sábado, 29 de septiembre de 2018

Nuevos trabajos.

Les presento dos nuevos trabajos, recién terminados. Espero les gusten. En próximas entradas les mostraré el paso a paso de cada una de ellas. Dios los bendiga.

Santa Mónica, madre de San Agustín



Nuestra Señora de la Sagrada Eucaristía




jueves, 27 de septiembre de 2018

27 de septiembre fiesta de SAN VICENTE DE PAUL.





El Señor Dios que es tan bueno, siga enviando al mundo muchos
Vicentes como este, para bien de todos los necesitados.
Dichoso el que se compadece del pobre.
Dios lo bendecirá (Salmo 41).

Nació San Vicente en el pueblecito de Pouy en Francia, en 1580. Su niñez la pasó en el campo, ayudando a sus padres en el pastoreo de las ovejas. Desde muy pequeño era sumamente generoso en ayudar a los pobres.
Los papás lo enviaron a estudiar con los padres franciscanos y luego en la Universidad de Toulouse, y a los 20 años, en 1600 fue ordenado de sacerdote.
Dice el santo que al principio de su sacerdocio lo único que le interesaba era hacer una carrera brillante, pero Dios lo purificó con tres sufrimientos muy fuertes.
1º. El Cautiverio. Viajando por el mar, cayó en manos de unos piratas turcos los cuales lo llevaron como esclavo a Túnez donde estuvo los años 1605, 1606 y 1607 en continuos sufrimientos.
2º. Logró huir del cautiverio y llegar a Francia, y allí se hospedó en casa de un amigo, pero a este se le perdieron 400 monedas de plata y le echó la culpa a Vicente y por meses estuvo acusándolo de ladrón ante todos los que encontraba. El santo se callaba y solamente respondía: "Dios sabe que yo no fui el que robó ese dinero". A los seis meses apareció el verdadero ladrón y se supo toda la verdad. San Vicente al narrar más tarde este caso a sus discípulos les decía: "Es muy provechoso tener paciencia y saber callar y dejar a Dios que tome nuestra defensa".
3º. La tercera prueba fue una terrible tentación contra la fe, que aceptó para lograr que Dios librara de esa tentación a un amigo suyo. Esto lo hizo sufrir hasta lo indecible y fue para su alma "la noche oscura". A los 30 años escribe a su madre contándole que amargado por los desengaños humanos piensa pasar el resto de su vida retirado en una humilde ermita. Cae a los pies de un crucifijo, consagra su vida totalmente a la caridad para con los necesitados, y es entonces cuando empieza su verdadera historia gloriosa.
Hace voto o juramento de dedicar toda su vida a socorrer a los necesitados, y en adelante ya no pensará sino en los pobres. Se pone bajo la dirección espiritual del Padre Berule (futuro cardenal) sabio y santo, hace Retiros espirituales por bastantes días y se lanza al apostolado que lo va a volver famoso.
Dice el santo "Me di cuenta de que yo tenía un temperamento bilioso y amargo y me convencí de que con un modo de ser áspero y duro se hace más mal que bien en el trabajo de las almas. Y entonces me propuse pedir a Dios que me cambiara mi modo agrio de comportarme, en un modo amable y bondadoso y me propuse trabajar día tras día por transformar mi carácter áspero en un modo de ser agradable". Y en verdad que lo consiguió de tal manera, que varios años después, el gran orador Bossuet, exclamará: "Oh Dios mío, si el Padre Vicente de Paúl es tan amable, ¿Cómo lo serás Tú?".
San Vicente contaba a sus discípulos: "Tres veces hablé cuando estaba de mal genio y con ira, y las tres veces dije barbaridades". Por eso cuando le ofendían permanecía siempre callado, en silencio como Jesús en su santísima Pasión".
Se propuso leer los escritos del amable San Francisco de Sales y estos le hicieron mucho bien y lo volvieron manso y humilde de corazón. Con este santo fueron muy buenos amigos.
Vicente se hace amigo del Ministro de la marina de Francia, y este lo nombra capellán de los marineros y de los prisioneros que trabajan en los barcos. Y allí descubre algo que no había imaginado: la vida horrorosa de los galeotes. En ese tiempo para que los barcos lograran avanzar rápidamente les colocaban en la parte baja unos grandes remos, y allá en los subterráneos de la embarcación (lo cual se llama galera) estaban los pobres prisioneros obligados a mover aquellos pesados remos, en un ambiente sofocante, en medio de la hediondez y con hambre y sed, y azotados continuamente por los capataces, para que no dejaran de remar.
San Vicente se horrorizó al constatar aquella situación tan horripilante y obtuvo del Ministro, Sr. Gondi, que los galeotes fueran tratados con mayor bondad y con menos crueldad. Y hasta un día, él mismo se puso a remar para reemplazar a un pobre prisionero que estaba rendido de cansancio y de debilidad. Con sus muchos regalos y favores se fue ganando la simpatía de aquellos pobres hombres.
El Ministro Gondi nombró al Padre Vicente como capellán de las grandes regiones donde tenía sus haciendas. Y allí nuestro santo descubrió con horror que los campesinos ignoraban totalmente la religión. Que las pocas confesiones que hacía eran sacrílegas porque callaban casi todo. Y que no tenían quién les instruyera. Se consiguió un grupo de sacerdotes amigos, y empezó a predicar misiones por esos pueblos y veredas y el éxito fue clamoroso. Las gentes acudían por centenares y miles a escuchar los sermones y se confesaban y enmendaban su vida. De ahí le vino la idea de fundar su Comunidad de Padres Vicentinos, que se dedican a instruir y ayudar a las gentes más necesitadas. Son ahora 4,300 en 546 casas.
 San Vicente de Paul fundaba en todas partes a donde llegaba, unos grupos de caridad para ayudar e instruir a las gentes más pobres. Pero se dio cuenta de que para dirigir estas obras necesitaba unas religiosas que le ayudaran. Y habiendo encontrado una mujer especialmente bien dotada de cualidades para estas obras de caridad, Santa Luisa de Marillac, con ella fundó a las hermanas Vicentinas, que son ahora la comunidad femenina más numerosa que existe en el mundo. Son ahora 33,000 en 3,300 casas y se dedican por completo a socorrer e instruir a las gentes más pobres y abandonadas, según el espíritu de su fundador.



