jueves, 1 de septiembre de 2011

SAN FRANCISCO DE ASÍS


Hoy les voy a mostrar cómo hacer otro San Francisco de Asís. Antes que nada hay que buscar muy buenas imágenes de él para hacerla lo más fiel posible. La he realizado con la técnica de telas encoladas, masillas epoxídicas y tallado sobre yeso betalfa . ¿Cómo se hace? te lo cuento ahora:

1) Se comienza con la cabeza y las manos. Ideando la ropa (para esto es preciso revisar estampas para que sea más real) y las actitudes de la imagen (esto lleva bastante tiempo).

2) Se van perfilando todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, manto, etc.).

3) Se talla muy bien toda la base y se le pasa goma laca para sellar poros además ayuda a que en el momento del fijado de las telas no se formen grumos con el polvo del lijado.



4) Se pinta la base imitando un suelo de piedras, madera, mármol, etc. y se le da varias manos de barniz. Se la protege con papel adherente para que no se ensucie.

5) Se diagrama la vestimenta en algodón o lino (NO SINTÉTICO) y se le pasa una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 manos.



6) Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO.




7) Sacar el papel adherente de la base y seguir decorando con otros detalles (aureola, rosario, etc.).

8) Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y todo el perfilado es retocado con dorado u otros colores para crear sombras.



Todo es cuestión de MUCHA PACIENCIA y de no desesperar, porque ya habrán visto que al comienzo “todo parece feo y tosco” pero la realidad es que al final se convierte en una pieza única, artesanal y de muy buen gusto. Esta es una pieza de unos 36 cm. 

Pero para empezar les recomiendo imágenes más grandes, aunque les parezca mentira les va a costar menos. Cuánto más pequeña es la imagen más trabajo da. Siempre presten atención a las dimensiones de tronco, brazos y piernas, si quieren hacer algo bien proporcionado. 

Para que tengan una idea el cuerpo de un varón resulta de multiplicar por 7 el tamaño de la cabeza.

La vida de San Francisco es única, fantástica, atrapante, sencilla, humilde, valiente, etc., etc. Se puede decir tanto de él que no alcanzarían las páginas, ni los días para escribirla. 

Les recomiendo 2 libros:

1- Las florecillas de San Francisco
2- San Francisco de Asís de Chesterton

Un breve resumen de su historia:

Dicen que a San Francisco lo declaró santo el pueblo, antes de que el Sumo Pontífice le concediera ese honor, y que si se hace una votación entre los cristianos (aún entre los protestantes) todos están de acuerdo en declarar que es un verdadero santo. Todos, aun los no católicos, lo quieren y lo estiman.

Nació en Asís (Italia) en 1182. Su madre se llamaba Pica y fue sumamente estimada por él durante toda su vida. Su padre era Pedro Bernardone, un hombre muy admirador y amigo de Francia, por la cual le puso el nombre de Francisco, que significa: "el pequeño francesito". Cuando joven a Francisco lo que le agradaba era asistir a fiestas, paseos y reuniones con mucha música. Su padre tenía uno de los mejores almacenes de ropa en la ciudad, y al muchacho le sobraba el dinero. Los negocios y el estudio no le llamaban la atención. Pero tenía la cualidad de no negar un favor o una ayuda a un pobre siempre que pudiera hacerlo. Tenía veinte años cuando hubo una guerra entre Asís y la ciudad de Perugia. Francisco salió a combatir por su ciudad, y cayó prisionero de los enemigos. 

La prisión duró un año, tiempo que él aprovechó para meditar y pensar seriamente en la vida. Al salir de la prisión se incorporó otra vez en el ejército de su ciudad, y se fue a combatir a los enemigos. Se compró una armadura sumamente elegante y el mejor caballo que encontró. Pero por el camino se le presentó un pobre militar que no tenía con qué comprar armadura ni caballería, y Francisco, conmovido, le regaló todo su lujoso equipo militar. Esa noche en sueños sintió que le presentaban en cambio de lo que él había obsequiado, unas armaduras mejores para enfrentarse a los enemigos del espíritu.

Francisco no llegó al campo de batalla porque se enfermó y en plena enfermedad oyó que una voz del cielo le decía: "¿Por qué dedicarse a servir a los jornaleros, en vez de consagrarse a servir al Jefe Supremo de todos?". Entonces se volvió a su ciudad, pero ya no a divertirse y parrandear sino a meditar en serio acerca de su futuro. La gente al verlo tan silencioso y meditabundo comentaba que Francisco probablemente estaba enamorado. Él comentaba: "Sí, estoy enamorado y es de la novia más fiel y más pura y santificadora que existe". Los demás no sabían de quién se trataba, pero él sí sabía muy bien que se estaba enamorando de la pobreza, o sea de una manera de vivir que fuera lo más parecida posible al modo totalmente pobre como vivió Jesús. Y se fue convenciendo de que debía vender todos sus bienes y darlos a los pobres. 

