lunes, 6 de julio de 2020

6 de julio fiesta de Santa María Goretti.



Santa María Goretti nació en Corinaldo, Italia el 16 de octubre de 1890 hija de Luis Goretti y Assunta Carlini, ambos campesinos. María fue la segunda de seis hijos.

Vivió en el seno de una familia humilde y perdió a su padre a los diez años por causa del paludismo.
 
Como consecuencia de la muerte de su padre, la madre de María Goretti tuvo que trabajar dejando la casa y los hermanos menores a cargo de ésta quien realizaba sus obligaciones con alegría y cada semana asistía a clases de catecismo.
A los once años hizo su primera comunión haciéndose, desde entonces, el firme propósito de morir antes que cometer un pecado.
En la misma finca donde vivía María trabajaba Alejandro Serenelli, quien se enamoró de María que en ese entonces contaba con doce años.

Serenelli, a causa de lecturas impuras, se dedicó a buscar a María haciéndole propuestas que la santa rechazaba haciendo que Serenelli se sintiera despreciado.

El 5 de julio de 1902 Serenelli fue en busca de María quien estaba sola en su casa y al encontrarla la invitó a ir a una recámara de la casa a lo que María se negó por lo que aquél se vio obligado a forzarla.

María se negaba advirtiéndole a Serenelli que lo que pretendía era pecado y que no accedería a sus pretensiones por lo que éste la atacó con un cuchillo clavándoselo catorce veces.

María no murió inmediatamente, fue trasladada al hospital de San Juan de Dios donde los médicos la operaron sin anestesia porque no había y durante dos horas la santa soportó el sufrimiento ofreciéndolo a Dios sus dolores.

Antes de morir, un día después del ataque, María alcanzó a recibir la comunión y la unción de los enfermos e hizo público su perdón a Serenelli.

El asesino fue condenado a 30 años de prisión donde al principio no daba muestras de arrepentimiento. La tradición cuenta que después de un sueño donde María le dijo que él también podía ir al cielo, Serenelli cambió completamente volviéndose hacia Dios y ofreciendo sus trabajos y sufrimientos en reparación de sus pecados.

Después de 27 años de cárcel fue liberado y acudió a pedir perdón a la madre de la santa, quien no solo lo perdonó sino que lo defendió en público alegando que si Dios y su hija lo habían perdonado, ella no tenía porque no perdonarlo.

La fama de María Goretti se extendía cada vez más y fueron apareciendo las muestras de santidad, que fue fruto de su cercanía a Dios y su devoción a la Virgen María.

Después de numerosos estudios, la Santa Sede la canonizó el 24 de junio de 1950 en una ceremonia que se tuvo que realizar en la Plaza de San Pedro debido a la cantidad de asistentes que se calculaban en más de quinientas mil personas.






En la ceremonia de canonización acompañaron a Pío XII la madre, dos hermanas y un hermano de María. Durante esta ceremonia Su Santidad Pío XII exaltó la virtud de la santa y sus estudiosos afirman que por la vida que llevó aún cuando no hubiera sido mártir habría merecido ser declarada santa.

Fotos auténticas de la verdadera Santa.



domingo, 5 de julio de 2020

5 de julio fiesta de San Antonio María Zacaria.



Vida de Santo

Nació en Cremona, ciudad de Lombardia, Italia, en 1502. Cuando tenía dos años murió su padre, Lazzaro. Su madre, Antonia Pescorali, queda viuda a los 18 años pero no quiso volver a casarse y se dedicó a la educación de su hijo.

Antonio María estudió medicina en la Universidad de Padua. Aunque era de familia adinerada, desde joven renunció a los vestidos elegantes y a los ambientes de juerga. El dinero que ahorraba lo repartía entre los más necesitados.

A los 22 años recibió el doctorado y se graduó de médico, deseando poner su profesión al servicio de los pobres y ayudarles al mismo tiempo a encontrarse con Jesús. Pero el Señor lo llamó al sacerdocio. Fue ordenado a los 26 años de edad, convirtiéndose así en médico de los cuerpos y de las almas. Entregó su herencia a su madre. Se dice que vieron ángeles en torno al altar durante su primera misa.

Desde niño, Antonio tuvo gran amor por los pobres. Volvía a veces a casa de la escuela sin saco, por haberlo regalado a un pobre. Ya como sacerdote, todo lo que consigue lo reparte entre los pobres.

Fue a vivir a Milán, la gran ciudad del norte de en Italia, para poder extender su apostolado. Allí, junto a la hermana Luisa Torelli fundó la comunidad de las hermanas llamadas "Angelicales de San Pablo" (nombradas así porque su convento se llamaba de "Los Santos Ángeles"). Su apostolado era con las jóvenes en peligro o ya caídas en vicios.