San Vicente poseía una gran cualidad para lograr que la gente rica le diera limosnas para los pobres. Reunía a las señoras más adineradas de París y les hablaba con tanta convicción acerca de la necesidad de ayudar a quienes estaban en la miseria, que ellas daban cuanto dinero encontraban a la mano. La reina (que se confesaba con él) le dijo un día: "No me queda más dinero para darle", y el santo le respondió: "¿Y esas joyas que lleva en los dedos y en el cuello y en las orejas?", y ella le regaló también sus joyas, para los pobres.
Parece casi imposible que un solo hombre haya podido repartir tantas, y tan grandes limosnas, en tantos sitios, y a tan diversas clases de gentes necesitadas, como lo logró San Vicente de Paúl. Había hecho juramento de dedicar toda su vida a los más miserables y lo fue cumpliendo día por día con generosidad heroica. Fundó varios hospitales y asilos para huérfanos. Recogía grandes cantidades de dinero y lo llevaba a los que habían quedado en la miseria a causa de la guerra.



Se dio cuenta de que la causa principal del decaimiento de la religión en Francia era que los sacerdotes no estaban bien formados. Él decía que el mayor regalo que Dios puede hacer a un pueblo es dale un sacerdote santo. Por eso empezó a reunir a quienes se preparaban al sacerdocio, para hacerles cursos especiales, y a los que ya eran sacerdotes, los reunía cada martes para darles conferencias acerca de los deberes del sacerdocio. Luego con los religiosos fundados por él, fue organizando seminarios para preparar cuidadosamente a los seminaristas de manera que llegaran a ser sacerdotes santos y fervorosos. Aún ahora los Padres Vicentinos se dedican en muchos países del mundo a preparar en los seminarios a los que se preparan para el sacerdocio.

Las hijas de la Caridad.

Durante los siglos XVII y XVIII desarrollaron su labor solidaria en Francia y Polonia. Hacia 1790 se establecieron en España y en el siglo XIX se extendieron por toda Europa y América Latina, además de América del Norte, Asia, África y Oceanía. En la actualidad la congregación está presente en 93 países de África, América del Sur,Asia yEuropa. El número de hermanas es de 23.045 distribuidas en 2.567 comunidades y 78 provincias canónicas.
El espíritu de las Hijas de la Caridad se fundamenta en la práctica de las virtudes de humildad, sencillez y caridad. En países como India, Libia, Angola, Bolivia, Camerún, Congo, Ghana, Ruanda o Haití, las hermanas se ocupan de la enseñanza de niños y jóvenes y atienden comedores escolares, centros para madres y niños lactantes y sanatorios para enfermos de sida, lepra y tuberculosis. Su labor está siendo fundamental en la reconstrucción de los países afectados por las últimas catástrofes naturales y en los cada vez más numerosos campos de refugiados de todo el mundo. La obra de las Hijas de la Caridad se extiende también al mundo desarrollado. Están al servicio de los necesitados en hospitales, escuelas, casas de atención pastoral, hogares infantiles y de mujeres maltratadas, residencias de ancianos, albergues para mendigos, pisos tutelados, talleres ocupacionales y centros de rehabilitación.