Paseando un día por el campo encontró a un leproso lleno de llagas y sintió un gran asco hacia él. Pero sintió también una inspiración divina que le decía que si no obramos contra nuestros instintos nunca seremos santos. Entonces se acercó al leproso, y venciendo la espantosa repugnancia que sentía, le besó las llagas. Desde que hizo ese acto heroico logró conseguir de Dios una gran fuerza para dominar sus instintos y poder sacrificarse siempre a favor de los demás. Desde aquel día empezó a visitar a los enfermos en los hospitales y a los pobres. Y les regalaba cuanto llevaba consigo.

Un día, rezando ante un crucifijo en la iglesia de San Damián, le pareció oír que Cristo le decía tres veces: "Francisco, tienes que reparar mi casa, porque está en ruinas". Él creyó que Jesús le mandaba arreglar las paredes de la iglesia de San Damián, que estaban muy deterioradas, y se fue a su casa y vendió su caballo y una buena cantidad de telas del almacén de su padre y le trajo dinero al Padre Capellán de San Damián, pidiéndole que lo dejara quedarse allí ayudándole a reparar esa construcción que estaba en ruinas. 

El sacerdote le dijo que le aceptaba el quedarse allí, pero que el dinero no se lo aceptaba (le tenía temor a la dura reacción que iba a tener su padre, Pedro Bernardone) Francisco dejó el dinero en una ventana, y al saber que su padre enfurecido venía a castigarlo, se escondió prudentemente. Pedro Bernardone demandó a su hijo Francisco ante el obispo declarando que lo desheredaba y que tenía que devolverle el dinero conseguido con las telas que había vendido.

 El prelado devolvió el dinero al airado papá, y Francisco, despojándose de su camisa, de su saco y de su manto, los entregó a su padre diciéndole: "Hasta ahora he sido el hijo de Pedro Bernardone. De hoy en adelante podré decir: Padrenuestro que estás en los cielos". El Sr. Obispo le regaló el vestido de uno de sus trabajadores del campo: una sencilla túnica, de tela ordinaria, amarrada en la cintura con un cordón. Francisco trazó una cruz con tiza, sobre su nueva túnica, y con ésta vestirá y pasará el resto de su vida. Ese será el hábito de sus religiosos después: el vestido de un campesino pobre, de un sencillo obrero.

Se fue por los campos orando y cantando. Unos guerrilleros lo encontraron y le dijeron: "¿Usted quién es? – Él respondió: - Yo soy el heraldo o mensajero del gran Rey". Los otros no entendieron qué les quería decir con esto y en cambio de su respuesta le dieron una paliza. Él siguió lo mismo de contento, cantando y rezando a Dios. Después volvió a Asís a dedicarse a levantar y reconstruir la iglesita de San Damián. Y para ello empezó a recorrer las calles pidiendo limosna. La gente que antes lo había visto rico y elegante y ahora lo encontraba pidiendo limosna y vestido tan pobremente, se burlaba de él. Pero consiguió con qué reconstruir el pequeño templo. La Porciúncula. Este nombre es queridísimo para los franciscanos de todo el mundo, porque en la capilla llamada así fue donde Francisco empezó su comunidad. Porciúncula significa "pequeño terreno". Era una finquita chiquita con una capillita en ruinas. Estaba a 4 kilómetros de Asís. Los padres Benedictinos le dieron permiso de irse a vivir allá, y a nuestro santo le agradaba el sitio por lo pacífico y solitario y porque la capilla estaba dedicada a la Santísima. Virgen.

En la misa de la fiesta del apóstol San Matías, el cielo le mostró lo que esperaba de él. Y fue por medio del evangelio de ese día, que es el programa que Cristo dio a sus apóstoles cuando los envió a predicar. Dice así: "Vayan a proclamar que el Reino de los cielos está cerca. No lleven dinero ni sandalias, ni doble vestido para cambiarse. Gratis han recibido, den también gratuitamente". Francisco tomó esto a la letra y se propuso dedicarse al apostolado, pero en medio de la pobreza más estricta. Cuenta San Buenaventura que se encontró con el santo un hombre a quien un cáncer le había desfigurado horriblemente la cara. El otro intentó arrodillarse a sus pies, pero Francisco se lo impidió y le dio un beso en la cara, y el enfermo quedó instantáneamente curado. Y la gente decía: "No se sabe qué admirar más, si el beso o el milagro".