Luego fundó la "Sociedad de Clérigos de San Pablo" los cuales, por vivir en un convento llamado de San Bernabé, fueron llamados por la gente "Barnabitas". Se dedicaron a predicar el Evangelio, con gran devoción al amor a la Pasión y Cruz del Señor. Buscaban la renovación espiritual del pueblo. Animaban a los laicos a recibir con frecuencia la Eucaristía y a trabajar en el apostolado. San Carlos, arzobispo de Milán, dijo de ellos: "Son la ayuda más formidable que he encontrado en mi arquidiócesis".

San Antonio María tenía un profundo amor por la Eucaristía. Propagó la devoción a las Cuarenta Horas, que consiste en dedicar tres días cada año, en cada templo, a honrar solemnemente a la Eucaristía con rezos, cantos y otros actos solemnes de culto.

Tenía gran devoción a la pasión y muerte de Cristo. Cada viernes, a las tres de la tarde hacía sonar las campanas para recordar a la gente que a esa hora había muerto Nuestro Señor. Siempre llevaba una imagen de Jesús crucificado, y se esmeraba por hacer que todos meditaran en los sufrimientos de Jesús en su Pasión y Muerte, porque esto aumenta mucho el amor hacia el Redentor.

Una tercera devoción fue por las Cartas de San Pablo. Su lectura lo emocionaba e inspiraba en sus prédicas. A sus discípulos les insistía en que las leyeran frecuentemente y que meditaran sus enseñanzas. 

Vivió en el tiempo de Lutero quien proclamaba una reforma llena de graves errores doctrinales. Muchos católicos tenían el santo deseo de una verdadera reforma para vencer la frialdad y el pecado. Esa verdadera reforma debía ser en todo fiel a la Iglesia la cual siempre necesita de santos reformadores. Uno de ellos fue San Antonio María, como también San Ignacio y sus jesuitas.

Siendo un joven de 37 años, iba en una misión de paz, sintiéndose mal fue a casa de su madre y murió en sus brazos el 5 de julio de 1539. Se dice que tuvo una visión de San Pablo antes de morir. Su trabajo por Cristo y sus Iglesia había sido enorme.

Está enterrado en Milán, en el convento de San Pablo.

Beatificado: 1849 por el Papa Pio IX

Canonizado: 1897 por el Papa León XIII







sábado, 4 de julio de 2020

4 de julio fiesta de Santa Isabel de Portugal.


                                               Isabel significa "Promesa de Dios".

Nacida en Aragón, España en 1271, santa Isabel es la hija del rey Pedro III de ese reino y nieta del rey Jaime el Conquistador, biznieta del emperador Federico II de Alemania. Le pusieron Isabel en honor a su tía abuela, Santa Isabel de Hungría.

Su formación fue formidable y ya desde muy pequeña tenía una notable piedad. Le enseñaron que, para ser verdaderamente buena debía unir a su oración, la mortificación de sus gustos y caprichos. Conocía desde pequeña la frase: "Tanta mayor libertad de espíritu tendrás cuando menos deseos de cosas inútiles o dañosas tengas". Se esmeró por ordenar su vida en el amor a Dios y al prójimo, disciplinando sus hábitos de vida. No comía nada entre horas.

La casaron cuando tenía 12 años con el rey Dionisio de Portugal. Esta fue la gran cruz de Santa Isabel ya que era un hombre de poca moral, era violento e infiel. Pero ella supo llevar heroicamente esta prueba. Oraba y hacía sacrificios por él. Lo trataba siempre con bondad.  Tuvo dos hijos: Alfonso, futuro rey de Portugal y Constancia, futura reina de Castilla.  Santa Isabel llegó hasta educar los hijos naturales de su esposo con otras mujeres.

El rey por su parte la admiraba y le permitía hasta cierto punto su vida de cristiana auténtica. Ella se levantaba muy temprano y leía 6 salmos, asistía a la Santa Misa y se dedicaba a regir las labores del palacio.  En su tiempo libre se reunía con otras damas para confeccionar ropas para los pobres. Las tardes las dedicaba a visitar ancianos y enfermos.

Hizo construir albergues, un hospital para los pobres, una escuela gratuita, una casa para mujeres arrepentidas de la mala vida y un hospicio para niños abandonados. También construyó conventos y otras obras para el bien del pueblo. Prestaba sus bellos vestidos y hasta una corona para la boda de jóvenes pobres.