San Vicente caminaba muy agachadito y un día por la calle no vio a un hombre que venía en dirección contraria y le dio un cabezazo. El otro le dio un terrible bofetón. El santo se arrodilló y le pidió perdón por aquella su falta involuntaria. El agresor averiguó quien era ese sacerdote y al día siguiente por la mañana estuvo en la capilla donde le santo celebraba misa y le pidió perdón llorando, y en adelante fue siempre su gran amigo. Se ganó esta amistad con su humildad y paciencia.
Siempre vestía muy pobremente, y cuando le querían tributar honores, exclamaba: "Yo soy un pobre pastorcito de ovejas, que dejé el campo para venirme a la ciudad, pero sigo siendo siempre un campesino simplón y ordinario".



En sus últimos años su salud estaba muy deteriorada, pero no por eso dejaba de inventar y dirigir nuevas y numerosas obras de caridad. Lo que más le conmovía era que la gente no amaba a Dios. Exclamaba: "No es suficiente que yo ame a Dios. Es necesario hacer que mis prójimos lo amen también".
El 27 de septiembre de 1660 pasó a la eternidad a recibir el premio prometido por Dios a quienes se dedican a amar y hacer el bien a los demás. Tenía 80 años.
El Santo Padre León XIII proclamó a este sencillo campesino como Patrono de todas las asociaciones católicas de caridad.


sábado, 22 de septiembre de 2018

Programa oficial viaje del Papa Francisco a Lituania, Letonia y Estonia.



El Papa Francisco realizará este viaje del 22 al 25 de septiembre de 2018.

Sábado 22 septiembre

07:30 Salida en avión de Roma/Fiumicino hacia Vilna. (Lituania)           

11:30 Llegada al aeropuerto internacional de Vilna. Ceremonia de bienvenida.               
 
12:10 Visita de cortesía al presidente en el Palacio Presidencial.

12:40 Encuentro con las autoridades, con la sociedad civil y con el cuerpo diplomático en la explanada del palacio presidencial. Discurso del Santo Padre.   

16:30 Visita al santuario Mater Misericordiae. Oración del Santo Padre.

17:30 Encuentro con los jóvenes en la explanada de la catedral. Discurso del Santo Padre.

18:40 Visita a la catedral.

 Domingo 23 septiembre


08:15 Desplazamiento en automóvil a Kaunas.                

10:00 Santa Misa en el Parque Santakos de Kaunas. Homilía del Santo Padre. 

12:00 Ángelus en el Parque Santakos de Kaunas. Ángelus del Santo Padre.    

12:·5 Almuerzo con los obispos en la Casa de la Curia.

15:00 Encuentro con sacerdotes, religiosos/as, consagrados/as, seminaristas en la catedral de Kaunas. Discurso del Santo Padre.

16:00 Traslado al Museo de las víctimas del genocidio en Vilna.

17:30 Visita y oración en el museo de las víctimas de genocidio. Oración del Santo Padre.

Lunes 24 de septiembre

07:20 Salida en avión del aeropuerto de Vilna a Riga (Letonia). 

08:20 Llegada al aeropuerto internacional de Riga.

08:50 Recibimiento oficial. 

09:05 Ceremonia de bienvenida en el patio del Palacio Presidencial.     

09:30 Visita de cortesía al presidente en el Palacio Presidencial.

10:10 Encuentro con las autoridades, con la sociedad civil y con el cuerpo diplomático en el Salón de Recepciones del Palacio Presidencial. Discurso del Santo Padre.

Colocación de flores y ceremonia en el Monumento de la Libertad.           .

10:40 Encuentro ecuménico en el Rigas Doms. Discurso del Santo Padre.

11:50 Visita a la catedral católica de Santiago. Saludo del Santo Padre.
 
12:30 Almuerzo con los obispos en la Casa arquidiocesana de la Sagrada Familia.