El primero que se le unió en su vida de apostolado fue Bernardo de Quintavalle, un rico comerciante de Asís, el cual invitaba con frecuencia a Francisco a su casa y por la noche se hacía el dormido y veía que el santo se levantaba y empleaba muchas horas dedicado a la oración repitiendo: "mi Dios y mi todo". Le pidió que lo admitiera como su discípulo, vendió todos sus bienes y los dio a los pobres y se fue a acompañarlo a la Porciúncula. El segundo compañero fue Pedro de Cattaneo, canónigo de la catedral de Asís. El tercero, fue Fray Gil, célebre por su sencillez. Cuando ya Francisco tenía 12 compañeros se fueron a Roma a pedirle al Papa que aprobara su comunidad. Viajaron a pie, cantando y rezando, llenos de felicidad, y viviendo de las limosnas que la gente les daba.

 En Roma no querían aprobar esta comunidad porque les parecía demasiado rígida en cuanto a pobreza, pero al fin un cardenal dijo: "No les podemos prohibir que vivan como lo mandó Cristo en el evangelio". Recibieron la aprobación, y se volvieron a Asís a vivir en pobreza, en oración, en santa alegría y gran fraternidad, junto a la iglesia de la Porciúncula. Dicen que Inocencio III vio en sueños que la Iglesia de Roma estaba a punto de derrumbarse y que aparecían dos hombres a ponerle el hombro e impedir que se derrumbara. El uno era San Francisco, fundador de los franciscanos, y el otro, Santo Domingo, fundador de los dominicos. Desde entonces el Papa se propuso aprobar estas comunidades.

A Francisco lo atacaban a veces terribles tentaciones impuras. Para vencer las pasiones de su cuerpo, tuvo alguna vez que revolcarse entre espinas. Él podía repetir lo del santo antiguo: "trato duramente a mi cuerpo, porque él trata muy duramente a mi alma".
Clara, una joven muy santa de Asís, se entusiasmó por esa vida de pobreza, oración y santa alegría que llevaban los seguidores de Francisco, y abandonando su familia huyó a hacerse moja según su sabia dirección. Con santa Clara fundó él las hermanas clarisas, que tienen hoy conventos en todo el mundo.

Francisco tenía la rara cualidad de hacerse querer de los animales. Las golondrinas le seguían en bandadas y formaban una cruz, por encima de donde él predicaba. Cuando estaba solo en el monte una mirla venía a despertarlo con su canto cuando era la hora de la oración de la medianoche. Pero si el santo estaba enfermo, el animalillo no lo despertaba. Un conejito lo siguió por algún tiempo, con gran cariño. Dicen que un lobo feroz le obedeció cuando el santo le pidió que dejara de atacar a la gente.

Francisco se retiró por 40 días al Monte Alvernia a meditar, y tanto pensó en las heridas de Cristo, que a él también se le formaron las mismas heridas en las manos, en los pies y en el costado. Los seguidores de San Francisco llegaron a ser tan numerosos, que en el año 1219, en una reunión general llamado "El Capítulo de las esteras", se reunieron en Asís más de cinco mil franciscanos. Al santo le emocionaba mucho ver que en todas partes aparecían vocaciones y que de las más diversas regiones le pedían que les enviara sus discípulos tan fervorosos a que predicaran. Él les insistía en que amaran muchísimo a Jesucristo y a la Santa Iglesia Católica, y que vivieran con el mayor desprendimiento posible hacia los bienes materiales, y no se cansaba de recomendarles que cumplieran lo más exactamente posible todo lo que manda el santo evangelio.

Francisco recorría campos y pueblos invitando a la gente a amar más a Jesucristo, y repetía siempre: "El Amor no es amado". Las gentes le escuchaban con especial cariño y se admiraban de lo mucho que sus palabras influían en los corazones para entusiasmarlos por Cristo y su religión.

Dispuso ir a Egipto a evangelizar al sultán y a los mahometanos. Pero ni el jefe musulmán ni sus fanáticos seguidores quisieron aceptar sus mensajes. Entonces se fue a Tierra Santa a visitar en devota peregrinación los Santos Lugares donde Jesús nació, vivió y murió: Belén, Nazaret, Jerusalén, etc. En recuerdo de esta piadosa visita suya los franciscanos están encargados desde hace siglos de custodiar los Santos Lugares de Tierra Santa. Por no cuidarse bien de las calientísimas arenas del desierto de Egipto se enfermó de los ojos y cuando murió estaba casi completamente ciego. Un sufrimiento más que el Señor le permitía para que ganara más premios para el cielo.

San Francisco, que era un verdadero poeta y le encantaba recorrer los campos cantando bellas canciones, compuso un himno a las criaturas, en el cual alaba a Dios por el sol, y la luna, la tierra y las estrellas, el fuego y el viento, el agua y la vegetación. "Alabado sea mi Señor por el hermano sol y la madre tierra, y por los que saben perdonar", etc. Le agradaba mucho cantarlo y hacerlo aprender a los demás y poco antes de morir hizo que sus amigos lo cantaran en su presencia. Su saludo era "Paz y bien".

Cuando sólo tenía 44 años sintió que le llegaba la hora de partir a la eternidad. Dejaba fundada la comunidad de Franciscanos, y la de hermanas Clarisas. Con esto contribuyó enormemente a enfervorizar la Iglesia Católica y a extender la religión de Cristo por todos los países del mundo. Los seguidores de San Francisco (franciscanos, capuchinos, clarisas, etc.) son el grupo religioso más numeroso que existe en la Iglesia Católica. El 3 de octubre de 1226, acostado en el duro suelo, cubierto con un hábito que le habían prestado de limosna, y pidiendo a sus seguidores que se amen siempre como Cristo los ha amado, murió como había vivido: lleno de alegría, de paz y de amor a Dios.

Cuando apenas habían transcurrido dos años después de su muerte, el Sumo Pontífice lo declaró santo y en todos los países de la tierra se venera y se admira a este hombre sencillo y bueno que pasó por el mundo enseñando a amar la naturaleza y a vivir desprendido de los bienes materiales y enamorados de nuestro buen Dios. Fue él quien popularizó la costumbre de hacer pesebres para Navidad.

lunes, 1 de agosto de 2011

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


Esta hermosa imagen del Inmaculado Corazón de María está hecha en yeso betalfa y adornada con fileteado en dorado estilo florentino. Te cuento cómo se realizó.
1)    Es una imagen que amerita tener ojos de vidrio, ya que hará su expresión más real y hermosa. Para ello se corta la cabeza en forma de “L” ya que los ojos se deben poner por la parte posterior. Se utiliza alguna cierra manual y con mucha paciencia y cuidado, vamos cortando. Se ahuecan las cavidades orbitales y se ponen los ojos, se tapan los huecos con una mezcla de enduído con yeso y cola de carpintero. Se deja secar muy bien unas 48 hs.

 


 

2)    Se rellenan los espacios que quedaron al cortar la cabeza y se lijan muy bien, casi siempre son varias manos de enduído y de lijados.
3)    Se comienza a reparar las partes dañadas o faltantes con masilla epoxídica se espera a que fragüe y se lija muy bien.
4)    Se comienza a pintar la imagen, siempre empezamos por los colores más claros, en este caso utilizaremos goma laca y pigmentos naturales.

 

5)    Una vez que dimos las primeras manos de colores planos, empezamos a perfilar algunos detalles sobresalientes, en este caso el corazón y los rayos que salen de él.
6)    El manto blanco lo podemos realzar haciendo un fileteado en dorado (optativo trabajarlo con blanco o azul fuerte para que realce mucho más). Es un trabajo de muchísima paciencia y buen pulso. Se comienza haciendo un bosquejo en un papel de calcar, lo transferimos en forma simétrica en el manto, MUY SUAVEMENTE PARA NO MARCAR EL YESO BETALFA. Con purpurina y goma laca lo vamos trabajando. Hay que usar un pincel bien finito o en su defecto una pluma pequeña.

 
7)    Una vez terminado el fileteado, hacemos luces y sombras, retocamos las partes manchadas con los colores pertinentes. Barnizamos la pieza o no (ya que como les digo siempre con la goma laca no hace falta). Ponemos una aureola de bronce lisa y trabajo listo.





 
Siempre es una gran alegría realizar imágenes marianas.
Dan mucho trabajo por la cantidad de detalles que llevan, 
pero el resultado final bien lo vale. 
A no tener miedo y a animarse a realizarlas.

QUI DOCET, DISCIT. (GOMA LACA)




Como hago siempre en estos apartados, algunos consejos. Ya fueron varios los que me mandaron e-mail preguntándome sobre la goma laca. Les cuento algunas cosas. Se venden en escamas y las hay rubias (las mejores son las de la India) y amarronadas – rojizas. Tanto una como otra se disuelven en alcohol (un litro de alcohol por un cuarto de escamas). Lo mejor es disolverlas en frascos de vidrio y al sol, por lo menos 48 hs. La goma laca incolora la vamos a utilizar para la disolución del pigmento blanco de titanio, ya que no le cambia el color, con las otras escamas se torna algo rosado.

 
La goma laca yo la uso para sellar los poros del yeso betalfa una vez que he terminado de lijar. Esto es muy importante porque evitamos que el polvillo se adhiera en superficies que no queremos. Aparte cuando se entela este polvillo puede deslucir la pieza, ya que quedan gránulos por todos lados.
La goma laca es un buen disolvente para pigmentos naturales, es fijador del polvillo del lijado y además un buen protector de la pieza, por eso ya habrán leído más de una vez cuando les digo que luego de pintar con pigmentos naturales si quieren pueden barnizar o no.
Atención: se venden ya las gomas lacas preparadas, son más caras y a mi criterio no son tan buenas como las que preparamos en casa. Hay algunos productos comerciales que llevan el nombre de goma laca pero atención, no es al alcohol y suele apelmazar a los pigmentos.
Los pinceles que usemos para pintar con goma laca, los limpiamos muy bien con alcohol, varias veces, para eliminar los restos de pigmentos, caso contrario podrían mezclarse con otros a la hora de pintar y distorsionarían el color que queremos lograr. Yo suelo tener pinceles separados para el blanco y el negro, de esa manera evito problemas.
Si pintaste con goma laca y pigmentos y querés retocar con algún acrílico podés, pero no al revés, ya que se te puede empezar a levantar todo el color. Mientras estás pintando con pigmentos si se te corre la pintura a otro color, lo podés corregir, rápidamente le vas pasando pinceladas suaves con alcohol puro, CON MUCHÍSIMO CUIDADO.
Nada de miedos ni temores, manos a la obra y vas a ver qué buenos trabajos hacés.





PATRIARCA SAN JOSÉ


Esta imagen de San José la he realizado con la técnica de telas encoladas y masillas epoxídicas . ¿Cómo se hace? te lo cuento ahora:
1)    Se comienza con la cabeza y las manos. Ideando la ropa (para esto es preciso ver estampas para que sea más real) y las actitudes de la imagen (esto lleva bastante tiempo).

2)    Se va pensando en todos los detalles que se le quieren hacer (ubicación de las manos, de los pies, manto, etc.).

 3)    Se parte de un soporte (que puede ser de alambre, madera, plástico, cartón, telgopor, etc. Al que se le van marcando las partes del cuerpo. TENER EN CUENTA LAS PROPORCIONES!!!!!. En otro artículo te contaré sobre las proporciones corpóreas más comunes.


4)    Se van añadiendo pequeñas almohadillas con algodón para darle volumen a las partes del cuerpo. Como es un varón, le damos un poco más a la caja torácica y a la espalda y menos para las caderas. Se pinta la cara y las manos. Se añade la cabeza y se la fija con masilla epoxídica.
5)    Se pinta la base imitando un suelo de piedras grandes y se le da varias manos de barniz. Se la protege con papel adherente para que no se ensucie. En este caso va a estar apoyado sobre dos maderas, que simplemente las vamos a barnizar.
6)    Se diagrama la vestimenta de San José en tela de algodón o lino (NO SINTÉTICO) y se le pasa una mezcla de cola de carpintero, tiza, enduído y colorantes. Por lo menos 2 mano.



7)    Dejar secar muy bien entre tela y tela, lo mismo cuando se pinta, DEJAR SECAR MUY BIEN ENTRE MANO Y MANO.



8)    Se prepara el Niño Jesús, aparte. Ya que va a ir añadido al cuerpo de San José. Para ellos nos ayudamos con bastantes alfileres para ir sujetando las partes.

 


9)    Lo adherimos muy bien al cuerpo y lo dejamos secar. Para ello nos vamos a ayudar haciendo algún “andamio” con palitos, hilos, etc. Para que fragüe en el lugar correcto.



10) Sacar el papel adherente de la base y seguir decorando con otros detalles (aureola, cinturón, manto con cubre cabeza , etc.).
11) Retocar con pigmentos al tono las marquitas que hubiéramos dejado y todo el perfilado es retocado con dorado y otros colores para crear sombras.






De San José se podría hablar horas, pero les quiero recomendar un libro MUY BUENO se llama: “LA SOMBRA DEL PADRE” de Jan Dobraczynski, ediciones Palabra, colección Arcaduz.
Atrapa desde la primera página, es una biografía novelada de San José. Verán lo genial que es.