martes, 1 de septiembre de 2015

Virgen de Lourdes, restauración.



Esta imagen de la Santísima Virgen de Lourdes, me llegó desde la provincia de Corrientes, Argentina, para ser restaurada (estaba sin manos) y darle color. Desconozco su origen,  es una imagen de casi un metro y bastante simple. Al verla creí que se la iba a poder mejorar, creo que no me equivoqué. Empieza el desafío para dejarla más vistosa y con manos.”A Dios rogando y con el mazo dando”, te cuento los pasos que seguí:



1) Desengrasarla muy bien y limpiarla hasta en los últimos recovecos con alcohol primero y si fuera necesario con algún decapante (que disuelve la pintura y la grasa). Aprovecho también a hacerle e incorporarle las manos, las mismas las fijaré con masilla epoxi y para que no se noten que fueron incorporadas, haré también unos puños que se continuarán con los antebrazos, de esta manera todo queda muy bien fundido.

2) Se lija muy bien la imagen y se van reparando las roturas o cascaduras que tenga. Es hora a endurecer el yeso envejecido de esta imagen con goma laca, 3 manos como mínimo, porque es importante que no quede ninguna parte de la imagen sin ser protegida. Se pasan varias capas finitas de yeso aguado, se lo deja secar y luego enduído plástico. Lijar todo muy bien con lijas de granos finos (por lo menos 4 números distintos, siempre de la más gruesa a la más finita). Esta tarea puede llevar algunos días. Sé que es la etapa más aburrida y tediosa, por la suciedad y el trabajo que representa, pero es la más importante para que la imagen quede perfecta.

3) Una vez terminado el lijado, se trata de sacar la mayor cantidad posible de polvillo. Se le pasa goma laca incolora para sellar poros, por lo menos 3 manos. Nunca dejen de hacer esto, porque, caso contrario, a la hora de pintar, se les empieza a llenar de grumos (restos de polvo) toda la pintura y es imposible pintar como corresponde, ya que la textura de la imagen se vería ¡¡¡¡horrible!!!







4) Como les digo siempre lo más lindo es “pintar”. Varios recipientes con goma laca y los pigmentos naturales siempre a mano. La pintura se prepara de a poco ya que seca muy rápido y no es cuestión de desperdiciar los pigmentos. Recordar que algunos colores se forman por la superposición de colores más claros. Si se crea un color, no olviden de anotar sus proporciones, de lo contrario tardarán mucho en volver a conseguirlo, o lo que es peor deberán cambiar el color. Por cada color un mínimo de 4 manos. Recomiendo empezar por los colores más claros. También se puede ir pintando a medida que se va restaurando, esto se logra con la práctica y resguardando a las partes ya hechas con papel film para que no se manchen o estropeen. Ustedes decidirán qué les gusta más hacer. En este caso, restauré primero y pinté al final.





5) Una vez lista la pintura, vienen los retoques, por más que se haya trabajado con cuidado, estos son inevitables. Yo acostumbro ir girando la imagen, acostarla y rotarla, para ir descubriendo imperfecciones, y mucho más en esta que tiene un tamaño grande. Cuando se pinta con pigmentos naturales y goma laca, puede obviarse el barniz final, aunque hay personas que igualmente le suelen pasar, nunca está demás. Lista la imagen y ya preparada para volver a alguna capilla o iglesia o bien a un hogar.

Nada es más agradable que devolverle vida a una imagen deteriorada, gratifica mucho porque uno sabe que cuando ya no esté, ella seguirá estando, es una prolongación de nuestro paso por la tierra. Gracias por haber confiado en mí trabajo.


El paso a paso:





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