14:30 Traslado en helicóptero del Riga Harbour Halipad al Santuario de la Madre de Dios de Aglona.

16:30 Santa Misa en la zona del Santuario de la Madre de Dios de Aglona. Homilía del Santo Padre.

18:30 Ceremonia de despedida en el helipuerto de Aglona.        

18:45 Traslado en helicóptero al aeropuerto internacional de Vilna.

Martes 25 septiembre

08:15 Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Vilna.

08:30 Salida en avión del aeropuerto  internacional de Vilna hacia Tallin (Estonia).      

09:50 Llegada al aeropuerto internacional de Tallin. Recibimiento oficial. 

10:15 Ceremonia de bienvenida en la explanada del Palacio Presidencial.

10:30 Visita de cortesía al presidente en el Palacio Presidencial.

11:00 Encuentro con las autoridades, con la sociedad civil y con el cuerpo diplomático en el Jardín de las Rosas del Palacio Presidencial. Discurso del Santo Padre.

11:50 Encuentro ecuménico con los jóvenes en la iglesia luterana de San Carlos. Discurso del Santo Padre.

13:00 Almuerzo con el séquito papal en el Convento de las Hermanas Brigidinas de Pirita.     

15:15 Encuentro con los asistidos por las obras de caridad de la Iglesia en la catedral de los Santos Pedro y Pablo. Saludo del Santo Padre.

16:30 Santa Misa en la Plaza de la Libertad. Homilía del Santo Padre.

18:30 Ceremonia de despedida en el aeropuerto internacional de Tallin.

18:45 Salida en avión del aeropuerto internacional de Tallin hacia Roma.

21:20 Llegada al aeropuerto internacional de Roma/Ciampino.

miércoles, 19 de septiembre de 2018

Imagen del Divino Niño "Doctorcito".



Esta imagen del Divino Niño, llamado el “Doctorcito”, es una devoción de la familia Dominicana, que en América Latina se la relaciona con nuestra primera santa, Santa Rosa de Lima. Es un pedido que me han hecho para la basílica que lleva su nombre en la Capital Federal de la Argentina. La he realizado con la técnica de telas encoladas y masillas epoxídicas. Está hecha con la misma técnica que se han utilizado para hacer las imágenes de la Virgen del Cielo, Santa Teresita del Niño Jesús, Charles de Foucauld, Santa Clara de Asís, Padre Damián o Juan Pablo II, entre otros.

¿Cómo se hace? te lo cuento ahora por si no leíste algunos de los trabajos anteriores. En cuatro pasos básicos la realizaremos. Atención: tómate tu tiempo para hacerla. Nunca apures las cosas, esto es como la buena fruta, precisa un tiempo para madurar y así será espléndida.

1-           Se comienza con la cabeza, los pies y las manos. La base es de yeso betalfa y la pintaré imitando el mármol. Vamos ideando la ropa (para esto es preciso ver estampas u otras estatuas para que nos quede muy bien) y las actitudes de la imagen que le queramos dar (esto lleva bastante tiempo). Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, etc.). Esta imagen es un poco complicada por su vestimenta y los atributos que lleva. Mientras trabajamos en esto, adelantamos el estandarte que llevará en una de sus manos, es bueno ya tenerlo hecho.




2-           Partiendo de esta estructura y soporte, iremos marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES. En un QUI DOCET, DISCIT (1º de septiembre de 2011), te conté sobre las proporciones corpóreas más comunes que debes tener en cuenta a la hora de hacer una imagen. Recuerda que es un Niño. Se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. Como es un niño varón, le damos un poco más a la caja torácica y a la espalda y menos para las caderas. Se pinta la cara, los pies y las manos.






3-           Se corta la vestimenta del “Doctorcito” en tela de algodón o lino (NO SINTÉTICO). A todas estas partes se les pasan una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos y de ambos lados. El orden de armado es: mangas (lleva una manga angosta y otra muy ancha que la envuelve) y túnica. Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO. Nos vamos ayudando con alfileres para mantener a cada tela en su lugar. Una vez que estén totalmente pintadas, se procederá a la decoración con los distintos elementos. Siempre lo último en poner es la aureola, que en este caso queda representada por tres resplandores.






4-           Sacar el papel adherente de la base, cara y manos. Seguir decorando con otros detalles. Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y retocar con los colores apropiados para crear sombras. Trabajo terminado y listo para exponer.





EL PASO A PASO: