolado, fundó en 1894 la congregación de Franciscanas de María Inmaculada, apoyada por el padre alemán Reinaldo Herbrand.

Al incio, la Congregación estuvo compuesta por jóvenes suizas, pero pronto se unieron las vocaciones autóctonas, sobre todo de Colombia, que hicieron crecer su carisma y extendenderlo a varios países.

La madre Caridad, en su actividad apostólica, supo compaginar muy bien la contemplación y la acción. Exhortaba a sus hijas a una preparación académica eficiente, pero «sin que se apague el espíritu de la santa oración y devoción». Cultivaba la vida interior y vivía en continua presencia de Dios.

Su fortaleza espiritual fue la santa Eucaristía, donde encontró los valores que le dieron sentido a su vida. Movida por ese amor, infundió la Adoración Perpetua a Jesús Sacramentado, de manera diurna y nocturna, que dejó como el patrimonio más estimado a su comunidad, junto con el amor y apoyo a los sacerdotes como ministros de Dios.

Fue superiora general y guía espiritual de su Congregación de 1893 hasta 1919, y reelegida de 1928 a 1940; después manifestó su decisión irrevocable de no volver a tomar el cargo, y a su sucesora le prometió filial obediencia.

En 1933 tuvo la alegría de recibir la aprobación pontificia de su Congregación.

A sus 82 años de edad presintió su muerte, no sin antes exhortar a sus hermanas a continuar con las obras de caridad con los más necesitados y adherirse a los sacerdotes.

El 27 de febrero de 1943 en Pasto, Colombia falleció. Al divulgarse la noticia una multitud de devotos acudieron a venerar sus restos mortales, encomendándose a su intercesión.



Los funerales se celebraron el 2 de marzo de 1943, con la asistencia de autoridades eclesiásticas y civiles, así como una gran multitud de fieles que decían: «ha muerto una santa». Su tumba sigue siendo meta constante de peregrinos que la invocan en sus necesidades.


El 23 de marzo de 2003 el Papa San Juan Pablo II la proclamó Beata.

miércoles, 26 de febrero de 2020

Miércoles de Cenizas.



La imposición de las cenizas nos recuerda que nuestra vida en la tierra es pasajera y que nuestra vida definitiva se encuentra en el Cielo.

La Cuaresma comienza con el miércoles de Ceniza y es un tiempo de oración, penitencia y ayuno. Cuarenta días que la Iglesia marca para la conversión del corazón.

Las palabras que se usan para la imposición de cenizas, son:

“Concédenos, Señor, el perdón y haznos pasar del pecado a la gracia y de la muerte a la vida”

“Recuerda que polvo eres y en polvo te convertirás"

“Arrepiéntete y cree en el Evangelio”.

Origen de la costumbre

Antiguamente los judíos acostumbraban cubrirse de ceniza cuando hacían algún sacrificio y los ninivitas también usaban la ceniza como signo de su deseo de conversión de su mala vida a una vida con Dios.

En los primeros siglos de la Iglesia, las personas que querían recibir el Sacramento de la Reconciliación el Jueves Santo, se ponían ceniza en la cabeza y se presentaban ante la comunidad vestidos con un "hábito penitencial". Esto representaba su voluntad de convertirse.

En el año 384 d.C., la Cuaresma adquirió un sentido penitencial para todos los cristianos y desde el siglo XI, la Iglesia de Roma acostumbra poner las cenizas al iniciar los 40 días de penitencia y conversión.

Las cenizas que se utilizan se obtienen quemando las palmas usadas el Domingo de Ramos de año anterior. Esto nos recuerda que lo que fue signo de gloria pronto se reduce a nada.

También, fue usado el período de Cuaresma para preparar a los que iban a recibir el Bautismo la noche de Pascua, imitando a Cristo con sus 40 días de ayuno.

La imposición de ceniza es una costumbre que nos recuerda que algún día vamos a morir y que nuestro cuerpo se va a convertir en polvo. Nos enseña que todo lo material que tengamos aquí se acaba. En cambio, todo el bien que tengamos en nuestra alma nos lo vamos a llevar a la eternidad. Al final de nuestra vida, sólo nos llevaremos aquello que hayamos hecho por Dios y por nuestros hermanos los hombres.