Santa Isabel frecuentemente distribuía Monedas del Tesoro Real a los pobres para que pudieran comprar el pan de cada día. En una ocasión, el Rey Dionisio, sospechando de sus actos, comenzó a espiarla. Cuando la Reina comenzó a distribuir monedas entre los pobre, el rey lo observó y enfurecido fue a reclamarle. Pero el Señor intervino, de manera que, cuando el rey le ordenó que le enseñara lo que estaba dando a los pobres, las monedas de oro se convirtieron en rosas.

Forjadora de la paz

El hijo de Isabel, Alfonso, tenía como su padre un carácter violento. Se llenaba de ira por la preferencia que su padre demostraba por sus hijos naturales. En dos ocasiones promovió la guerra civil contra su padre. Isabel hizo todo lo posible por la reconciliación. En una ocasión se fue en peregrinación hasta Santarém lugar del Milagro Eucarístico, y vestida de penitente imploró al Señor por la paz.

Llegó hasta presentarse en el campo de batalla y, cuando los ejércitos de su esposo y su hijo se disponían a la guerra, la reina se arrodillaba entre ellos y de rodillas ante su esposo e hijo, les pedía que se reconciliasen.
 
Se conservan algunas de sus cartas las cuales reflejan el calibre evangélico y la audacia de nuestra santa.

A su esposo: "Como una loba enfurecida a la cual le van a matar a su hijito, lucharé por no dejar que las armas del rey se lancen contra nuestro propio hijo. Pero al mismo tiempo haré que primero me destrocen a mí las armas de los ejércitos de mi hijo, antes de que ellos disparen contra los seguidores de su padre".

A su hijo: "Por Santa María Virgen, te pido que hagas las paces con tu padre. Mira que los guerreros queman casas, destruyen cultivos y destrozan todo. No con las armas, hijo, no con las armas, arreglaremos los problemas, sino dialogando, consiguiendo arbitrajes para arreglar los conflictos. Yo haré que las tropas del rey se alejen y que los reclamos del hijo sean atendidos, pero por favor recuerda que tienes deberes gravísimos con tu padre como hijo, y como súbito con el rey".

Consiguió la paz en más de una ocasión y su esposo murió arrepentido, sin duda por las oraciones de su santa esposa.

Entra en el convento de las Clarisas después de enviudar.

Por el amor tan grande que Santa Isabel le tenía a la Eucaristía, se dedicó a estudiar la vida de los santos más notables por su amor a la Eucaristía, en especial Santa Clara. Después de enviudar, Santa Isabel se despojó de todas sus riquezas. Emprendió un peregrinaje a Santiago de Compostela, donde le entregó la corona al Arzobispo para recibir el hábito de las Clarisas como terciaria. El Arzobispo fue tan movido por este acto de la santa, que él le entregó su callado pastoral para que la ayudara en su regreso a Portugal.

Vivió los últimos años en el convento, dedicada a la adoración Eucarística.

Cuando estalló la guerra entre su hijo y su yerno, el rey de Castilla, Santa Isabel, a pesar de su ancianidad, emprendió un larguísimo viaje por caminos muy peligrosos y logró la paz. Sin embargo el viaje le costó la vida. Al sentir acercarse la muerte pidió que la llevasen al convento de las Clarisas que ella misma había fundado. Allí murió invocando a la Virgen Santísima el 4 de julio de 1336.




Dios bendijo su sepulcro con milagros. Su cuerpo se puede venerar en el convento de las Clarisas en Coimbra.


Fue canonizada en 1625.



4 de julio fiesta del Beato Pier Giorgio Frassati.

 Pier Giorgio Frassati nació en Turín, Italia, el 6 de abril de 1901. Su madre, Adelaide Ametis era una pintora. Su padre, un agnóstico, fue fundador y director del diario liberal "La Stampa".

Hombre influyente entre los políticos italianos, desempeñó también los cargos de Senador y Embajador en Alemania.

      Pier Giorgio Frassati estudió en su hogar antes de cursar sus estudios primero en una escuela estatal, junto con su hermana, un año menor que él y luego en una escuela regentada por jesuitas.

Allí se asoció a la Congregación Mariana y al Apostolado de la Oración, llegando a comulgar diariamente.



      Pier Giorgio desarrolló una profunda vida espiritual que nunca dudó en compartir con sus amigos. La Santa Eucaristía y la Virgen María fueron los dos polos de su mundo de oración.

A los 17 años de edad, en 1918, ingresó en la Sociedad de San Vicente de Paul y dedicó la mayor parte de su tiempo libre al servicio de los enfermos y necesitados, cuidando a los huérfanos y los soldados de la primera guerra mundial que volvían a su casa.

Decidió estudiar para ser ingeniero en minas en la Real Universidad Politécnica de Turín, para poder "servir mejor a Cristo entre los mineros", como dijo a un amigo. Sin embargo, sus estudios, que considera a su primera tarea, no le alejaron de su actividad social y política. En 1919 se asoció a la Federación de Estudiantes Católicos y a la Acción Católica.

 Oponiéndose a las ideas políticas de su padre llegó a ser miembro verdaderamente activo del Partido Popular que promovió las enseñanzas de la Iglesia Católica basadas en los principios de la "Rerum Novarum". También concibió la idea de unir la Federación de Estudiantes Católicos a la Organización Católica de Trabajadores.
“La caridad no basta: necesitamos una reforma social”, solía decir trabajando para ambas.
      Los pobres y sus sufrimientos eran sus dueños y él fue para ellos un verdadero servidor, viviendo esa opción como un privilegio. 

Esta caridad no era sólo para él entregar algo a los demás sino entregarse él mismo por entero. 

Ello se completaba con la comunión diaria con Cristo en la Eucaristía y con la adoración nocturna, con la meditación del himno a la caridad de San Pablo y con las palabras de Santa Catalina de Siena. Solía sacrificar sus vacaciones en la casa de verano de los Frassati en Pollone porque “si todos se van de Turín ¿quién se encargará de los pobres?”.

      En 1921 le encontramos en Rávena, ayudando con entusiasmo a organizar el primer congreso de Pax Romana, asociación que se propone unificar a todos los estudiantes católicos del mundo para trabajar juntos por la paz universal.

      Pier Giorgio se dedicó también a los deportes: uno de sus favoritos fue escalar montañas. Las excursiones que organizaba con sus amigos, "I tipi loschi", eran para él oportunidades de apostolado.

      Solía ir al teatro, a la ópera y a los museos; amaba el arte y la música y a menudo citaba trozos de Dante. Los vehementes sermones de Savonarola y los escritos de Santa Catalina de Siena le impulsaron a ingresar en la Tercera Orden de Santo Domingo, en 1922.

 Quiso llamarse Jerónimo, no como el de la Biblia, sino como su héroe, el predicador dominico y reformador del Renacimiento florentino, Jerónimo Savonarola: "Soy un ferviente admirador de ese fraile, que murió como santo en la hoguera", le escribió un día a un amigo.

      Como su padre, fue un acérrimo antifascista y nunca escondió sus ideas políticas. A menudo se vio envuelto en riñas con anticlericales comunistas primero y luego con fascistas.



Participando en una demostración organizada por la Iglesia en Roma, sufrió la violencia de la policía y se puso al lado de otros jóvenes aferrando la bandera que la guardia real había arrancado de otras manos. Él la levantó aún más, usando el asta para parar los golpes de los guardias.

      Justo cuando estaba para recibirse, Pier Giorgio enfermó de poliomielitis, enfermedad que, según los médicos, se dio por contagio de los enfermos que atendía.
Descuidando su propia salud, a raíz de la muerte de su abuela, falleció tras seis días de terribles sufrimientos, el 4 de julio de 1925, a los 24 años de edad. Su última preocupación fueron los pobres. La víspera de su muerte, con una mano paralizada, escribió un recado para un amigo, recomendándole las inyecciones de Converso, un pobre que él atendía.

      Su funeral fue impresionante: las calles de la ciudad se llenaron de gente que su familia no conocía y que lloraba sin consuelo: eran los pobres y necesitados que él había atendido sin desmayo durante siete años; muchos de ellos quedaron sorprendidos al enterarse de que el joven que conocían pertenecía a una familia tan pudiente.




      Numerosos peregrinos, en especial estudiantes y jóvenes, acuden a la tumba de Pier Giorgio para solicitar favores y aliento para poder seguir su ejemplo.
      El Papa San Juan Pablo II, después de haber visitado su tumba en Pollone, en 1989 dijo: 'Quiero rendir homenaje a un joven que supo ser testigo de Cristo con singular eficacia en este siglo nuestro.

Yo también conocí, en mi juventud, la benéfica influencia de su ejemplo, y cuando estudiaba quedé marcado por la fuerza de su testimonio cristiano´.


 El 20 de Mayo de 1990, en la Plaza de San Pedro, abarrotada por miles de fieles, el Papa San Juan Pablo II beatificó a Pier Giorgio Frassati, “el hombre de las ocho bienaventuranzas”. Sus restos mortales se trasladaron de la tumba de la familia del cementerio de Pollone a la Catedral de Turín.