Cuando el sacerdote nos pone la ceniza, debemos tener una actitud de querer mejorar, de querer tener amistad con Dios. La ceniza se le impone a los niños y a los adultos.

Significado del carnaval al inicio de la Cuaresma

La palabra carnaval significa adiós a la carne y su origen se remonta a los tiempos antiguos en los que por falta de métodos de refrigeración adecuados, los cristianos tenían la necesidad de acabar, antes de que empezara la Cuaresma, con todos los productos que no se podían consumir durante ese período (no sólo carne, sino también leche, huevo, etc.)

Con este pretexto, en muchas localidades se organizaban el martes anterior al miércoles de ceniza, fiestas populares llamadas carnavales en los que se consumían todos los productos que se podrían echar a perder durante la cuaresma.

Muy pronto empezó a degenerar el sentido del carnaval, convirtiéndose en un pretexto para organizar grandes comilonas y para realizar también todos los actos de los cuales se "arrepentirían" durante la cuaresma, enmarcados por una serie de festejos y desfiles en los que se exaltan los placeres de la carne de forma exagerada, tal como sigue sucediendo en la actualidad en los carnavales de algunas ciudades, como en Río de Janeiro o Nuevo Orleans.

El ayuno y la abstinencia

El miércoles de ceniza y el viernes santo son días de ayuno y abstinencia. La abstinencia obliga a partir de los 14 años y el ayuno de los 18 hasta los 59 años. El ayuno consiste hacer una sola comida fuerte al día y la abstinencia es no comer carne. Este es un modo de pedirle perdón a Dios por haberlo ofendido y decirle que queremos cambiar de vida para agradarlo siempre.

La oración

La oración en este tiempo es importante, ya que nos ayuda a estar más cerca de Dios para poder cambiar lo que necesitemos cambiar de nuestro interior. Necesitamos convertirnos, abandonando el pecado que nos aleja de Dios. Cambiar nuestra forma de vivir para que sea Dios el centro de nuestra vida. Sólo en la oración encontraremos el amor de Dios y la dulce y amorosa exigencia de su voluntad.

Para que nuestra oración tenga frutos, debemos evitar lo siguiente:

La hipocresía: Jesús no quiere que oremos para que los demás nos vean llamando la atención con nuestra actitud exterior. Lo que importa es nuestra actitud interior.

La disipación: Esto quiere decir que hay que evitar las distracciones lo más posible. Preparar nuestra oración, el tiempo y el lugar donde se va a llevar a cabo para podernos poner en presencia de Dios.

La multitud de palabras: Esto quiere decir que no se trata de hablar mucho o repetir oraciones de memoria sino de escuchar a Dios. La oración es conformarnos con Él; nuestros deseos, nuestras intenciones y nuestras necesidades. Por eso no necesitamos decirle muchas cosas. La sinceridad que usemos debe salir de lo profundo de nuestro corazón porque a Dios no se le puede engañar.

El sacrificio

Al hacer sacrificios (cuyo significado es "hacer sagradas las cosas"), debemos hacerlos con alegría, ya que es por amor a Dios. Si no lo hacemos así, causaremos lástima y compasión y perderemos la recompensa de la felicidad eterna. Dios es el que ve nuestro sacrificio desde el cielo y es el que nos va a recompensar. “Cuando ayunéis no aparezcáis tristes, como los hipócritas que desfiguran su rostro para que los hombres vean que ayunan; en verdad os digo, ya recibieron su recompensa. Tú cuando ayunes, úngete la cabeza y lava tu cara para que no vean los hombres que ayunas, sino Tú Padre, que está en lo secreto: y tu padre que ve en lo secreto, te recompensará. “ (Mt 6,6)”

Conclusión

Como vemos, la ceniza no es un rito mágico, no nos quita nuestros pecados, para ello tenemos el Sacramento de la Reconciliación. Es un signo de arrepentimiento, de penitencia, pero sobre todo de conversión.

Es el inicio del camino de la Cuaresma, para acompañar a Jesús desde su desierto hasta el día de su triunfo que es el Domingo de Resurrección.

Debe ser un tiempo de reflexión de nuestra vida, de entender a donde vamos, de analizar cómo es nuestro comportamiento con nuestra familia y en general con todos los seres que nos rodean.

En estos momentos al reflexionar sobre nuestra vida, debemos convertirla de ahora en adelante en un seguimiento a Jesús, profundizando en su mensaje de amor y acercándonos en esta Cuaresma al Sacramento de la Reconciliación (también llamado confesión), que como su nombre mismo nos dice, representa reconciliarnos con Dios y sin reconciliarnos con Dios y convertirnos internamente, no podemos seguirle adecuadamente.

Está Reconciliación con Dios está integrada por el Arrepentimiento, la Confesión de nuestros pecados, la Penitencia y finalmente la Conversión.
El arrepentimiento debe ser sincero, reconocer que las faltas que hemos cometido (como decimos en el Yo Pecador: en pensamiento, palabra, obra y omisión), no las debimos realizar y que tenemos el firme propósito de no volverlas a cometer.


La confesión de nuestros pecados. El arrepentimiento de nuestras faltas, por sí mismo no las borra, sino que necesitamos para ello la gracia de Dios, la cual llega a nosotros por la absolución de nuestros pecados expresada por el sacerdote en la confesión.

martes, 25 de febrero de 2020

25 de febrero fiesta de San Luis Versiglia y San Calixto Caravario.


San Luis Versiglia

Luis Versiglia nació  en Oliva Gessi (Pavía), el 5 de junio de 1873 murió en Linchow, China, el 25 de febrero de 1930. 
El 16 de septiembre de 1885 llegó Turín para estudiar con los salesianos de Don Bosco con la intención de ingresar en la universidad y ser veterinario.
Permanece junto a Don Bosco por dos años y medio, se confiesa con él frecuentemente. Además tiene el honor de leerle un discurso de felicitaciones el día de su último onomástico.

Pocos días después de la muerte de Juan Bosco, Luis asiste en la Basílica de María Auxiliadora a la imposición del crucifijo a los siete salesianos que partían a las misiones el 11 de marzo de 1888.

Es aquí cuando decide convertirse en salesiano para ser misionero en un futuro.  El 21 de diciembre de 1895 recibe la ordenación sacerdotal. Don Miguel Rúa lo nombró maestro de Novicios de  Genzano, cerca de Roma


Las misiones

En 1905 estudia idiomas para ser misionero. El 19 de enero de 1906, sale de Italia en  la primera expedición de misioneros salesianos a China capitaneada por él.  El obispo de Macao los acoge calurosamente y los pone al frente de un orfanato que albergará un máximo de 55 muchachos.

En 1910, estalla una revolución que provoca la imposición de una dictadura anticlerical en Portugal y sus territorios de ultramar.

Las autoridades de Macao no comprenden, por qué deben expulsar a los salesianos, pero el 29 de noviembre llega la orden de expulsión y los salesianos se trasladan a Hong Kong.


En 1920 el territorio misionero salesiano es elevado a Vicariato Apostólico, por lo que  Luis Versiglia es nombrado obispo el 9 de enero de 1921. En 1922, monseñor Versiglia hace una visita a Italia, donde Calixto Caravario se ofrece para ayudarle en su labor misionera en China.

San Calixto Caravario

Calixto nació en Cuorgné, cerca de Turín, el 8 de junio de 1903. Fue alumno del oratorio de Valdocco y todavía se encontraba en período de formación inicial, cuando en 1924 marchó a China como misionero salesiano.

Ordenado de sacerdote en 1929 por monseñor Luis Versiglia, se destinó al vicariato de Shiu Chou.

En el verano de 1926, empiezan las quejas en contra del cristianismo y los extranjeros en Shiu Chou.  El 13 de diciembre de 1927, las protestas se radicalizan con el incendio de todas las iglesias y misiones de Shiu Chou.
 


El 24 de febrero de 1930 Mons. Luis Versiglia viaja hacia  a Lin Chou,  con el P.  Calixto Caravario, sdb, y tres alumnas de las salesianas, para colaborar en  la misión salesiana de dicho pueblo.

Al día siguiente durante el viaje son apresados por unos piratas que exigen el pago de un peaje. El padre Caravario y monseñor Versiglia intentan proteger a las jóvenes que viajan con ellos para que los piratas no se aprovechen de ellas.

Los piratas fusilan, en Lai-Tau-Tsui  a los dos salesianos y capturan a las chicas. Los restos mortales de monseñor Versiglia  y los del Padre Caravario, fueron repatriados a Italia.


La autenticidad de su martirio fue reconocida por la Congregación de Causas de los Santos el 13 de Noviembre de 1976 y S. s.  Pablo VI  emitió el decreto que lo confirma.

Fueron beatificados el 15 de mayo de 1983 por el Papa Juan Pablo II y son canonizados por él, el día  1 de octubre de 2000 junto con otros 199 mártires en China.






Los protomártires salesianos, junto a los otros mártires del grupo, constituyen la expresión del servicio misionero universal de la Iglesia. Su martirio esta unido al de  cristianos chinos y extranjeros, seglares y sacerdotes, hombres y mujeres de todas las edades que son signos de la fe para el pueblo cristiano.

25 de febrero fiesta de la beata Rani Maria.




Nacida en 1954 en una sencilla familia campesina, Mariam Vattalil se unió a la Congregación de las Hermanas Clarisas Franciscanas después de terminar la escuela secundaria. Después de entrar, asumió el nombre de Rani María y profesó sus votos solemnes en 1980. La hermana Rani María quiso ser misionera y sirvió a varias comunidades pobres de la India.

En 1992 fue trasladada a Indore y trabajó con los pobres, oprimidos y marginados en esa región. Según su congregación, “los programas de desarrollo en los que se dedicaba a las tribus pobres iban en contra de los intereses creados de los prestamistas sin escrúpulos y los explotadores sociales; ella se convirtió en el objeto de su odio, que creció firmemente en el paso con el progreso de los pobres. Y sus enemigos decidieron deshacerse de ella”.

En particular, la hermana Rani María trabajó contra un tipo de trabajo en servidumbre que es una forma moderna de esclavitud. Los prestamistas de dinero locales y los señores feudales la vieron como una amenaza para sus instituciones y decidieron contratar a un asesino para matarla.





Contrataron a un hombre llamado Samandhar Singh, que la siguió y abordó un autobús, que ella conducía, para matarla. Singh la apuñaló entonces allí en plena luz del día y la última palabra de la hermana Rani María fue “Jesús”. Esto ocurría el 25 de febrero de 1995.





Fue detenido rápidamente e inicialmente condenado a muerte. Sin embargo, su sentencia fue conmutada a cadena perpetua, a la que sirvió hasta que fue liberado a petición de la familia de la hermana Rani María.

Su hermana menor, la hermana Selmy, también miembro de la Congregación de las Hermanas Clarisas Franciscanas, “ofreció palabras de perdón [a Singh] y ató un rakhi, o hilo sagrado, en su mano, lo que significaba que ella aceptaba a Singh como su hermano”.




Este perdón le dio “nueva vida” después de haber sido abandonado por todos sus conocidos. La familia de la hermana Rani María solicitó al gobernador que liberara a Singh de la cárcel, lo que se realizó en 2006.



Basado en este asombroso acto de perdón, se realizó un documental titulado The Heart of a Murderer (El corazón de un asesino), que ganó un premio en el Festival Mundial de Cine Interconfesional Harmony en 2013.


Según la sinopsis de la película, Singh “ahora está viviendo en su pueblo natal, pero se siente solo. Ninguna mujer se casará con él por su pasado. Perdió a su único hijo mientras estaba en prisión. Vive una vida sencilla, trabajando en los campos familiares y cocinando sus propias comidas. Hace todo lo posible para ayudar a otros, siguiendo el ejemplo de Rani María y la guía espiritual de Swami.

 
Samundar visita a su hermana Selmy en el convento antes de iniciar su viaje en tren a Kerala, donde se reunirá con la madre de Rani y sus hermanos. Lo único que le importa ahora es el amor de su nueva familia. El abrazo de la madre será para él el comienzo de una nueva vida: “Tú eres mi hijo, me alegra que hayas venido”.


El papa Francisco aprobó en el año 2017, el martirio y un milagro para la causa de canonización de Regina Mariam Vattalil. Muerta “por odio a la fe”, Vattalil se ha convertido en un hermoso testigo de la Iglesia en la India.


Fue beatificada el 4 de noviembre de 2017 en el Saint Paul Institute of Professional Studies, Indore (India), dicha celebración fue presidida por el Cardenal Angelo Amato.